martes, 12 de enero de 2016

I am in Miami, Bitch! (Cuatro años después: Segunda Parte)

Los integrantes del Salón de la Fama de Miami
Para leer la primera parte de este escrito, favor de darle click a este enlace.

Me encanta Miami, no sólo por ser casa de mis Dolphins, sino porque tiene ese sabor rico latino con muchas comodidades gabachas. Para mi estilo de vacacionar, no soportaría una semana ahí, pero siempre me pasó tres días muy a gusto. Y hablando de NFL, empecemos con algo que me pasó en el partido entre mis amados Delfines y mis odiados Vaqueros.

Se cazan más moscan con miel que con hiel.
Mi Credo ¬_¬U (lo único que no cumplo es el Alcohol)

En el partido, además de mis acompañantes, la persona con la que más interactúe en el juego (increíblemente) fue un Cowboy. Admito que tengo un chiflido muy agudo y molesto, mismo que uso para hacer escándalo en el estadio. Eso molestó mucho al aficionado de Dallas que se sentó a mi lado, así que cada vez que su equipo lograba un Primero y Diez, me los marcaba frente a la cara.

Su actitud podría resultar agresiva para la mayoría, pero ni me inmute, así que seguí chiflando, aunque le molestara al señor. Como mi vecino vio que no me enganchaba con sus provocaciones, cambió su actitud ofensiva y se mostró más empático.
¡Qué belleza! :'-)

Desde el segundo cuarto empezó a hacerme comentarios y observaciones del juego, y a partir de ahí empezamos a platicar muchas jugadas. Sin ser propiamente mi cuate tuvimos mucha comunicación durante esas tres horas, incluso me regaló uno de los banners que nos dieron en la entrada para que me cubriera del inclemente sol. Me cayó muy bien el gringo, y me sorprendió su cambió de actitud, ya que al final resultó ser muy buen tipo.

Al terminar el juego Dallas se llevó la victoria. Ahí recordé la amabilidad de la afición en Chicago y en Washington (incluso en Buffalo, aunque perdimos), mismos que me felicitaron cuando mi equipo ganó en sus estadios, por lo que no podía desentonar, así que le dije a mi cuate “Congratulations Man, Good Win!” y él lo recibió de manera humilde y educada. No lo voy a negar, en el fondo estaba muy molesto con la derrota (el equipo que amo contra el equipo que odio), pero esto iba más allá de los sentimientos, era una cuestión de educación NFL.
Una propuesta de Casco Alternativo para mis Fins

Por eso este deporte no es para cualquiera, aunque sea muy violento a nivel físico, al final, es un deporte de caballeros.

            Comida Rápida ¿Gourmet?

            La logística para recoger a mi hermano se complicó, por lo que llegamos tarde a cenar (10pm). Así que lo mejor que le pude ofrecer fue uno de mis lugares favoritos: Wendy’s. En México había esta cadena pero, por alguna razón, no pegó. Y eso sí que no lo entiendo, porque los precios están en el rango de McBasura’s o Burdel King pero la calidad de la comida es mayor (sin dejar de ser comida rápida, aclaro).

            A José le fascinó Wendy’s y eso me hizo feliz. Pero, la noche del Domingo, conocimos una cadena a la cual ya le había echado el ojo, nadie me la había recomendado pero siempre había querido comer ahí, sin ninguna razón en particular. Cuando fuimos a The Shops at the Midtown, vi un local de “Five Guys” y, antes de las compras, tenía que comer en ese lugar que me había llamado la atención desde viajes atrás.

            “Five Guys” resultó ser una delicia, además me dejó muy satisfecho en todos los niveles. Para empezar no hay combos, eso se me hizo raro, ya que el comprar las cosas por separado se me hacía caro, pero en fin, tenía que satisfacer mi capricho a como diera lugar.

            Tampoco tienen una gran variedad de hamburguesas, en realidad son pocas opciones y te dejan escoger los ingredientes. Pero no te las sirven de inmediato, de hecho se toman su tiempo. Mientras esperaba estuve observando el montaje del lugar, el cual no es tan sofisticado, vistoso o comercial como las cadenas populares de cocina rápida. Su estética es un poco más campirana pero, por ridículo que se escuche, más sofisticada, con artículos de periódicos y fotos viejas (me recordó un poco a Carl’s Jr. cuando eran buenos).

            Otra diferencia, una GRAN DIFERENCIA, son las papas. No exagero al decir que son las papas fritas más deliciosas y enviciantes que he probado. Para empezar saben distintas porque las fríen con aceite de cacahuate, algo que les da un sabor inexplicablemente delicioso. Además, algo que me dio una excelente impresión: lo que te ahorrarías en un combo te lo compensan con papas adicionales, ya que te dan el doble de lo que pediste. Pero no es que te den un “Large” si las pediste “Medium”, te sirven tu vasito de papas pero, en la bolsa, te sirven el doble para que se desborden, así que no sólo tienes unas papas deliciosas, sino que tienes el doble de ellas para seguir disfrutando. Esta cortesía no es “oficial” pero ya es una tradición (por lo que me dijo después David en el Hotel).

Mi hermano José al salir del Sun Life Stadium
            Todos estos detalles me hicieron comprender el por qué este lugar no se considera a sí mismo como Fast Food, y se las compró. Obviamente esta comida, al igual que el resto de cadenas de comida procesada, es nociva para la salud, así que ese hecho lo voy a dar por entendido. Por estúpido que suene, el término correcto para este negocio sería Comida Rápida “Gourmet”, porque no les interesa vender volumen, sino que la experiencia de su reducida clientela sea mejor a comparación del resto de cadenas, por eso pagas un poquito más pero, al salir del local, la experiencia es remunerada y con creces.

            Nos guste o no, en México estamos invadidos por cadenas gabachas de comida rápida. Ya que no lo podemos evitar, me gustaría que franquicias de mayor calidad como Wendy’s, Five Guys o Panera Bread, tuvieran representación en mi país. Y de ser así, espero que mantengan los mismos estándares que en Estados Unidos y me tendrán conquistado. En lo que llega ese día, procuraré comer en ellos cuando me encuentre frente a uno de sus locales.

            Prejuicios por todos lados
           
            Estoy convencido que el humano siempre tendrá algún prejuicio pero, conforme te desarrollas debes irte liberando de muchos, por lo menos de los más básicos o arcaicos.

            Parte de que mi hermano estuviera sorprendido con los gabachos es que esperaba un pueblo racista que lo iba a discriminar por ser morenito o mexicano. Obviamente llego a una de las ciudades con más latinos y ese prejuicio quedó anulado ahí; aunque no quiere decir que no haya lugares estadounidenses en donde sí te vean extraño por ser mexicano, sobre todo en ciudades en donde no los hay tantos (o de alta calidad).

            La contadora de nuestro hotel, Nicole, tenía muchas ganas de conocer México, pero nunca se había animado porque le dicen que es muy peligroso. Obviamente si basas tu opinión en las noticias, nunca vas a viajar por mi país, de hecho mis propios compañeros de trabajo me han dicho que tenga cuidado cuando en mis viajes a Chihuahua o San Luis Potosí.

            Como le dije a mis compañeros, y a la propia Nicole, cuando he ido por lugares que supuestamente son peligrosos, mi experiencia ha sido bastante tranquila, no dudo que haya por ahí narcotraficantes o cosas por el estilo pero, hasta donde sé, no se meten con el turismo y los guías también saben en dónde no meterse.

            Ahora, una cosa es librarse de prejuicios y otra más es tolerar la estupidez (tanto propia como ajena). No por tanto ir a Estados Unidos quiere decir que los ame incondicionalmente, ya que su actitud de policía mundial sigue sin convencerme y, como comentaré más profundamente en el escrito sobre Washington, ese apoyo generalizado a las fuerzas armadas, es una complicidad cantada de la población con las acciones de su gobierno.

Es por eso que me sorprendí cuando, en el Aeropuerto, vi a un pendejo fan mexicano con su playera de los Delfines versión “Salute the Service”, que servía de apoyo a las fuerzas armadas gabachas. O sea, puedo comprender que los gringos apoyen a sus ejércitos ¿pero un mexicano? ¿En Verdad estás tan pendejo? O ¿Simplemente no se da cuenta? En fin, como escribí, un auténtico pendejazo.

            Realidad Mexicana

Y bueno, ya que hable de los mexicanos, vamos a tratar los temas relacionados con mi país en esta sección.
La Frontera entre México y Estados Unidos

A)    La Riqueza de Hebert

Admito que he viajado mucho en los últimos cinco años, por lo cual mucha gente cree que soy rico, y si lo soy, pero no de manera económica como muchos creen: Simplemente soy administrado y disciplinado con mis recursos.

Pero muchos, en mi misma situación socioeconómica, siguen sin comprenderlo, pero hay dos factores a considerar: #1 Compro con todo el tiempo de anticipación posible y en temporada baja, lo cual me asegura un 50% más barato de lo que paga el resto (lo vi en las reservaciones de hotel, las entradas al partido, renta de auto y en el costo de los vuelos). Por otro lado, o sea #2, en México trato de comprar lo estrictamente necesario, mi hermano vio los ahorros de mis compras y prácticamente con ello quedaron cubiertos los costo del vuelo, hotel, autos y partido.

Mi riqueza radica en todo lo que he visto y vivido en esos viajes, ya no quiero acumular dinero mientras mi vida se va marchitando, gaste muchos años con esa actitud y ahora mis prioridades son otras. Por eso me voy tranquilo de viaje porque en la casa no hay nada que les interese a los ladrones robarme (a menos que sean libros, muebles, posters o películas). Lo más vistoso de mi existencia viaja conmigo: Mis experiencias.

B)    Platicas ajenas que te ubican

A pesar del apartado anterior, en este segundo recordé que también soy afortunado a nivel económico, pero más por la miseria ajena, no por mi abundancia material.

Antes de cada vuelo procuro comer en el Aeropuerto. En esta ocasión no quería  hacerlo en la zona donde están todas las franquicias. Cerca de dónde compro los boletos del Autobús que me regresa a Puebla, hay un pequeño negocio en donde se come bien y que no está muy concurrido. Como la comida está buena, no es una franquicia y es lo más cercano a un “changarrito” que hay dentro del lugar, decidí comer ahí. Cuando se puede me gusta apoyar a los pequeños negocios.

Mientras me echaba unas ricas flautas, uno de seguridad del aeropuerto llegó a platicar con la cocinera. Él le decía que un amigo suyo que tenía un muy buen trabajo y que le convenía “Sólo es limpiar baños, jornada completa y te pagan $4500 pesos al mes” lo cual, aunque es poco, sí es un buen sueldo por limpiar baños.

A ella le parecía buena oportunidad y sólo me quedó un dejo de tristeza hacía mis adentros. En México hay tanta gente trabajadora que hace mucho por salarios muy bajos. En el primer mundo esos trabajos están mejor remunerados, y es por eso que la desigualdad social es menor. El tema de cómo las clases privilegiadas de México basan(mos) su nivel de vida sobre la miseria de la mayoría ya lo trate en el escrito de “Neoimpearialismo”, pero esto fue un breve recordatorio de la disparidad tan grande de clases que tenemos en el país.

C)    Gandayismo mexicano

Estaba en la sala de espera en el vuelo de regreso. De pronto hicieron un anuncio “Vamos llenos en el vuelo. Posiblemente no haya espacio en cabina para todas las maletas de mano. Les invitamos a documentar para reducir este riesgo”.

Como venía recién empapado de esa cultura gabacha de “Team Work” me dije “Si quiero que mi país cambié debo dar el ejemplo”, así que di mi maleta de mano para que la documentaran. Me sentía orgulloso, porque había sacrificado mis intereses personales por la ganancia grupal, aunque haya sido el único que lo hizo.

Al final abordamos, todos acomodaron sus paquetes y aún sobró espacio para que mi maleta de mano hubiera entrado. Por un momento me sentí timado, luego algo triste y después recuperé la tranquilidad. Me sentí timado porque sentí que los de Interjet me vieron la cara “Si tenían espacio ¿Por qué hacen el anuncio? ¡Y yo de wey creyéndoles!”

Después me sentí triste, por ambas partes. Por un lado del egoísmo de la gente de no querer dejar sus cosas abajo “¿Y yo por qué? Qué las deje alguien más” es lo que debió pensar la mayoría. También fue triste que Interjet se “cubriera” y, al no saber si entraba todo, prefiriera enviar cosas de más abajo, aunque no fuese necesario al final.

Pero, tristemente, entiendo por qué lo hacen, ya que es una acción preventiva contra la actitud gandaya e irresponsable del mexicano (“No importa que alguien se quede sin espacio con tal de que meta mis paquetes”).

Aunque los entiendo, no quiere decir que apruebe dicha medida. Es por eso que ahora se ha adaptado una moda muy tercermundista de citar media hora antes a los invitados de algún evento: para que lleguen menos tarde. Esa actitud que solapa la irresponsabilidad es algo que no resuelve el problema, sólo es un parche.

            Finalmente recuperé mi tranquilidad al saber que actué de buena fe, la aerolínea pidió ayuda y yo respondí, ya si fue necesaria o no es otro asunto. Al final esta pequeña acción, para mí, fue un pasito a ser menos egoísta, aunque para los demás debió haber sido “Mira a ese wey que sí va a arriesgar su maleta abajo”. Recalco, si quiero que mi país cambié, debo cambiar yo primero.

D)    Interjet

Independientemente del detalle de la maleta documentada al regreso, creo que mi aerolínea mexicana favorita es Interjet, ya que la relación calidad precio es la mejor. Para mí tienen todo: buenos precios, buen servicio y pequeños detalles que agradeces, o sea son “buenos, bonitos y baratos”. Tal vez no sean tan baratos como Volaris, pero no son tan cutres y/o austeros con lo que te dan. Tampoco son tan “Nice” como Aeroméxico pero tampoco es tan caro. Quedé muy feliz porque todo el personal en tierra y a bordo fueron en extremo amables.

Durante el vuelo de ida nos pusieron capítulos de la Pantera Rosa original (la que no hablaba), con el Inspector, el Oso Hormiguero, el Sheriff y demás. Recordé la genialidad de esta caricatura para hacerte reír con situaciones sencillas y sin diálogo alguno. Por lo menos los de mi fila estábamos muy entretenidos y el vuelo se me hizo más corto de lo normal.

Normalmente decido mis vuelos sobre el precio o escalas pero, si en el futuro, veo que en algún vuelo tengo Interjet y otra opción más barata, si la diferencia no es mucha, con gustó le pagaré de más a Interjet porque sé que son garantía.

Pequeñas conclusiones para el cierre.

¿De qué sirvió que viajáramos de manera separada? Pues les puedo decir que avancé un poco en mi paciencia y en aprender a confiar en los demás. Ahora, sé que eso es una actitud muy útil en el día a día pero, para los viajes, prefiero ahorrármelo. He decidido que es la última vez que voy a permitir logística separada, me gusta tener a todos viajando en el mismo grupo, ya si alguien se quiere ir por su lado, ya no es mi problema.

Y es que, cuando voy acompañado, me entra el complejo de papá, sobre todo cuando yo organizo el viaje. Sé que me genero estrés gratuito, pero me siento responsable del grupo. Entre las carreras, las reservaciones y el itinerario separado, me estrese bastante. Por lo menos me contuve y no lo comente (tanto) con mis acompañantes.

El cansancio por dicho estrés lo experimenté de dos formas extremas en el vuelo de regreso: Primero  no podía dormir por más que lo intentaba. Cuando el cansancio finalmente me venció, fue tan profundo que me estaba jeteando y/o durmiendo ¡dentro de mi propio sueño! Eso fue tan impresionante que me llamó mucho la atención y me recordó a la película de “Inception”. Sé que esto es una pachequez, pero se las quería compartir :-P

            Ya pa’l cierre.


Con el paso de los viajes, he aprendido a conocer a la ideología gabacha, y ahora veo con ojos menos prejuiciosos las cosas buenas y malas. No quiere decir que ahora los ame, simplemente los comprendo un poco mejor y, en lugar de tener esa relación de odio e incomprensión hacia ellos, ahora tengo una especie de relación amor-odio con su “cultura”.

Como cada pueblo, tienen cosas de las cuales podemos aprender y también tienen muchas cosas que se pueden mejorar. En el mundo no hay un pueblo totalmente bueno (como los gringos creen que son) o totalmente malo (como nos quieren hacer creer que son en medio oriente), simplemente somos culturas diferentes, además el concepto de lo que es “bueno” y lo que es “malo” es muy relativo de raza a raza, de país a país y entre los individuos mismos.


Hebert Gutiérrez Morales.

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