domingo, 6 de marzo de 2016

Washington D.C. Parte II (Museos y Monumentos)

Junto al buen Abe Lincoln
Para leer la primera parte de esta saga hay que darle click a este enlace.

Washington está lleno de Museos y de Monumentos, que es de sus principales atractivos. Por eso mismo el National Mall es una delicia de recorrer, además de que los edificios oficiales también le dan un toque portentoso a esta urbe. Analicemos cada punto.

Museos y más Museos

            Cuando vi que la mayoría de Museos en la capital Gabacha eran gratis, me emocioné bastante. Este hecho se debe a que el Instituto Smithsoniano, al que pertenecen los mismos, está comprometido con la difusión de la cultura.

            Algunos de ellos son muy breves, otros enormes, unos me decepcionaron y algunos valieron la pena. No lo sé, tal vez al ver 13 de sus museos, mi percepción de los mismos se devaluó bastante o simplemente me cansé de visitar tantos al grado de desensibilizarme. Esto comprueba que todo en exceso, incluso visitar Museos, es malo para la salud.
 
En el Castillo Smithsoniano
            Ves tanto que llega el punto en que te cuesta trabajo identificar si una obra, o exposición, vale la pena o si está ahí de relleno. Personalmente creo que hay algunos museos que se podrían fusionar y hacerlos más completos e integrales, en lugar de hacer “Minimuseos”.

            Los dos museos de Aire y espacio serían la delicia para muchos que conozco, sin duda sería una visita memorable para ellos, y es que puedes ver muchas naves, aviones, cohetes, cápsulas y demás: entre ellos algunos históricos como el funesto Enola Gay, el Transbordador Discovery o hasta el Black Bird (sip, el mismo que supuestamente pilotean los X-Men). Como no me apasionan los aviones, ni los cohetes ni nada de eso, simplemente fue una visita padre pero nada que me haya hecho vibrar.
 
Bonita Pintura del Museo de Aire y Espacio
            El Castillo Smithsoniano y el jardín que lo rodea es de lo mejor que hay: su arquitectura es muy bonita, la gente es muy amable, tienen objetos de todas sus exhibiciones y es el lugar obligatorio para planear tu visita por tanto museo.

            Uno de los que valió la pena fue el Museo de Historia Natural que aunque no está a la altura de sus contrapartes de Nueva York o Chicago, está bastante entretenido. Ya no me centré tanto en los animales, después de lo que me pasó en “The Field”, pero aun así fue un lugar que me dejó algunas enseñanzas valiosas.
 
El Transbordador Discovery
            Me fue sorpresivo que no sólo existieron el Homo Sapiens, el Homo Erectus y el Neanderthal, sino que conocí otros homínidos como el Homo Florentis, el Homo Heidelberg y otros.

            También hubo una exposición de fotografías sobre África que me encantó y que, tristemente, casi nadie la visitaba. Las postales fueron tan hermosas que muchas me conmovieron profundamente, inclusive algunas eran tan irreales que me costaba creer que no estuvieran retocadas pero así de sui géneris eran los paisajes en la realidad.

Pero me gustó de sobremanera un juego tan entretenido como didáctico de cómo las decisiones de gobierno van teniendo consecuencias en la sociedad, el ambiente, la economía, el desarrollo humano, la calidad de vida, etc. Me encantó porque te deja claro que todas las decisiones acarrean consecuencias positivas y negativas y que es todo un arte tratar de equilibrarlos para lograr que tu país tenga el mejor desarrollo posible en todos los ámbitos, aunque nunca logres el óptimo en cada aspecto individual.
 
Una de las bonitas fotos de África
Otra que merece especial mención es la Galería Nacional de Arte que, aunque no pertenece al Instituto Smithsoniano, también es gratuita. Su colección es bastante vasta, diversa y de excelente calidad entre los que destacan Hopper, Gaugin, Van Gogh, Picasso, Dali entre otros; tal vez no a la altura del Met en New York o el Instituto de Arte en Chicago, pero sí te llevas un rato recorriéndola (Además, por si no les había quedado claro, ¡es gratis!).
Hermosa postal de un león nocturno

En éste museo me gusto particularmente las pinturas de un artista llamado Thomas Cole, en especial sus cuadros en los que refleja las cuatro etapas de la vida: niñez, juventud, adultez y vejez. Esas cuatro pinturas son una delicia, obras de arte puras, mismas que me conmovieron profundamente y que, para mi desgracia, no había litografías de ellas a la venta en la tienda del museo :’-(

Sin duda, la Galería Nacional de Arte es uno de los Museos que sí vale la pena visitar.
"Juventud" de Thomas Cole

La Arquitectura en la Capital

Lo que me gusta de visitar ciudades distintas en los Estados Unidos es la diversidad en su arquitectura: en Nueva York está la sofisticación, en San Francisco la elegancia clásica, en Las Vegas todo lo Fancy y colorido y en Chicago hay una esencia tan especial que combina lo clásico y lo moderno que se te mete por los ojos y te llega al corazón.

Por ley, ninguna construcción en Washington no puede ser más alta que el Obelisco, por lo cual uno creería que la ciudad no tendría nada de imponente. Me equivocación fue brutal, casi tanto como los imponentes edificios que hay en dicha urbe.
Cape Cod Evening de Edward Hopper :'-)

No hay ni un solo rascacielos, pero las edificaciones monstruosas son incontables, pareciera una especie de ciudad de gigantes porque las entradas, los pilares, las puertas, las escaleras, rejas y demás son de tamaño descomunal.

Sin duda alguna este tipo de construcciones te hacen sentir diminuto o, por otro lado, te hacen sentir el poder que hay en esta urbe que, no en vano, es la capital de la nación más poderosa del planeta.
Autoretrato de Van Gogh

Pero también fue refrescante ver barrios dentro de DC con casas normales, zonas muy tranquilas que te hacían sentir en el mundo real. Y es que en Washington siempre andas por zonas universitarias, históricas, de museos, de monumentos, comerciales, religiosas y demás, así que cuando te llegas a encontrar con una zona sin nada especial, sólo lindas casas, hasta te sientes de regreso en la realidad.

Algo así sentí en Las Vegas las pocas veces que salimos del Strip, en una zona habitacional con casas normales y es que uno pensaría que en dicha ciudad sólo hay hoteles casinos y centros comerciales.

Museo de Historia Americana

Uno de mis museos favoritos de esta visita fue el Museo de Historia Americana, entendiendo esa fijación gringa que tienen por ningunearnos al resto de este continente ya que, según ellos, son los únicos americanos.
Imagen tomada del Museo de Historia Americana

Por un lado encontré lo obvio: vanagloriándose de su “magnifica” historia y todo lo que han aportado al mundo. Como ya me esperaba algo así, ni me inmute, lo bueno es que no todo lo expuesto ahí tenía ese tenor.

El museo me encantó porque también evidenciaron lo malo de su sociedad, sus vicios y los aspectos no tan “lindos” que le dan al mundo (aunque sean populares). Se tocó la historia del esclavismo, el papel de los inmigrantes, los agandayamientos de tierras que no les pertenecían, su deuda interna y externa.
Increíble: ¡Un billete de 100000 dólares! ó_O

Algo que me impactó fue ver la época de un dólar devaluado, me parecía irreal ver billetes de hasta 100000 USD, producto de las crisis que vivieron debido a las guerras y debacles financieras. Si me lo hubieran contado, no lo hubiera creído.

La sección de transportes resultó también muy llamativa, a pesar que no soy amante de los coches, aviones o barcos, fue muy entretenido ver cada una de las exposiciones. Pero la sección que más disfrute fue la dedicada a la “cultura pop”, toda esa basura que Estados Unidos nos exporta y que el resto del mundo consume con gusto: artistas, deportistas, personajes, productos, comida rápida y demás. Y es que, cuando noté mi emoción, me resultó evidente que la influencia cultural de los gringos en el orbe es imparable y casi total.
Los guantes de "The Champ": Mohammed Ali

El Museo del Holocausto

            Al haberles dado prioridad a los Museos del Smithsoniano, y debido a que había tantos lugares por conocer, tuve que sacrificar uno entre el “Newseum” o el Museo del Holocausto. Me decanté por el segundo por dos cuestiones: La noticias de Newseum podían ser vistas desde la perspectiva gabacha y porque la Segunda Guerra Mundial es un tema que me interesa bastante.
Hermosa postal africana

            El Museo del Holocausto está amplio, bastante amplio, es gratuito, está muy bien montado y resulta muy interesante . . . .  hasta cierto punto, porque también llega el momento en que te sientes agobiado por tanto sufrimiento y victimismo semita.

            Eso del “Holocausto” siempre me ha parecido una magnificación de los hechos, aclaró, no niego que haya sucedido esa matanza de Judíos, pero también la hubo de Gitanos, Homosexuales, Comunistas, Discapacitados, Chinos, Rusos, Polacos y demás grupos étnicos, sociales y culturales, pero los únicos que la hacen de jamón y aún se siguen quejando son los Judíos.

            Las guerras son estúpidas y lamentables pero, siendo honestos, es la historia de la humanidad: ha pasado, está pasando y seguirá pasando mientras los homínidos habitemos este hermoso planeta. Incluso, esos mismos Judíos están masacrando al pueblo palestino  de manera artera ¿y alguien se las hace de pedo de manera real? ¿No pasó lo mismo con los Europeos que masacraron a distintos pueblos para quitarles sus tierras?
"Dos Mujeres en la ventana"

            A lo largo de la historia de la “humanidad” se han registrado una cantidad impresionante de muertes injustas, violentas, desventajosas, inhumanas y demás, PERO como ellos son judíos, resulta que ellos SÍ sufrieron, y te lo recuerdan en cada oportunidad.

            Pero bueno, ya trate ese tema de manera extensa en otro ensayo, así que sólo voy a resumir que no sentí una empatía especial por su caso. Fue algo horrible, no lo niego, pero no me sentí horrorizado, y quien me señalé, también debería sentirse horrorizado por cada matanza injusta en la humanidad, cuando las ha habido peores y más crueles. Pero, pareciera que cuando muere un judío es más importante que cuando muere algún indígena, negro, pobre y demás.

Monumentos

A pesar de que la gran mayoría de sus monumentos son de orden político o bélico, me sorprende cómo pueden ser de buen gusto, sin tener que ofender a nadie (a diferencia del de Iwo Jima, que me hizo encabronar el penúltimo día).
 
Parado en el lugar en donde MLK dio su famoso discurso
Es increíble como algo tan sencillo como el Obelisco te sorprende, obviamente su tamaño impone, pero no tiene ninguna figura sofisticada, no tiene ninguna efigie, no tiene una gran entrada ni leones que al lado ni nada de nada. Lo único que tiene al frente es una gran pradera misma que, en su simpleza, hace que percibas esta construcción aún más imponente.
Una de las secciones del Memorial a Roosevelt

En el caso del homenaje a los Soldados de la Segunda Guerra Mundial, también es de muy buen gusto, con unas bellas fuentes en medio y con columnas para recordar a cada entidad gabacha que formó parte de la batalla, tanto en el Pacífico como en el Atlántico. Cada corona de laureles homenajeaba a los batallones, esto sin tener que ofender a nadie, solo sobresaltando a sus caídos.

Escultura del Gobierno Japonés
El Monumento a Lincoln es de lo más representativos y también de los más impresionantes. La construcción a lo lejos no se ve tan grande pero, ya estando ahí, te das cuenta del leviatán que resulta. Igualmente, al ver al buen “Abe” sentado en su silla te deja impactado, sin importar las veces que lo hayas visto en distintas películas, programas, documentales, series y demás.

Justo frente a la entrada del Monumento a Lincoln, está una placa conmemorativa para indicar que ahí se dio el discurso “I have a Dream” de Martin Luther King. Al pararte ahí y visualizar aquel 28 de Agosto de 1963, hasta se te enchina la piel de lo que debió haber sentido él y todos los asistentes a ese histórico momento.

Cerca de ahí se le hizo un monumento al buen MLK, en una zona al lado del National Mall, en la Cuenca Tidal, en donde se encuentran los memoriales a Roosevelt, George Mason y Jefferson. Es una pena que la gente no visite mucho esta sección, ya que es muy bella y estar junto al agua y con tantos árboles, te hace especial la visita.


Eso sí, si pueden ir en primavera para ver florecer los miles de cerezos que hay ahí, no duden en hacerlo. También hay una pequeña escultura que conmemora el regalo que el gobierno japonés les hizo con dichos árboles.

No soy fan de Roosevelt, pero su Memorial está muy bien hecho y dividido en varias secciones. No es una sola construcción imponente, pero si juntas todas, tal vez sea el monumento más grande de la capital. Resulta interesante cómo te van ilustrando no únicamente su mandato, sino la historia de Estados Unidos durante esos 12 años. Recalco, no es mi favorito, pero un monumento imperdible.

Finalmente, el monumento a Jefferson, aunque de estilo distinto, es tan imponente como el de Lincoln, con la salvedad que, por su ubicación, no es tan popular como el otro. Otra construcción imponente, como casi todas en esta urbe, que no te deja indiferente. Un diseño sobrio pero elegante. Una edificación muy padre de visitar.
El Señor Jefferson

Hasta aquí está segunda entrega, nos leemos en la tercera en donde hablaré de las creencias de los Gabachos, un tema que me resultó en exceso interesante. 

Pueden leer esa tercera entrega en este enlace.


Hebert Gutiérrez Morales.

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