sábado, 2 de enero de 2016

Rafting en Tampaón, Tamul y Nochebuena (Regresando a la Huasteca Potosina Parte III)

Nuestra balsa con el buen Femat como guía
            Para leer la segunda entrega de esta saga, puede pinchar este enlace.

            El Tercer día de actividades inició muy bien, ya que Peña me dio Ride a Ciudad Valles, trayecto que aprovechamos para echar una platicada muy interesante. El año anterior me tocaron muchos tours con él pero, sin saberlo, esta ocasión fue el único chance que tuvimos de platicar a solas. Me cae muy bien el Peñatrón, tendrá un exterior que impone pero tiene una esencia muy noble.

Al final del día estuve muy feliz con la jornada pero, cuando llegamos a las oficinas de Ruta Huasteca mis ilusiones fueron, temporalmente, destrozadas :’-(
Con el Tampaón a mis espaldas

            Serenidad en Tampaón

            Me enteré que finalmente no iba a haber balsa suicida, y eso me rompió el corazón, pero no me enganche en ello. Así que agradecí el hacer el Rafting y me enfoqué en mis nuevas amistades, y vaya que había algunos muy coloridos.

            Empecemos por el famoso Charlie, cuya familia conocí el año pasado, y desde entonces había escuchado hablar mucho de él, sobretodo de sus locuras y ocurrencias, mismas que son bien conocidas en el mundo de las actividades de aventura y no sólo en la Huasteca Potosina, también en Jalcomulco y en Amacuzac. Charlie es súper creativo, sus ocurrencias nos sacaron bastantes sonrisas a lo largo de la jornada, y comprobé lo que me decían: Está loco, pero es de esos chiflados que ojalá hubiera más en el mundo.

            Mi otra nueva amistad fue Juan Femat, nuestro guía de río chilango con base en Jalcomulco. Eso me agradó bastante ya que, aunque aquí todos me hacen sentir muy cómodo, el tener guías de mi querido Jalco hizo más especial la travesía, como que tenía un ligero sabor a casa. De hecho los dos guías de esta ocasión eran de Jalco, ya que Kedin era nativo del hermoso pueblo veracruzano.
 
Los que formamos parte de esta aventura en el Río
            J. J. también nos hizo reír con su saludo fallido del Sinsajo (así se llamaba nuestra balsa), así que cada vez que lográbamos algo chido, le pedíamos el saludo y siempre era motivo de risas. De hecho Femat lo imitaba de manera hilarante.

            Aunque ahora no me concedieron el capricho de balsa suicida, me siguieron tratando muy bien, como dejarme al frente de la balsa y ponerme de ejemplo para el resto de mis compañeros de aventura. De hecho Femat me recuerda esa escuela y ese humor de Jalco, no lo había notado hasta que vi a alguien de Jalcomulco en un ambiente diferente, trae ese tipo de humor que he encontrado en Tío Memo, Dario o Chevy, cada cual a su estilo pero, de alguna extraña manera, con una esencia parecida.
Femat, Jessi, Steph, Mario, Sam, Humberto y yo

            Definitivamente el Rafting es mi actividad favorita de aventura, seguida de cerca por la Tirolesa, así que este día fue en exceso feliz. Nos divertimos mucho y avanzamos de lo lindo, y fue cuando llegamos a la primera fosa para realizar el salto de 10 metros.

            La noche anterior estaba un poco angustiado por dicho salto, era extraño, ya lo había hecho el año pasado y me volvía a generar miedo. Ahí me di cuenta que el miedo nunca se vence por completo, por eso debes continuar machacándolo hasta que te acostumbras a él, y no permitir que te domine.

El ambiente estaba muy prendido
            Cuando empecé a subir para realizar el salto, iba muy tranquilo, bastante relajado de hecho, toda mi angustia había desaparecido, y estaba bien. Así que llegué a la cima, vi a Femat, me contó hasta 3 y simplemente di un paso al frente para caer sin mayor complicación.

            Me sentí muy orgulloso por haber hecho un salto limpio, igual pasó el día anterior en Puente de Dios. Me sentí tan feliz que no me di los madrazos del año pasado, ni la sensación de morirme que sentí aquella vez. De alguna manera he crecido en este último año y me he vuelto un poco más sereno, y eso es algo invaluable para un alma tan neurótica y tan extremista como la mía.
 
"No importa cómo lo hagas, sino lo bien que salga la foto"
            Seguimos avanzando muy felices, superando los Rápidos y, al llegar al último Femat nos propuso volcarnos, al fin que ya no había más dificultades adelante, sólo agua calma. Así que atacamos el Rápido, nuestro guía volteó la lancha, caímos y salimos a superficie, pero yo salí un poco más lejos de lo esperado. Femat me extendió su remo y me dijo “¡Tómalo para que te jale!” y cuando estaba a punto de agarrarlo, un remolino me jaló a lo profundo.

            ¡Madres! Estaba otra vez sumergido, y no salía a la superficie, empezaban a correr los segundos y no emergía. Estuve a punto de desesperarme pero, extrañamente, me mantuve tranquilo, contuve la respiración tanto como me fue posible y, finalmente, regrese a la superficie.
 
En el único Rápido que tuvimos que caminar por angosto
            No voy a negar que jale aire con desesperación al estar afuera pero, tras un momento de recuperación, todo volvió a la normalidad. Revisando la grabación, sólo estuve seis segundos bajo el agua, aunque me habían parecido 20. Al final, como cada vez que me caigo en un rápido, no son ocasiones muy divertidas en el momento, pero después sirven como una excelente anécdota cuando se hace el recuento de la aventura.

            A la hora de la comida me encontré al buen Chicú, con el cual había convivido tanto el año pasado y ahora casi no había visto. Nos saludamos efusivamente y platicamos lo que pudimos. Me dio mucho gusto encontrar a la última cara conocida que me faltaba del año pasado.
Después del primer Rápido fuerte vienen los saltos

            En la comida, una vez más recibí el comentario de los días anteriores “Pensé que eras parte del Staff”, pero ahora no fue sólo por el uniforme, “Es que tienes una actitud muy decidida y jovial como la de ellos”. ¿Será cierto? ¿Será que me transformo aquí? O ¿Simplemente será la confianza por tener algo de experiencia en estas actividades? Tome el cumplido como postre a la comida tan deliciosa que estaba degustando “Actitud decidida y jovial. Me voy a llevar eso a casa” pensé.

            Al regresar a las oficinas de Ruta Huasteca, una vez más, despedimos a otros amigos: la familia chilanga que iba conmigo en la balsa y unos chicos de Guadalajara, todos ellos se la habían pasado conmigo los tres días de actividades. Ahí recordé las palabras de Nilo el año pasado “Ya no soy tan efusivo al momento de despedirme, ya que en la vida nadie se queda”.
El Río, la vegetación, el cañón: todo muy bello

Aun así me despedí con su misma energía para ser empático con su sentimiento de nostalgia al marcharse y es que me cayeron bien, pero tampoco podía deprimirme por la separación. Simplemente que no podemos esperar que todo el mundo se quedé con nosotros para siempre. En esta ocasión yo me quedaba mientras ellos se iban, así como me iba a tocar irme y despedirme de alguien que se quedara. La vida se disfruta más sin apegos y, al parecer, de a poco voy entendiéndolo.

Después de un día con tantas emociones, en la noche la Aldea estaba muy silenciosa: solamente éramos 8 huéspedes en la Aldea (el resto estaban en Hoteles). Este día llegó otra pareja de Guadalajara algo fresa pero muy amable, además aún tengo a mis vecinos de cabaña gabachos.
Con el uniforme bien puesto

Nunca he tenido un mal en día en la Huasteca, siempre todos me acaban dejando sonrisas y aprendizajes; y para cerrar con broche de oro la luna brilla con una intensidad impresionante. Mañana va a presentarse la “Luna llena fría” misma que sólo se ve en la noche del 24 de Diciembre y la última vez que pasó eso fue hace 38 años. No sé cómo explicarlo, pero estoy emocionado por el día de mañana que me toca la Cascada del Tamul. Tenía años que no estaba tan emocionado por la Noche Buena, creo que este lugar apacigua durante unos días a mi Grinch, y supongo que eso es bueno.

Consciencia en Tamul

La visita al Tamul me corroboró que un lugar es especial en gran parte a las personas que van contigo, y también me hice consciente de algo: mi ritmo de vida es distinto a la mayoría de gente.

Aclaro que no estoy al nivel de intensidad de los guías, que ellos tienen una pila súper cargada que les da energía ilimitada sin importar las desveladas o lo duro de la jornada. De esto me di cuenta cuando empezaba a notar el cansancio acumulado en el camino hacia Tamul. Creo que por ello la edad promedio de los guías anda por los 25 años, porque el nivel de actividad es muy intenso y el tiempo de recuperación es limitado.
 
La Cascada detrás mío
Ahora me tocó ser copiloto de Moy (a.k.a. El Güero), y durante el camino me fui enterando de lo que había pasado con  algunos guías que había conocido el Invierno pasado (como Lily, Pato, Pablo Pirata, Nilo, Michelle o Anahí) y que este año no estaban. Es curioso, pero preguntaba y ponía atención por cada uno de ellos como si hubiésemos sido conocidos de muchos años, cuando había convivido con ellos tan sólo una semana.

En el viaje nos acompañaba otra camioneta en la que iban Geraldine y Hulk con otra buena cantidad de turistas (en total éramos 21 ese día). Pero la cantidad no significa calidad.

La visita a la Cascada del Tamul es propiamente ecoturismo, no actividad de aventura, pero tiene algunas oportunidades de experimentar algo de adrenalina durante el recorrido. La mayoría de los que nos acompañaban en esta ocasión tenían el nivel de energía de Ecoturismo, o séase, demasiado calmo. Al ser la mayoría el grupo se tornó de hueva.
 
Ya que no hubo salto grande, me conformé con uno pequeño
Así que una visita que disfrute horrores el año pasado, en donde el grupo era muy vital, ahora se tornó algo floja. Me traté de dar ánimos con el salto de 10 metros que iba a hacer cuando llegáramos a nuestro destino. Sin embargo, Hulk no lo permitió, ya que el nivel del agua estaba muy bajo y nos podíamos pegar con las rocas.

Como paréntesis quiero reconocer, una vez más, al equipo de Ruta Huasteca, que siempre tienen la intención de que te la pases lo mejor posible pero, ante todo, ponen tu seguridad como prioridad, y eso te hace sentir a gusto mientras te diviertes. Es por eso que he aprendido a aventarme con confianza en las actividades, porque sé que ellos me protegen.
 
Sobre la Panga (con "a") ¬_¬U
Volviendo al tema, el momento más divertido e intenso del día fue cuando nos aventamos al río en unos pequeños Rápidos, lo cual fue igual de divertido que el año pasado. La Cueva del Agua también estuvo divertida, pero ahí decidí algo: cuando vuelva a la Huasteca, no es mi intención regresar a Tamul, a menos que haya un grupo muy divertido.

Como mencioné en el escrito anterior, yo regreso por la gente, no por los hermosos lugares. Ciertamente Tamul es un lugar impresionante, que vale mucho la pena conocer, pero ya fui dos veces y no creo que necesite una tercera para corroborar su belleza. Y aquí entra el estilo de vacacionar.
Bajando de la Cueva del Agua

Estilo de Vacacionar.

Y sé que estoy siendo injusto porque estoy tomándola contra Tamul pero, si el grupo hubiese sido más prendido e intenso, sin duda estaría hablando maravillas del lugar. Por esa misma razón este año no visite Tamtoc, que es un lugar muy interesante, recomendable y bonito, pero el tipo de gente que va en esos tours suele tener un ritmo más tranquilo.

Mi estilo de vacacionar es diferente, ya que intento sacarle todo el jugo posible a mis viajes. Hay gente que me critica, dicen que “voy a tocar base” al intentar conocer y hacer tanto como me es posible, pero no me importan las críticas: es mi estilo de vacacionar y por ello lo hago muchas veces solo. Para mí una visita fue provechosa si regreso cansado, cargado de cientos de imágenes (en la cámara y en mi mente), el alma repleta de experiencias y mi curiosidad ampliamente satisfecha.
 
Momento en que Femat volteó la balsa
Eso de vacacionar tranquilamente, a ritmo pausado y sin que la vida te corra no es para mí, por lo menos aún no lo es. Tal vez, cuando sea un viejito cansado y sin fuerzas, ya no me quedé de otra pero, mientras me quede algo de vitalidad, debo sacarle jugo a mis viajes. Eso es por mi parte, ahora veamos el otro lado.

Esencias diferentes

            Es muy respetable la gente que hace Ecoturismo, ya que no a todos nos debe gustar la adrenalina de las actividades de aventura. Lo que no me gusta es cuando estamos mezclados unos con otros.
 
¿Otro saltito de unos 6 metros? ¡Con gusto!
            Y es que los que hacemos actividades de aventura tenemos una energía, intensidad y vibra diferentes. Siento que los que sólo vienen de Ecoturismo son un poco más reservados, apagados y, en ocasiones, algo tetos.

            De hecho también los encuentro más quejumbrosos: que si los bohíos están muy austeros, que si el aire en la camioneta está muy fuerte (o leve), que si la música no les gusta o la forma de manejar de los guías no les satisface (soy mamón en esto de la manejada, y les puedo decir que los guías lo hacen excelente). Y, aunque las quejas no tengan fundamento, los guías se adaptan a sus requerimientos amablemente.
Remando con actitud

Pero, creo que el detalle más significativo es que llaman a los guías por su nombre, en lugar de su “apodo”. Muchas dirán que es lo más respetuoso y correcto, pero a ellos les gusta que les llamen “Pony”, “Borre”, “Hulk”, “ChaaK”, “Güero” y demás en lugar de sus nombres reales ¿Cómo explicarlo? Es como su identidad del trabajo y la pública; tu nick de guía y tu nombre en el mundo real. El caso es que los de Ecoturismo bajaban en ocasiones el ambiente por lo que me lamentaba de estar con ellos.

De hecho, desde la Aldea ves quien “aguanta vara” ya que al ser un hospedaje ecológico los baños son comunitarios, no hay televisión ni WiFi, ni demás lujos innecesarios. Y es que a los que nos gusta el turismo de aventura somos más “rudos”, más flexibles, con una actitud más viva e intensa. Y por eso también te ofrecen Hoteles en Ciudad Valles para quién le gusta tener sus lujos.
El gozo en el rostro no se puede esconder

No estoy diciendo que TODOS los que hacen actividades de Aventura sean mejores que TODOS los que hacen Ecoturismo, sólo que suelen agradarme más unos que otros. Por ejemplo, el último día nos acompañó una familia educada, viajada, leída y refinada pero con una energía muy tenue. Créanme que prefiero un millón de veces, convivir en este lugar con la familia chilanga con la que estuve en Puente de Dios: tal vez no sean tan elegantes o leídos, pero su energía era más chida, auténtica y prendida.

            Nochebuena en la Aldea

Después de Tamul, regresé al campamento y tuve la acostumbrada charla con mis vecinos de bohío, Stacy y Kevin. Fue una plática tan nutritiva gracias a que no son los clásicos gringos huecos, y es que el tener contacto con otras culturas les hace ver el mundo de manera distinta.
No serán muchos pero están buenos los Rápidos

La charla fue muy reconfortante, hasta me ofrecieron algo de guacamole, y la pasamos muy bien. Después procedí a bañarme y continuar escribiendo esta serie de ensayos. Me arreglé para la cena de navidad en la Aldea mientras me deleitaba con la hermosa Luna llena.

Es la segunda Nochebuena que paso en la Aldea Huasteca y ambas han sido de lujo ¿Por qué? Porque no sientes que sea Navidad. Sí hay un arbolito, también hay una cena navideña y hasta el buen Ivanovich (Santa Claus) y El Güero (Señora Claus) hicieron un pequeño Sketch y nos sacaron muchas risas; pero de no ser por esos tres detalles, nadie adivinaría que es Navidad.
 
¡Excelente Toma! Hasta parecemos profesionales :'-)
Y eso no es precisamente malo, al contrario, se torna una fiesta muy divertida, con mucha energía y aun así familiar (había algunos niños presentes). La Nochebuena nos sirve de pretexto para tener una celebración entre amigos, nada de cosas solemnes, serias o aburridas, sólo una reunión con un montón de gente que, al igual que tú, trae buenas vibras y la intención de pasársela bien.

A diferencia de muchas fiestas tradicionales, en las que debes de aguantar a la tía chismosa, al tío borracho o al primo imbécil, aquí no estás por obligación, sino porque quieres estar. Es por ello que cada abrazo que di y cada “¡Felicidades!” que expresé fueron de corazón, como así fueron los que recibí de vuelta.
¡Victory!

¿De dónde viene la pureza en dichas expresiones? Porque ellos no saben quién soy  ni yo sé quiénes son ellos o, pensándolo bien, ellos SÍ saben quién soy y SÍ sé quiénes son ellos, porque hemos visto nuestras esencias auténticas gracias a un lugar en el cual puedes dejar atrás las máscaras que habitualmente usas en tu vida cotidiana.

En este lugar a nadie le importa tu status socioeconómico, tus títulos académicos, lo importante que es tu trabajo, tu belleza física, tu complexión, tus influencias o tu situación familiar. NADA de eso importa con Ruta Huasteca, aquí lo importante eres tú. Y he ahí lo lindo de la convivencia, de los abrazos que das y recibes, porque son de “tú” a “tú”, no son los abrazos por compromisos familiares, políticos, sociales, laborales y demás que (a veces) no das con tanta honestidad pero que tienes que darlos. Aquí nadie se relaciona de Máscara a Máscara, sino de humano a humano.
 
Cueva junto al Río con efecto Visual a lo Puente de Dios
Durante la cena tuve varias pláticas con distintas personas, pero creo que la que más me gustó fue la que sostuve con Femat, mi guía de Rafting un día antes. Este año él era el guía con más edad (36) y, es posible, al ser el único de mi generación entre ellos, es que compartimos puntos de vista similares en cuanto a muchos aspectos de la vida.

“Mira” me compartía “Al Inicio la navidad en mi familia era algo padrísimo pero, conforme fui creciendo, me fui dando cuenta de muchas intrigas, chismes e hipocresías, así que decidí empezar a festejarla con mis cuates en un ambiente más real que en uno más fingido”. Su historia es una calca de la mía para dejar de lado esta celebración, con la diferencia que yo me alejé totalmente mientras que él siguió celebrándola con sus amigos.
 
¡Sobreviví a ese remolino!
La breve plática con Femat fue como si hubiésemos tenido años de conocernos, y apenas lo había conocido un día antes. Y esto no fue sólo por nuestra edad, sino por los conocidos en común que teníamos gracias al Rafting, el amor que te despierta Jalcomulco y experiencias de vida similares.

Esa comunión es padrísima y, de diferentes maneras, la encuentras en distintas personas en este ambiente tan rico de la Huasteca, en donde platicas con alguien y te surge el pensamiento de “Este wey es la onda, qué chido que sea mi cuate, qué digo mi cuate ¡Es como mi compadre!”. Y no necesitas que sea Navidad para tener ese sentimiento de comunión fraterna, porque lo vives a diario aquí en la Aldea y con el equipo de Ruta Huasteca.
Feliz en el Río Tampaón

Soy un Grinch de abolengo, desde que tenía 15 años, y en su momento expliqué las razones para despreciar la Navidad, no por la celebración en sí, sino por la gente estúpida que la ha deformado, escrito que saqué hace unos años y que sostengo cada palabra que expresé en el mismo (pueden leerlo en esta liga). Y por eso disfrute la Nochebuena aquí, porque no se festeja como en otros tantos lados llenos de poses e hipocresías, sin necesidad de regalos materiales, sólo por el gusto de estar con la gente que quieres. Cuando estás en un ambiente relajado y honesto, cualquier celebración se vuelve memorable.

La noche acabó alrededor de la 1AM ya que, aprovechando la espectacular “Luna Llena Fría” la mayoría de los Guías se fueron a hacer Salto de Cascadas nocturno; eso me recordó a los guías que Jalcomulco que, seguramente, estaban haciendo su Rafting nocturno con la misma Luna. Esta bola de “Locos” son unas excelentes personas y muestran un valor que admiro.
La buena actitud siempre está presente en el Rafting

Mi dosis de valor no es tan vasta como la de ellos, así que opté por declinar la oferta que me hicieron para acompañarlos. De cualquier manera el Viernes de Navidad, mi último día de actividades, voy a saltar esas mismas Cascadas y voy a hacer Rappel. Así que me iré a dormir con una sonrisa en el rostro, como todos los días que he pasado en este hermoso lugar.

Cerraremos esta aventura en el cuarto y último escrito, el cual pueden leer en esta liga.

Hebert Gutiérrez Morales.


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