martes, 12 de enero de 2016

I am in Miami, Bitch! (Cuatro años después: Primera Parte)

Al medio Tiempo en el Partido Dallas vs. Miami
Recientemente, en el ensayo “Los Beatles NO fueron la banda más grande de la historia”, el buen Enrique Von Quin rebatió muchos de mis argumentos con algunos hechos que desconocía. Me pareció muy valiosa su contribución pero le dije “Voy a dejar el escrito así Enrique, porque me sirve de recordatorio de cómo pensaba en cierto momento, y así tengo punto de comparación para ver cómo voy cambiando”.

En esta cuarta visita a Miami, leo lo que escribí en la primera y me sorprende cómo la percepción varía con el paso de las experiencias, los viajes y los años. Es por eso que he decidido retomar el título del primer escrito sobre la capital latina gabacha para que, si pueden, lean la primera entrega (en esta liga) y la comparen con estas dos y cada cual saque sus conclusiones.

¡Apúrale!

Soy neurótico y controlador, no me empacha admitirlo, de hecho hasta hay momentos en los que me enorgullece serlo. Y es que eso me brinda una existencia tranquila y ordenada, con la menor cantidad de imprevistos posible.

Si no me gusta estar apurado en ninguna ocasión, imagínense mi frustración al verme urgido tres veces en este viaje. La primera fue en el tramo de mi casa al camión que me iba a llevar al aeropuerto, ya que mi taxista ¡se quedó dormido! y llegué casi en la raya para subirme al autobús.

            La segunda se dio cuando fuimos a devolver el coche de Esahu al Aeropuerto, antes del partido. En lo que lo devolvía, dábamos vuelta, no agarraba el GPS y demás, ya no pudimos disfrutar de todo lo que el entretenimiento previo al encuentro alrededor del estadio.


            La tercera fue meramente mi culpa, ya que en Sawgrass Mills me tardé más de lo esperado y, con el tráfico de Lunes por la tarde en Miami, llegamos justos al Aeropuerto en lugar de las tres horas de rigor.

            Por fortuna no pasó nada grave y llegamos a tiempo a cada lugar. Lo único que sí me dolió fue dejar a mi hermano de manera tan intempestiva en el Aeropuerto, sin una despedida más cálida o personal, mientras corría a tomar mi vuelo. Luego le ofrecí disculpas porque sí me sentí mal por ello.
Brent Grimes haciendo una INT épica en 2014

            La inigualable ilusión de la primera vez

Veía la ilusión con la que José y Esa grababan y/o tomaban fotos de las porristas, de las ceremonias, de cuando iban a anotar los Delfines, del estadio, las estatuas, las banderas, etc. No voy a negar que sentí una especie de nostálgica envidia, porque me decían “¿No quieres que te tomé una foto?” Invitación que amablemente declinaba, porque tengo cientos del estadio Sun Life, pero recordé la emoción de la primera vez que vine a ver a mis Delfines.
 
Antes del Kick Off estaba lloviendo pero no perdí el ánimo
Es una lástima que no haya ganado Miami, y no por mi egoísta anhelo, lo digo por el gozo de mis acompañantes, porque así su experiencia hubiese sido redonda. Y es que, a pesar de la derrota, salieron felices por el ambiente, la producción, el entretenimiento, la organización, el juego, la afición y todo lo que rodea un partido de NFL en el cual se vive un ambiente festivo de principio a fin.

Claro que aún me emociono y grito, pero primera vez sólo hay una, y ya no es lo mismo que sentiste en tu “estreno” en la NFL. Como he dicho antes, mi intención es verlos en vivo cada año, y seguiré haciéndolo mientras me sea posible, pero la emoción de lograr algo que anhelabas desde hace tiempo es difícil sentirla de nuevo, a menos que me toque  un partido de Playoffs o, por qué no soñar, algún Súper Tazón al cual puedan llegar (y ganar) antes de que me muera.

Aunque para otros sí representó mucha emoción, ya que muchos paisanos fueron a ver a los Vaqueros, los vimos desde el aeropuerto (no es de extrañar, ya que son de los equipos más populares en nuestro país); de hecho atrás y delante nuestro había otros aficionados mexicanos, pero de Dallas, y ahí vi que el de enfrente se emocionaba de manera muy apasionada. Así que para algunos su primera tarde NFL fue más memorable que para otros.

La plática inesperada

La única ventaja de tener una logística partida (primera y última vez que lo voy a permitir), es que iba a tener una tarde libre en Miami y hasta en la noche me iba a reunir con el resto. Así que iba a aprovechar para ir al Museo de Arte Pérez, mismo que estaba cerca de nuestro Hotel. Sin embargo el destino tenía otros planes para mi tarde.

Debido a una serie de accidentes, coincidencias y mala fortuna que se combinaron a la perfección, hubo problemas con la reservación. Tanto el personal del Hotel Mimo como el de Booking.com se mostraron muy amables y acomedidos en encontrar una solución al problema, misma que se complicó bastante ya que, en fin de semana, Miami se suele ocupar casi por completo.

A pesar de ser neurótico y ordenado, no estaba molesto, más bien estaba preocupado. ¿Por qué no estaba enojado? Porque, en realidad, no fue culpa de nadie, fue una serie de eventos desafortunados, además veía la preocupación de los que se esforzaban en resolver mi problema. Fue un accidente, no un hecho premeditado o una omisión artera, y eso hace un mundo de diferencia, eso lo corroboraba con el compromiso de todos los involucrados, mismos que se esforzaban mientras me ofrecían sus más profundas disculpas.

Es más, hasta les puedo recomendar el Hotel Mimo para visitar Miami, aunque no les voy a mentir, no es lujoso ni está en la mejor zona, pero si sólo quieren un lugar limpio y tranquilo para descansar, es el lugar ideal ya que, a fin de cuentas, no vas al sur de la Florida a pasártela en el cuarto ¿cierto?

Mientras se resolvía el problema, me la pasé platicando muy padre con David, el manager del hotel, un gabacho con un criterio amplio, con el cual hable de NFL, racismo, música, Japón, televisión, política, la inseguridad, la guerra, sobrepoblación, inmigrantes, valores, etc.

Aunque tenía otros planes para esa tarde, al final esta situación me trajo también ganancias, como sentir el compromiso de dos empresas por resolver la situación, o como llevarme una plática interesante con un gabacho con mundo, lo cual me hizo darme cuenta que he superado (o suavizado) muchos de los prejuicios que traje conmigo la primera vez que pise suelo estadounidense.

            Fascinación gabacha
           
            No sólo fue vivir por primera vez la NFL, para mi hermano era su estreno en el extranjero; así que también recordé la emoción que sentí la primera vez que salí de México, esto al ver como José estaba fascinado con los gringos, en especial con su orden, su limpieza, su amabilidad, sus buenos precios, etc. Su reacción fue algo inesperada para mí, pero recordé que conocer el primer mundo te acaba impactando. Me alegraba que, a diferencia mía, su primera impresión de los Gabachos fuese tan positiva.

Creo que lo que más lo enamoró fue la amabilidad de la gente. Por ejemplo, nuestra mesera en los desayunos era una señora que nos trató de forma muy maternal (tanto que a José se le figuró que así va a ser nuestra madre en unos años), tan bien le cayó que le dejó una propina generosa el último día. Mi hermano no se esperaba que un aficionado de Dallas, que se estacionó junto a nosotros, lo viera con su playera de Miami y le dijera “Enjoy the Game”; y también vio cómo su tocayo (José) de la compañía de renta del coche, se preocupaba y procuraba para que llegáramos a tiempo para el Aeropuerto (a pesar de que había sido mi culpa la tardanza).

Esa amabilidad la presencié también con una vendedora de Columbia que me recomendó usar mis cupones de descuento, cuando bien pudo dejarme pagar más, o con la señorita de Interjet cuando documenté en el vuelo de regreso que con un tono cálido me dijo “Pase a comer algo antes del vuelo joven, no se mal pase”.

            Así que era mi obligación aclararle a mi hermano que el sur de la Florida no es todo EUA, ciertamente el ambiente, el clima y la gente de acá forma parte de la cultura latina y, por eso mismo, no puedes calificar a un todo un país por una ciudad  tan singular como Miami.


            Y nuevamente recordé mi primer escrito sobre dicho lugar, sobre el cual juzgué a todo el país, y me di cuenta lo estúpido que resulté por hacerlo. No quiere decir que no haya mucha verdad en dicho texto, sólo que no debí ser tan tajante al juzgarlos a todos bajo los mismos parámetros. También recordé la primera vez que fui a Alemania, mi primera probada del mundo externo, y lo extasiado que estaba, seguramente me veía igual que José en este viaje. En ambas ocasiones estaba mal, porque no hay nada absolutamente bueno (Alemania) ni malo (Estados Unidos) en este mundo.

            De Compras en Sawgrass Mills

Resulta inverosímil que uno pueda adquirir tantos aprendizajes personales mientras va de compras, tanto que hasta lo dividí en secciones independientes.

A)    Seducción

            Sé que me voy a oír muy mal, pero peor sería que mintiera: ¡Adoro comprar en Sawgrass Mills! Es tan vasto y con tantas ofertas que un día no basta para visitarlo y quedarte conforme, lo malo es que sólo lo visitamos siete horas (que se fueron volando)

            Dicen que madurez es aceptar aquello que no puedes cambiar, y me doy cuenta que siempre voy a caer presa de algún vendedor (sobre todo vendedora) de las “Islitas” en estos centros comerciales.

            Me doy cuenta que esto de enjaretarte algo, que no necesitas, es un acto de seducción: te van conquistando y venciendo tu resistencia. Además el proceso ayuda si te ponen a una hermosa venezolana en minifalda que te está coqueteando con los ojos y la sonrisa (¡Maldita calentura masculina!).

            Pero también he aprendido algo para que no me “la dejen ir” por completo, ya que me hago del rogar para sacar más producto o algún descuento adicional. En fin, no todo fue malo en esta experiencia, ya que debo admitir que mi piel nunca había estado tan suavecita ¬_¬U.

            Y es que, aunque sean cosas que no necesitaba inicialmente, me acaban resultando útiles a la larga, por ejemplo en Orlando compré un celular nuevo y las vendedoras me instalaron el Here Maps, mismo que nos funcionó de maravilla (casi) todo el tiempo y nos llevó a nuestro destino en unas vías tan complejas y enredadas como las de Miami. Y “sólo” me costó comprar un celular nuevo en su momento (¬_¬)

B)    La Producción en Tiendas Especializadas

Fui a comprar unos productos en específico a tiendas como Bass Pro Shops o Ron Jon Surf Shop. A pesar de ser compras puntuales, no puedes quedar indiferente a toda la producción, montaje y diseño de las tiendas especializadas. Si fuera fan de esas subculturas, sin duda me hubiera vuelto loco.

¿Cómo lo sé? Porque justamente eso me pasó cuando entro a tiendas como Spencer’s o, mi favorita de todo el mundo, Hot Topic. En donde podría pasarme horas ya que, aún sin comprar, me rio, emocionó y enternezco por una cantidad impresionante de mercancías que me hacen estúpidamente feliz. Es por ello que debo controlarme y comprar lo menos que me sea posible (que aun así es mucho).


C)    Te agringas, aunque no lo quieras

En Bass Pro Shops compré unas botas de senderismo para nuestro viaje a Islandia pero al buscar ropa especial, para el mismo viaje, en Columbia ¡Me compré otro par! Ciertamente estaban muy baratos para la calidad de producto, pero eso no justificaba que comprara dos pares cuando sólo necesitaba uno aunque, en mi defensa, el segundo par tenía una calidad mayor y un diseño más chido.

Cuando mi hermano vio mi adquisición, vi en sus ojos una mirada que nunca le había visto, una que estaba entre decepción y asombro, mirada que después comprendí que era la reacción al ver mi lado consumista, pero tuvo la decencia de no expresarlo también con palabras.

Digo, pensar como ellos te sirve cuando compras en sus tiendas, y es que José convertía todo a pesos en cualquier momento, así que he repetido el dicho que me dijeron tanto al inicio de mis viajes internacionales “El que convierte no se divierte”. Así que le recomendé pensar en dólares en lugar de hacerlo en pesos. Con el paso de las visitas aprendes a pensar en USD contra la realidad mexicana, que no es lo mismo que pensar en pesos.

El problema es cuando uno lleva más allá esa postura. Justo una semana después, en lo que esperaba a una amiga para tomar un café, me estaba paseando por una tienda de deportes. No tenía la intención de comprar nada, sólo matar el tiempo de espera y, cuando me di cuenta, de manera inverosímil, me vi convirtiendo los precios de pesos a dólares para ver si estaba caro o barato (Unbeliavable! :-/ )

Supongo que no visitas tanto Estados Unidos sin que te vuelvas un poco (o un mucho) como ellos, y tal vez por ello mis puntos de vista respecto a los gabachos se han suavizado respecto a la primera vez que los visite.

D)    Oportunidades de vida

Antes del viaje conseguí una cuponera con descuentos muy atractivos para Sawgrass, la verdad sí le saqué provecho pero, por el tiempo limitado, utilizamos pocos cupones además, al ser hombres, había muchos descuentos de tiendas femeninas que no usamos.

Cuando se nos hizo tarde, empezamos a correr hacia el coche, pero aún tenía la cuponera casi entera y no quería tirarla, quería dársela a alguien que la aprovechara. Íbamos apurados pero buscaba a alguien que se la pudiera regalar. Vi a una mujer que iba sola y que aún no iba llena de bolsas, así que le dije “Excuse me, do you want these coupons?” pero sólo me dedico una mirada extrañada y apresuró el paso. Tal vez pensó que le quería vender algo a cambio de la cuponera.

Ya íbamos a salir al estacionamiento, cuando vi un grupo de chicas que hablaban español, que se ve que recién llegaban, y que estaban “relamiéndose los bigotes” por todo lo que iban a comprar. “¡Bingo!” pensé y les dije “Oigan, ya nos vamos, pero tenemos esta cuponera casi completa ¿la quieren?”

Las chicas casi saltaron de la emoción y, si nos hubiéramos quedado, sin duda nos hubieran agarrado a besos y abrazos, pero en verdad íbamos apurados, así que sólo nos gritaron efusivamente a la distancia “¡Muchas Gracias!”

Mientras manejaba de regreso reflexioné sobre lo acontecido: A veces la vida te brinda oportunidades excelentes pero, si no estás abierto para recibir dichos regalos, nadie te va a rogar para que los aceptes. A veces el secreto está en no oponer resistencia y abrir los brazos para recibir lo que se te da.
Corriendo por la Costa de Miami

Fue una breve visita a Sawgrass Mills pero, sin duda, llena de valiosas experiencias.

En el siguiente escrito les cuento sobre más aprendizajes de este viaje como otra plática inesperada, Comida Rápida “Gourmet” y, como siempre, algunas conclusiones interculturales entre México y Estados Unidos. Este segundo escrito lo pueden leer en esta liga.


Hebert Gutiérrez Morales.

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