domingo, 22 de mayo de 2016

Guns n’ Roses: el sueño de un adolescente.

Hell Yeah!
            Creo que mi último concierto grande fue con Keane, hace cuatro años en la Arena Ciudad de México. Igual había ido a otras tocadas nacionales, más pequeñas y menos espectaculares. Por lo mismo le comentaba a Les que me doy cuenta que mi curva de conciertos ya va en descenso, porque cada vez voy con menos frecuencia.

Es natural porque no me interesa escuchar música nueva, a excepción que mis artistas favoritos saquen algo pero, los que aún se mantienen vigentes, están en proyectos alternos o cada vez espacian más sus producciones y giras; incluso los hay quienes están retirados, muertos o ya no les interesa salir de Tour.

Otro factor que influye en que vaya a menos conciertos fue uno de Depeche Mode, justamente en el Foro Sol, en el cual me di cuenta que no era tan fan y me prometí ya no asistir a conciertos sólo por conocer algunas canciones, así que ya sólo voy a ver a artistas de los que realmente sea seguidor.

Así que, tras cuatro años de ausencia, volver a respirar el ambiente de un concierto es muy padre pero, por otro lado, lo empecé a encontrar cansado. Supongo que uno se desacostumbra o, como nos pasa a todos, el padre tiempo no perdona.

Cada generación tiene una banda representativa y, en definitiva, Guns n’ Roses (GNR a partir de este momento) lo es para la Generación X (a la cual pertenezco). Aunque empezaron su andanza en 1985 los conocí hasta 1991, con los dos discos “Use your Illusion” y, de ahí, me aventé su discografía hacia atrás, con “Lies” y “Appetite for Destruction”.

            En mi grupito de amigos de Prepa, teníamos los discos y nos aprendíamos las canciones, además queríamos ser “malotes” como ellos. Todavía era la época en la que MTV era bueno  y realmente pasaban música, así que estábamos fascinados con cada vídeo que lanzaba esta fenomenal banda, incluso tratábamos de igualarle el tono a Axl en cuanto a duración y potencia, y ahí nos dábamos cuenta de lo virtuoso que era el cantante.

En 1993 llegaron a dar un concierto en Nuevo León, como parte de su tour mundial, obviamente “tenía” que ir. Pero, en momentos así, recibes tus primeros “Reality check” y mis padres me pintaron dedo, porque ni me iban a dar permiso para ir a Monterrey, ni me iban a pagar el transporte, hospedaje ni el boleto de entrada ni nada de nada (¡Maldita Pobreza!).

            Pero ahora recuerdo que no fui el único que vio frustrado su sueño, ya que a ninguno de mis compañeros de Prepa les cumplieron el capricho. Así que ahora me doy cuenta que no éramos tan fresas, ricos o pudientes como nos gustaba creer por el hecho de ir en una escuela de paga en el pequeño San Martín Texmelucan.

            A mediados de los 90’s salieron todos los miembros “chidos” de la banda, ya que terminaron mal con Axl Rose, y es que gracias a los berrinches previos del vocalista, respaldados por su gran orgullo, me habían hecho enterrar el sueño de verlos juntos en concierto.

            Obviamente todos tuvieron “vela en el entierro” en la separación: tanto Slash, Matt, Izzy y Duff, pero ciertamente el mayor responsable fue Axl, con un Ego tan grande como su talento. No lo niego, desde entonces le agarré cierto resentimiento al vocalista, por privarme de tantos años de la que, en su momento, fue mi banda favorita.

Axl tardó muchos años en sacar el “Chinese Democracy”, mismo que no compré por berrinche, porque sentía que era “traicionar” a Slash y al resto de los muchachos. Incluso Axl vino con su versión genérica de la banda en el 2010, pero en verdad no me nacía verlos “Esos no son GNR” le dije a Luis (mi amigo y gurú rockero) cuando me invitó a verlos “Esos son Axl Rose y su banda de apoyo”, concluí con resentimiento.

Creo que de esos años, aunque dudo que alguna vez lo admita, el Sr. Rose se dio cuenta que él solo NO era la banda (como Robert Smith lo es en The Cure, por ejemplo). Con esos antecedentes, y viendo el ego de Axl, mi sueño de ver a la versión más talentosa y carismática de GNR estuvo en un letargo de muchos años.

            El pasado Enero me enteré que Slash y Duff se reintegraban al grupo y que iban a venir a México, así que le dije a Luis que fuéramos. Por fin iba a acabar mi espera de más de dos décadas por ver a la banda californiana.

            Por fortuna, fui sin expectativa alguna ¿Cómo lo logré? En realidad fue involuntario. El día del evento, cuando Gabriela me preguntó en la oficina “¿Estás emocionado por tu concierto?” asentí sin mucha emoción, a lo que ella dedujo: “Tú sigues en Japón ¿verdad?” y le respondí que sí.

Mi estancia en Japón me ocupó tanto que me ha tomado mucho trabajar en sus escritos, así que ni tiempo tuve de esperar el concierto. Por dicho motivo lo disfrute más, ya que no esperaba nada al respecto y todo lo fui disfrutando al momento. Una ventaja más del viaje a mi amada isla :’-)

            No sé si tuvimos suerte, o si la logística de la ciudad de México ha mejorado, pero en verdad entramos y salimos muy rápido de la urbe. Obviamente el tráfico de Martes no se compara al de un Viernes, además el Foro Sol está cerca de la avenida Zaragoza, pero en verdad hicimos tiempazos tanto para llegar como para salir del lugar del concierto.

            Antes de que empezara el show, Luis preguntó mi opinión sobre la banda gringa de Rock más representativa de las últimas décadas. Obviamente al acotar la pregunta a Estados Unidos, teníamos que excluir a todos los ingleses como Led Zeppelin, Black Sabbath, Pink Floyd, Rolling Stones y demás de la ecuación.

            Hay fans de Nirvana o Pearl Jam (lo soy de ambos) que podrían clamar por sus grupos, pero ellos son más Grunge y, aunque técnicamente serían Rock y su impacto es grande, hay que reconocer que es mayor el de GNR o Metallica, que fueron las dos bandas que mencioné, y con las que Luis estuvo de acuerdo. No soy un gran conocedor de la música, pero mi amigo sí es un melómano certificado, y su género favorito es por mucho el Rock en inglés.

            La primera sorpresa de la noche me la lleve con el telonero: The Cult. Tocaron con gran talento y energía pero, cuando abrieron su presentación, lo hicieron con parte de la banda sonora de “Ghost in the Shell”, una de las mejores animaciones del CyberPunk de la historia, y con ese simple detalle se ganaron mi aprecio. Eso de que rockeros veteranos utilicen música de Anime para iniciar su show no es algo que se vea todos los días :-)

            Me resultó curioso cómo cambia la vida, GNR fue telonero de The Cult en los 80’s y, tres décadas después, los papeles se invierten. Y debo aplaudir ese profesionalismo y humildad de The Cult porque se brindaron como si fueran el artista principal. A pesar de que sólo conocía un par de sus temas, la verdad es que me gustaron bastante, sobre todo su energía, coordinación y buena vibra con el público.

            Felizmente el concierto empezó a tiempo, el telonero nos regaló una hora muy entretenida de muy buen Hard Rock y GNR no regaló 150 minutos de nostalgias, recuerdos y muchas emociones. Para mí fue un alivio que salieran puntuales, porque sé de sus constantes atrasos, e incluso cancelaciones, producto de sus otrora adicciones pero, supongo, incluso los de GNR deben de madurar en algún momento y ahora sí salieron temprano.

            Abrieron con “Mrs. Brownstone” y luego con “It’s so easy”, algo que me resultaría curioso en retrospectiva, y es que nunca he entendido esa tendencia de los grupos de sacrificar canciones que saben que todo el público anhela y meten otras que muy pocos se ofenderían si no tocan. Me refiero a que no tocaron “Don’t Cry” ni “Yesterdays”, pero bien que abrieron con esas dos rolas que, aunque me gustan, no son las básicas ¿Será acaso que son sus favoritas?

            Hablando de favoritas, la mía es “Estranged” misma que tocaron muy pronto, en la sexta posición pero, a pesar de ello, la disfruté bastante. Hubo momentos de esta rola, y más adelante en “November Rain”, en que al corear sus letras me quedaba pensativo, sobre todo por las cosas que pudieron ser y que ya no serán. “Estranged” la conocí por su música y su vídeo pero, desde que le puse atencióna su letra, adquirió un significado completamente diferente para mí.

            Cuando Duff cantó “Attitude” de The Misfits me llevé una sorpresa mayúscula, ya que fue una interpretación soberbia, una auténtica maravilla. Aunque no conocía la rola, me prendí de inmediato, ya que le pusieron esa energía característica de GNR.

            Otro momento soberbio fue cuando Slash tocó los acordes de la canción principal de “El Padrino”, en donde el público enloqueció con tan virtuosa interpretación. En momentos así, que Slash tuvo bastantes, es cuando sólo te quedaba admitir que él es una auténtica reata tocando la lira.

            Y esa fue la introducción para tocar “Sweet Child o’ Mine”. Ese tipo de experiencias son las que me encantan de los conciertos: cuando el público se pone a cantar al unísono la totalidad de una canción, ya ni siquiera escuchas al artista, sólo te sirve de pretexto para expresar todo tu agradecimiento por tanta felicidad con su arte. Creo que esa posibilidad que tienes de “cantarle” a tu amado grupo su obra de vuelta es algo único y/o especial.

            Algo memorable e inesperado fue cuando Slash, Duff y Richard Fortus (el otro guitarrista) tocaron las notas de “Wish you were here” de Pink Floyd, una auténtica maravilla, casi me pongo a llorar. Además me pareció muy certero que Axl no la cantara ya que su tono de voz no es el indicado para interpretar dicha canción.

            Y ya prendidos aprovecharon para tocar “November Rain”, literalmente un himno de mi generación, pero que va más allá, ya que es de esas canciones que se vuelven inmortales, que gente que no vivió en aquella época sigue cantando décadas después. Escucharla en vivo es uno de esos sentimientos de “completud” (aunque no exista la palabra) que agradeces en tu breve paso por este mundo.

            Otro “Check” que tenía pendiente desde la prepa lo conseguí. En esos años no nos dejaban tener el pelo largo, y yo lo anhelaba mucho porque me ilusionaba hacer el Head banging al ritmo de GNR en vivo. Esa noche, en el Foro Sol, uno de mis sueños pendientes de la juventud se volvió realidad: ¡vaya que agite la mata! hasta me dolía la cabeza, pero fue el producto de tantos años de anhelo por ser un “Rocker” rudo por un breve instante de mi existencia.

            Pero también tiene sus ventajas haber venido grande a verlos, porque tu percepción musical es diferente, más amplia y menos pasional. Y es que, por primera vez, me di cuenta de la “distribución del trabajo” en la banda.

            Tal vez este comentario esté sesgado por mi resentimiento con Axl pero, me parece, él se vio más relajado en el escenario al tener un Slash y un Duff sobe los cuales apoyarse. En realidad ellos dos son los pilares musicales del concierto, lo cual le permite a Axl lucirse sin tener que esforzarse de manera sobrehumana. Para mí, cuando Axl estuvo con su versión genérica de la banda, se tenía que presionar más para cubrir los huecos de carisma que dejaron los integrantes clásicos.

Ahora que tenía de vuelta a sus compinches, él podía dedicarse a lo suyo y dejarles sus partes a Slash y a Duff. Es más, me atrevería a decir que Slash tiene tanto impacto como Axl, y Duff los respalda, y así Axl sólo se relaja y puede lucir a gusto, sin la necesidad de cargar con el show.

Por tal motivo, aunque son reconocidos individualmente, como grupo son más valorados y aclamados. Y es que, aunque le he tirado a Axl, tampoco podemos decir que Velvet Revolver tuviera un gran impacto, ni los proyectos individuales de Duff  ni de Slash.

Se extrañan a los otros miembros clásicos en la guitarra y en la batería pero, por más que duela, hay que aceptar que Axl, Slash y Duff son el núcleo que hace grande a esta banda.

            Aunque Axl no lo vaya a admitir, y a pesar de que trajo muchos músicos talentosos y de renombre, durante los 20 años que estuvieron alejados Duff y Slash, su alineación genérica de la banda no acabó de despegar. Es cierto que llenaba conciertos y recibía aplausos, pero era más por esa nostalgia o anhelo que les hacía ver la versión barata de la agrupación en lugar de no verla.
Junto al buen Luis

            Cuando los oía tocar temas como “Welcome to the Jungle” o “Civil War”, recordaba mi adolescencia, cuando me creía muy rudo por escuchar a GNR, Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam, Metallica y demás. Y después me reía al recordar cómo veía la vida en aquel entonces, no porque fuera bueno o malo, simplemente me faltaban conocer muchas más cosas del mundo (y aún me falta conocer bastantes). Pero, a pesar de que eres un adolescente pendejo (o sea, normal), también agradeces por haber pasado por dicha etapa, porque parte de ello se quedó en tu esencia.


            El concierto fue excelso pero, si tuviera que encontrar un punto débil del mismo diría que ése fue justamente Axl Rose, y no porque se la pasara sentado en el Trono de Dave Grohl, sino porque había algunos tonos que ya no alcanzaba. Obvio había unos que todavía interpretaba como en sus buenos tiempos, pero no fueron todos. De hecho la mayoría de esos tonos que no alcanzó se dieron en la segunda mitad del concierto.

No sé si era la edad, el cansancio por la altura de la ciudad de México o alguna otra razón pero, sin duda alguna, la voz se desgasta más rápido que la habilidad de tocar un instrumento, eso sin contar la vida loca que suelen llevar los rockeros. A pesar de ello, Axl tuvo un gran concierto pero, a diferencia del resto, su performance no fue el mismo de hace 20 años, algo que en el caso de los otros miembros originales, fue incluso mejor.
 
Axl se rompió su patita
            Debo reconocer que las canciones que escuche de “Chinese Democracy” resultaron ser una grata sorpresa: “This I Love”, “Better” y la que le da título a dicho álbum. Ahí me di cuenta que fui injusto con dicha grabación, por lo que procederé a comprarla y escucharla con atención. Además el hecho de que Slash y Duff las tocaran, hacen que el disco ahora sea válido para mí (no pidan explicaciones de mi lógica, porque no creo que las tenga).
Uno de los solos de Slash en las pantallas gigantes

            Cuando en el Encore iniciaron con “Patience”, sólo vino un recuerdo a mi mente: Dori y Osa, y es que justamente me gustaba utilizar ese mismo silbido para llamarlas. Ahí se me salió una lagrimilla al recordar a mis peludas y saber que siempre que escuche esa canción, irremediablemente vendrán mis pequeñas a la mente.

            Como ya mencioné, me faltaron “Don’t Cry” y “Yesterdays”, mismas que sí tocaron en el concierto del siguiente día (¡Los muy Cabrones! ¬_¬), pero aun así no puedo reclamarles, porque me brindaron el concierto que soñaba desde mi adolescencia.

            Y para cerrar la velada, creo que no hay una mejor canción que “Paradise City”, porque te contagia una energía, vértigo, locura, velocidad y el instinto tan básico que tiene dicha rola. Entras en un frenesí impresionante, te empieza a latir el corazón de forma salvaje y tienes la adrenalina al máximo. Fue el clímax perfecto para el cierre del evento.

            Durante todo el escrito me he centrado en los tres miembros más representativos de la banda, aunque también estaba ahí Dizzy, el tecladista desde “Use your Illusion”. Obvio me hubiera gustado ver a Matt en la batería y a Izzy en la otra guitarra, pero he de reconocer que tanto Frank Ferrer (batería) como Richard Fortus (Guitarra) están al nivel del resto de integrantes. Igual que la nueva integrante, la tecladista Melissa Reese, que maneja el mismo nivel de talento.

            Pasaron cuatro años para volver a asistir a un concierto tan grande, espero que no pasen tantos para el siguiente, porque tengo la esperanza que U2 regrese a México en el 2017. Obviamente mientras vengan U2, Keane, Annie Lennox, Suzanne Vega y algunos otros artistas, iré a verlos pero resulta que cada vez es más el tiempo que pasa entre presentación y presentación. Supongo que ya me está alcanzando la edad o, mejor dicho, mi edad ya no se está acomodando con la música comercial actual.

            Y tal vez por eso mismo fui a dicha tocada: porque es música comercial.

            Cuando ves el ambiente que se armó en el concierto, te das cuenta que, además de ser menos joven, no eres tan rudo como creías, en realidad era un ambiente un tanto cuanto fresón. Claro que veías uno que otro espécimen “alternativo”, pero GNR dejó de ser pesado desde hace tiempo y pasó a ser popular.

Tal vez no les guste admitirlo pero, aunque siguen siendo rockeros, su música se ha vuelto tan popular que ya terminaron por ser una especie de “Pop Rock” y ahora se han trasformado, involuntariamente claro está, en un grupo popular o con un público mayoritariamente fresa. Y es que esos adolescentes que nos creíamos rebeldes crecimos, nos contrataron y ahora somos empleados sofisticados que pueden pagar su boleto para cumplir esos gustos que no podían en su juventud.
 
Hasta Jesús está feliz del retorno de GNR
En fin, no me importó verlos 20 años después, el caso es que lo hice después de no tener esperanzas y eso es un gran regalo que siempre les agradeceré a la magnífica banda conocida como Guns n’ Fuckin’ Roses. :’-)

Hell Yeah!


Hebert Gutiérrez Morales.

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