jueves, 10 de marzo de 2016

Washington D.C. Parte IV (Estados Unidos Bélico)

En el Museo Hirschhorn
            Para leer la tercera entrega de esta serie, puede pinchar este enlace.

            Mucha gente adora visitar Estados Unidos, por desgracia me incluyo en ese grupo, por el hecho de ser un país relativamente ordenado y con cierto grado de libertad (alguien alguna vez me dijo que era el equilibrio perfecto entre la libertad mexicana y el orden alemán).

            Pero hay algo que simplemente no “matchea”
El Funesto Enola Gay

La “perfección” de Virginia

            En la semana que estuve en casa de Arte y su familia, sólo pude salir a trotar el primer día, ya que el resto salía muy temprano a Washington y no había tiempo para correr. La única vez que lo hice fue por un bosquecito atrás de la casa, muy lindo,  muy irreal, muy perfecto.

En realidad, todo lo que vi de Virginia era así: demasiado correcto, demasiado limpio y demasiado bonito. Sé que es estúpido lo que estoy escribiendo, como que nunca tienes demasiado de todas esas cosas positivas, pero no pude dejar de sentir eso. Sé que mis prejuicios contra los Gabachos influyeron en mi percepción (aunque dudo que nadie en el resto del mundo carezca de prejuicios contra los Estados Unidos).
El Memorial a la Segunda Guerra Mundial

            Mi percepción también es culpa del país en donde vivo, en donde no hay respeto por nada: leyes, medio ambiente, señales, creencias, unos a otros y demás. Por mi propia realidad me costaba aceptar la de Virginia, a pesar de que me educaron para vivir en un mundo así (en uno de respeto), adicionalmente de que todo lo percibía muy artificial, pero ése ya era asunto mío.

            Había algo innegable, un argumento muy fuerte para no comprarles tanta “perfección”: las profundas tendencias bélicas de este país, y con las que la mayoría de su población comulga. Por eso no entra en mi cabeza esa imagen de una civilización amable, generosa, bien cuidada y todo lo que quieran, porque ves todo el “mame” con sus fuerzas armadas, todo lo que las idolatran, lo que les significa, el abrumador respaldo que reciben a todos los niveles y te asquea (por lo menos eso pasa conmigo).
En el Memorial a Jefferson

            Ese apoyo a su ejército demuestra la necesidad de someter al resto del mundo a sus ideales políticos, económicos, culturales y sociales. Con esa postura tan (literal) invasiva que tienen, se me complica creerles. Así que inicio otro apartado para ahondar en el tema.

            País Bélico por excelencia

            Cuando veo todo la idolatría del pueblo gringo por sus fuerzas armadas, no puedo más que sentir nausea. En México tenemos respeto por las nuestras, pero no al grado de invitarles a comer, cederles el asiento, darles descuentos, sacarnos fotos con ellos y tratarlos como los héroes más grandes del mundo: todo eso (y más) pasa en Estados Unidos cuando hay algún miembro militar presente (literalmente se humedecen si ven a alguien en uniforme).
Museo del Indio Americano

            Alguna vez escuche que alguien dijo “Una cosa es el Gobierno gringo y otra muy distinta su gente” y me pregunto ¿En verdad el gobierno es el único corrupto, violento e invasivo? ¿Acaso un pueblo que soporta fielmente su política internacional intervencionista no es coparticipe de los mismos pecados?

Lo mismo pasa en mi tierra, en donde nos quejamos que tenemos políticos ladrones, gobernantes corruptos y autoridades ineptas, pero eso es reflejo fiel de la sociedad en donde hay que estar a las vivas para que no te engañen, roben, vean la cara o saquen provecho de ti de la forma más ruin y desleal posible.

Así que no nos debería indignar que en el mundo se lleven una mala imagen de los mexicanos cuando salen los trapitos al sol de nuestro país, y de igual manera, los gabachos no se pueden lavar las manos de lo que hace su gobierno, porque bien que los apoyan en su proceder.

            Desde la perspectiva gringa, según del lado que estés, una misma acción se puede calificar como “Acto Terrorista” o “Acción en pro de la Libertad” (aunque no te aclaran la Libertad de quién). Para mí es igual de grave que gente armada, ajena a tu nación, venga a hacer desmanes a tu tierra, interfiriendo con tu libertad, independencia y derechos nacionales a que estrellen aviones en tus edificios.
Galería Freer

Algunos dirán que la diferencia es que los “Terroristas” lo hacen de manera desleal, con alevosía y ventaja. Sin afán de defenderlos (porque las culturas de Oriente Medio no son de mi interés), creo entender un poco su postura, tomemos la analogía de David y Goliath: Muchos podrán decir que David fue un cobarde al utilizar un arma de largo alcance para derrotar al indefenso Goliath, que lo justo hubiese sido una pelea leal a puño limpio . . . para que hubiera matado a David a placer.

            Manipulaciones políticas y religiosas aparte (Recalco que la cultura árabe y/o la religión musulmán y anexas no son de mis favoritas), si hay un Imperio que se siente con la autoridad de interferir en tu país, que constantemente te está acosando para que te integres al mundo “Libre” (SU mundo libre, cabe señalar), que se siente con el derecho de inmiscuirse en los asuntos ajenos al grado del hastío, creo que la reacción violenta ha sido la constante natural en la humanidad entonces, ¿por qué les extraña el accionar de esas naciones?
Camino al cementerio de Arlington

            Si eres un país pequeño, te defiendes como puedes, sientes que te están acosando y tratas de mandar mensajes al respecto ¿Qué tan leal es que vaya la potencia más fuerte del mundo (acompañado de sus achichincles) para irte a desgraciar tu tierra? Todo con la justificación que le mataste unos cientos de ciudadanos con unos millones de dólares en daños, así que van a tu territorio a matar a miles y a causar una destrucción de miles de millones de dólares. Sí, ya veo la equidad en estos asuntos bélicos.
           
La Tumba de la mamá de Lincoln
            ¿Qué fue primero? ¿El Huevo o la gallina? ¿La Lucha de la Libertad gringa o los actos terroristas provenientes de Medio Oriente? ¿Estos actos terroristas se darían si los Estados Unidos (y sus chalanes) no se inmiscuyeran en la vida de los países de medio Oriente? ¿Es capaz Estados Unidos de quedarse dentro de sus fronteras y dejar de estar de metiche en los asuntos del resto del mundo?

            Esta sección fue redactada sin haber visitado el monumento a Iwo Jima. Ya verán, más adelante, mi reacción al visitar tan tremenda ofensa a la humanidad.
Las Tumbas de JFK y su viuda

El Cementerio de Arlington

            Normalmente no consideraría un cementerio como un sitio turístico, a menos que uno sea muy morboso (como resulta la mayoría de la humanidad), sin embargo, Arlington es una excepción notable.

            A pesar de ser un lugar en donde descansan los restos  de muchos soldados y la memoria de otros, resulta un lugar en extremo estético, muy fotogénico, de hecho obtuve una cantidad enorme de bellas postales, mismas que encuentras a manos llenas en este precioso lugar. La gran mayoría de las tumbas son sobrias y sin mucho chiste pero, dentro de ese ambiente tan homogéneo, es que resaltan los pequeños detalles.
En el Anfiteatro del Cementerio

            Para empezar, la simetría en que están colocadas las lápidas resulta en una sensación extrañamente reconfortante, además de que el estar rodeado de árboles ayuda mucho a dicha percepción. Debido a los mismos árboles, hay una buena cantidad de aves en este lugar, tal vez no muy diversas, pero si bastantes, mismas que vuelan en nutridas parvadas, dando un show gratuito y natural que agradeces.

            Las lápidas más llamativas son de generales, coroneles y demás gente “importante” del ejército y, ciertamente, están muy bonitas sus tumbas pero, para mí, no opacan la belleza de todas las lápidas “comunes” en su conjunto, ¿por qué? Porque en esas lápidas blancas encuentras uno que otro detallito que las embellecen: un ramo de flores, un pensamiento, una foto, un collar, alguna muestra de los vivos que recuerdan a sus muertos.

            En una de esas lápidas encontré a un soldado con su trompeta, tocando unas notas muy profundas y sentidas a un compañero que murió en Medio Oriente. Me platicó que fue una promesa que se hicieron en el campo de batalla y que había ido a ahí a cumplir su palabra. Un gesto muy noble y enternecedor que se reflejaba netamente en tan nostálgicas notas musicales.
La Tumba del Soldado desconocido

            Una de las atracciones más populares es la tumba de los Kennedy. No soy fan ni tampoco detractor de dicho clan, pero uno sabe quiénes son. Tal vez porque tienen más “producción” pero es innegable que uno siente diferente en este lugar: algo triste, pero no por lo muertos, sino una especie de “esperanza no cumplida”. Sensación extraña que no puedo explicar mejor.

            Otro memorial muy llamativo es el del Soldado Desconocido. La urna esta grande y bonita, pero lo que te roba la atención es ver al soldado que resguarda dicho recinto. Es un espectáculo muy sencillo y, al mismo tiempo fascinante, ver cómo el  guardia sigue un protocolo exacto en cuanto a tiempos, movimientos y cambios de flanco. No me tocó ver el momento en que lo relevan pero dicen que es algo digno de contemplar.
Washington DC visto desde el Cementerio

            Por monumentos no paras, ya que hay para decesos comunales como cuando explotó el Challenger, también para uno para los atentados aéreos (incluidos los del 11 deSeptiembre), el ataque a Pearl Harbor, además para distintos batallones y guerras. Sólo vi los más importantes, porque tampoco me interesaba invertir más tiempo en este lugar (tres horas me parecieron más que suficientes).

            Además de las lápidas y memoriales, también hay una serie de construcciones grandes, en donde hay fuentes, portales, columnas, casas, pabellones, anfiteatros, ofrendas y demás, lo cual incrementa la visión artística que te ofrece este sitio.
Librería del Congreso

Creo que nunca había sentido tanta paz, tanta belleza y, por raro que suene, tanta felicidad en un sitio que conmemora la muerte de muchas personas. Cuando fallezca quiero que me cremen pero, si tuvieran que enterrarme, creo que me sentiría muy feliz que mis restos descansaran en un lugar tan bello y pacífico.

            Respeto a quienes vienen a depositar su amor, su recuerdo y hasta su gratitud a estos difuntos. Definitivamente estoy en contra de la causa por la cual murieron aunque, no me queda duda, para ellos fue muy valiosa, tanto como para sacrificar su vida.

            Y precisamente de la causa su muerte es el siguiente tema.

            El Monumento a Iwo Jima

            Cada noche platicaba con Arte y con Rodrigo, mismos que me daban recomendaciones sobre los lugares que iba a visitar al día siguiente. La noche anterior a Iwo Jima, Arte me dijo que sintió algo muy impactante, pero no me lo compartió para no influenciar mi impresión al respecto.
El Aberrante Monumento a Iwo Jima

            Fue bueno que no me dijera nada.

            Cuando llegué a dicho lugar, primero te impresiona el  imponente tamaño, como casi todos los monumentos y edificios importantes en Washington. La estatua como la bandera son de proporciones titánicas, así que es difícil no empezar a tomar fotos de la escultura.

            Sin embargo, cuando empecé a observar con más atención, me empecé a encabronar.
¡Hijos de la Chingada! ¬_¬

            En la base del monumento están los nombres de todas las batallas en los que la Marina gringa ha participado, venciendo casi en todas. Conforme iba leyendo me empezaba a indignar por esa actitud tan invasiva que tienen los gringos desde que iniciaron como país.

Cuando aparecieron las batallas de México en 1846 y Veracruz en 1914, en verdad me enfurecí, fue una regresión a ese sentimiento que experimenté en una clase de primaria, aquella en la que me enteré que perdimos la mitad de nuestro territorio a manos de los gringos, y me acabé por emputar. Así que, sin pensar, en automático se me salió el “¡Hijos de su reputísima madre!” más auténtico que había dicho en mi vida (y miren que he dicho varios).

Mi indignación no se limitó a mi país, ahí recordé por qué los gringos son tan impopulares a nivel mundial: por esa actitud entrometida que los caracteriza, en donde se declararon a sí mismos redentores del planeta y la han hecho de policía mundial sin que nadie se los pidiera. Así que en donde pueden meten las narices los hijos de la chingada (¡Pinches metiches!).
Washington desde el Monumento de un monumento holandés

El enojo siguió creciendo porque, a pesar de la infinidad de batallas, el espacio para seguir poniendo nombres es todavía muy extenso, así que lees que ellos siguen previendo que van a seguir involucrándose en más conflictos alrededor del mundo, lo cual te da una idea de su doble moral: predico al mundo que quiero la paz pero, por otro lado, estoy bastante preparado para la guerra (incluso anhelándola).
"Miss Beatrice Townsend"

Esa noche, al regresar a casa de Arte y Rodri, les compartí mi sentir, y coincidieron conmigo en ello. Y ahí Arte me dijo: “Es por eso que no quiero que mis hijos se críen en este lugar, porque al final acabas adoctrinado para ver la guerra con buenos ojos, porque se justifica con una ‘supuesta’ libertad”.

Hasta aquí esta penúltima entrega. En el cierre de esta saga, el quinto escrito,  me enfoco en mis lugares favoritos, esos que me hicieron sentir inmensamente agradecido de este viaje tan completo e interesante.

Pueden leer el cierre de esta saga en este enlace.


Hebert Gutiérrez Morales.

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