viernes, 22 de enero de 2016

Concussion (La Verdad oculta)

            El 20 de Enero de 1985 inicio un idilio que ha perdurado más de tres décadas, la primera vez que sentí amor a primera vista. Empecé a disfrutar del fútbol americano a la tierna edad de 8 años, en el Súper Tazón XIX en el que mis (desde ese momento) queridos Delfines de Miami cayeron derrotados antes los 49’s de San Francisco. No entendía muy bien de qué demonios iba el asunto, aunque no me era necesario comprenderlo cognitivamente ya que, al ver aquel espectáculo tan maravilloso, algo en mi interior reaccionaba, sentía un fuego interno que me hacía sentir peculiarmente vivo, con una adrenalina que sólo había sentido en actividades físicas intensas, no sentado frente a un televisor.

Hay pocas cosas que ame más que la NFL (recalco cosas, no seres vivos), en mi opinión, no debe haber deporte más hermoso que el Fútbol Americano, ya que es un arte brutal, literalmente hablando; una combinación perfecta entre una coreografía y la guerra, en donde puedes emocionarte con lo táctico y sacar tu lado animal con lo salvaje. Es mi deporte perfecto.
Desde que la NFL entró a mi vida, ya nada fue igual

            A pesar del amor por dicho deporte, Doña Marina nunca me dejo jugarlo con los Burritos Blancos del IPN: “Son muchos golpes en la cabeza, mismos que te dejan tonto” fue el argumento con el que enterró mis ilusiones. Ésa ha sido una de las más grandes frustraciones que he tenido, así que me limite a jugar tochito con mis amigos o, más recientemente, jugar Football bandera.

Me encabrona mucho, pero mi madre tenía razón, y aun así sigo enojado que no me haya dejado jugar :’-(

            Ya eran muchos los que me habían recomendado ver la película “Concussion” (o “La Verdad oculta” como fue titulada en español) pero, sin una razón en específico, no quería verla. Supongo que (inconscientemente) quería seguir viviendo en mi burbuja de ignorancia y seguir disfrutando de mi amado deporte sin una traba.

Este escrito nació a raíz de haber visto dicho filme, pero no voy a tratar propiamente su argumento, sólo me voy a enfocar en las reflexiones que me despertó. Tal vez comente un par de pasajes de la historia, así que pueden leer este texto con toda confianza porque no les voy a destripar nada relevante.

            La expresión de que al pueblo hay que darle “Pan y Circo” viene desde los tiempos de la Roma antigua (si no es que más atrás), y el ejemplo perfecto de ello eran las justas en el Coliseo. Hoy en día podremos decir que la gente de aquel entonces era ignorante y fácilmente manipulable pero, a decir, verdad, las cosas no han cambiado mucho, sólo que nuestros “Coliseos” son más sofisticados y diversificados.


            Creo que la NFL tiene una gran parte de la esencia original del Coliseo Romano, ya que vamos a ver a guerrero luchar por la victoria, mientras los espectadores gritamos enardecidamente por que se maten unos a otros. Sólo que, como no hay leones y tienen protecciones, nos consideramos más civilizados que los espectadores de hace dos milenios.

Dudo que haya algo más gringo que la NFL, y nadie te lo oculta, es más, te lo restriegan en la cara. A pesar de ello, es de esas cosas que no puedo dejar de amar, por eso he ido ya a 8 partidos en vivo de mis Delfines y espero ir a muchos más en los años que me restan o en los que le resten a la liga (lo que pase primero).

Es por eso que cuando, en la película, el doctor de la liga le explicaba al Dr Omalu (Will Smith) todo lo que significa la NFL para Estados Unidos, te haces más consciente de lo que representa para el gabacho, ya que no ha de haber liga con mayor influencia en la cultura de un país como lo es ésta.
 
El Soccer es el medio ideal para someter a las masas
Obviamente a nivel mundial el Soccer es el rey, pero la NFL es única en su tipo, ya que es el deporte más importante del (aunque me cague admitirlo) país más importante, por ende es la liga que más ganancias, mayor índice de asistencia y mayores ratings genera. Así que, aunque no sea mundialmente practicado, sí tiene su impacto cultural global. Al final, para ser un deporte tan sui géneris, tan sofisticado y tan especializado, es ampliamente conocido.

            “Es un deporte violento, estúpido y sin sentido pero, al mismo tiempo, es Shakespeare” cuando en la película dijo eso Julian Bailes (Alex Baldwin) casi me pongo a llorar, porque es una descripción perfecta de lo que es este hermoso deporte. Es por ello que esta liga te despierta mucha lealtad, y eso que no ganamos dinero los que la seguimos (al contrario, se le gasta bastante), ya no digamos los que obtienen (muchas) ganancias de ella.

Es natural que en la película te pongan como gente insensible y sin escrúpulos los que intentan proteger a la Liga, esto al demeritar la investigación del Dr. Omalu pero, de alguna manera, puedo comprender su sentir. Incluso yo mismo me sentía “sucio y traidor” por estar viendo un filme que le tiraba a mi amada NFL, el deporte que me hace inmensamente feliz durante 5 meses del año, incluso a veces siento que la vida no tendría el mismo sentido sin ella. Así que, poniéndome en lugar de los que querían defender dicho deporte, aunque fuera incorrecto hacerlo, creo que hubiera caído en las mismas actitudes.

Suelo ser muy crítico con el Neoimperialismo: el poder obsceno que tienen las corporaciones (parte primordial de los círculos del poder) en el mudo actual. Para mi desgracia, a la NFL no la puedo ver así (aunque así lo sea), ya que dicha liga es como de mi familia, es algo que me ha hecho sentir de manera tan intensa que sólo puedo estar inmensamente agradecido con ella.
El amor que le tengo a mis Dolphins es enorme

Por eso mismo, cuando Bailes le explicó a Omalu el sentimiento de “traidor” que tenía antes de hablar con los dueños de los equipos, se me salieron las lágrimas, porque también me sentía un traidor por ver una historia que le tiraba con todo.

            Admiro al doctor Omalu por su integridad y honestidad pero, aunque suene despreciable, no sé si me alegra el descubrimiento que hizo. Sé que muchos jugadores estaban muriendo pero, al sacarlo a la luz, es factible que mi amada liga se muera. Sé que soy insensible y egoísta, pero no voy a negar lo que sentí al ver este filme.


Uno de los aspectos más reales del argumento se reflejó a la perfección con el acoso que hacen las corporaciones cuando alguien se atreve a meterse con sus intereses: intentan callarte o destruirte.

Precisamente por ese detalle me pregunto cómo le hicieron los realizadores para usar imágenes, filmaciones, logos, locaciones y demás aspectos que son propiedad de la NFL, en una obra que les tira tan fuerte y tan duro. De hecho, desde que veía que anunciaban los trailers de la misma en las transmisiones gringas de los juegos, ya me llamaba la atención.

Entiendo a la perfección la postura del Dr. Omalu, su preocupación por hacer lo correcto y su ética al proteger la vida humana. Me conmovió la desgracia de los jugadores, cuya existencia se destruía por el daño acumulado a través de los años. A pesar de todo esto, tampoco voy a ser mustio, y soy de los que ha dicho comentarios como “Ya sólo falta que les pongan falditas a las señoritas” por tantos cambios que se han hecho a las reglas y que han ido en detrimento del espectáculo.


No me apena admitirlo, me emociono con una buena tacleada, a veces son tan espectaculares que no puedes detener esa parte bestial en tu ser. Ahora el juego es tan light que es muy fácil anotar y ya no es la misma intensidad que se daba anteriormente en las trincheras.

Y sé que, mientras haya gente como yo, que los siga viendo, consumiendo su producto, interesado en todo lo que pase y deje de pasar al respecto, siga invirtiendo dinero y tiempo en la NFL, este deporte va a seguir siendo exitoso. Así que también soy parte del problema.

Admito que soy un fanático empedernido porque, aunque sé que mi deporte no está bien o que no debería existir, lo sigo apoyando y disfrutando incondicionalmente. Supongo que a eso se le llama amor o estupidez (si es que hay alguna diferencia entre ambos)
 
¿Cómo no amar este maravilloso deporte?
Es factible que sea igual de salvaje y primitivo que los que ven corridas de toros o peleas de gallos, con la diferencia que ellos presencian el asesinato al momento, mientras que yo veo cómo se van matando lentamente a lo largo de los años. Me emocionó cómo los héroes del emparrillado van suicidándose paulatinamente. Su muerte es mi entretenimiento.

Hay quien dice que la NFL es similar a deportes como el box, la lucha libre o el UFC, pero se equivocan. La Lucha Libre es muy divertida, no lo niego, pero es más cercano a un circo atlético que a un deporte competitivo (que no le quita lo peligroso o demandante). El Box o la UFC, para mí, es violencia sin sentido, no tiene el chiste, la estrategia o la emoción que un partido de americano. En definitiva, la NFL no tiene igual en mis ojos.


Cuando en la película pasaron las imágenes del Congreso Gringo y sus audiencias a la NFL por el asunto de las conmociones, recordé la indignación de aquellos años “¿Pero qué quieren? ¿Por qué no dejan al deporte en paz? ¡Ya no saben con quién meterse!”. De igual manera, cuando veía a exjugadores por demandar a la liga, en su tiempo, me enojé: “¡Claro! Como ya se acabaron su dinero, ahora vienen a mamar más de la liga que los hizo grandes”. La información que tienes es fundamental para la lectura que le das a distintas situaciones.

Veo dos potenciales destinos para la NFL:

A pesar de todas las evidencias, es la liga más exitosa del mundo, sólo el mundial de Soccer o los Juegos Olímpicos generan ganancias similares a una temporada de la NFL. Así que, a pesar de todos los factores en contra, hay fuerzas más grandes que la van a mantener viva (obviando las excelentes ganancias para los dueños): el hambre de la fama, la adrenalina y el instinto animal va a seguir haciendo que millones lo practiquen y millones más lo sigamos consumiendo ya que, como entretenimiento, es un producto excelente.

La analogía perfecta son el cigarro y el alcohol, mismos que han sido gravados con impuestos más agresivos, han prohibido su publicidad y limitado los lugares en donde consumirlos. Todo el mundo sabe que te matan lentamente, gracias a las censuras morales, sociales, culturales y de salud. Debido a todo esto, se supone, se han reducido exponencialmente los consumidores de dichas drogas pero, los hechos indican que, siguen siendo bastante consumidas.

Desde esta perspectiva la NFL vivirá mientras haya humanidad.
La segunda lectura es que, a pesar de lo anterior, la NFL como fue concebida, ha empezado a morir.

¿Cómo es esto posible? Ahora los jugadores están muy bien arropados con tanta regla para su seguridad, con la notoria disminución del contacto, tanto en campos de entrenamiento como en los estadios. Estas medidas son cada vez más estrictas para salvaguardarlos, lo cual están logrando pero, al mismo tiempo, están matando el espíritu del deporte.

Esa NFL de la cual me enamoré, ya no existe, ahora tenemos una versión light parecida al deporte de nuestros recuerdos, pero ya no es lo mismo. Ahora con tan poco contacto, es más fácil anotar, los golpes son castigados, los equipos vigilados, la defensas maniatadas y le han ido bajando la intensidad a los partidos y, con ello, lo divertido.

Épocas que ya no volverán :'-(
Antes eran auténticas batallas épicas, feroces peleas en donde el más fuerte o voluntarioso se imponía. Sé que sonará mal, pero antes era un deporte de machos. La versión de ahora es, literalmente, un juego de niños a comparación de los 60’s, 70’s, 80’s e inicio de los 90’s.

Tal vez, en los registros de historia futuros, se hablara de un deporte violento y sin sentido que se practicó durante más de 100 años entre los siglos XX y XXI. Los historiadores dirán que fue una práctica que fue muriendo gracias a su propia violencia, y su decadencia fue disparada por las conmociones ocasionadas.

¿Y saben qué? Para entonces me va a alegrar estar muerto para no ver eso porque, aunque sé que estoy equivocado a nivel cognitivo, emocionalmente, me voy a sentir muy triste el día que la NFL deje de existir, así que prefiero ya no vivir a habitar en un mundo sin ella.


Hebert Gutiérrez Morales.

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