sábado, 17 de septiembre de 2016

Sentimientos y Reflexiones en Hiroshima

El Gembaku
            Después de dejar toda la felicidad que experimenté en Miyajima (que pueden leer en este enlace), me bajé del Ferry y me subí al metro para regresar al Centro de Hiroshima. Aunque creí ir preparado psicológica y sentimentalmente, no fue suficiente para resistir el impacto de lo que ahí encontré.

            El Camino del Prejuicio

            Ahora que viajo por otros países, estoy acostumbrado a que la gente tenga el prejuicio de que todos los mexicanos somos morenos, bigotudos, con machete a la espalda, montando burro, vestidos de manta, con sarape, huaraches, sombrero y recostados en un Cactus. Cuando platico con la gente, se dan cuenta que México es muy similar a otros países modernos.
Belleza en el Metro

            Pero estos prejuicios que le aplican a mi país, también los aplica mi gente. Antes y después de mi viaje a Japón, algunas personas me preguntaban si en la isla aún vestían de Kimono, sus puertas eran de papel, sólo comían arroz y demás imágenes preconcebidas, hechos que aclaraba ya que, ciertamente todavía existían muchos de los aspectos culturales clásicos del Japón antiguo, en realidad es un país mucho más moderno del que puedan imaginar.
´La Estructura icónica de Hiroshima

            Algo nuevo para mí, en esto de los prejuicios, cuando regrese a México y se enteraban que había ido a Hiroshima, fueron algunas personas que me preguntaban con preocupación “¿Y ya están bien? ¿Todavía se ve la destrucción?”

            No podía evitar carcajearme de la pregunta, ya fuera interna o abiertamente (de acuerdo al grado de confianza con mi interlocutor). Es increíble cómo la gente se queda con una imagen congelada y piensa que no pasa el tiempo. De acuerdo a la perspectiva de estas personas, la zona debía ser inhabitable y mantenerse en ruinas. Y bueno, es que muchos sólo habían escuchado Hiroshima en sus libros de Texto en primaria o en algún documental de la segunda guerra mundial.
La placa en inglés

            Menciono esto porque recuerdo, retroactivamente, tanto en el metro como en lo poco que estuve en la ciudad, Hiroshima me pareció una urbe ampliamente moderna, limpia y ordenada (como todo Japón), por lo cual me parecía increíble que hubiese sido destruida brutalmente siete décadas atrás.

            La Tristeza del Gembaku

            Sin duda alguna la visita a Hiroshima fue una extrema en cuanto emociones se refiere, por un lado fui inmensamente feliz en Miyajima, un lugar que me enamoró en lo más profundo. Por otro lado, cuando llegué al Gembaku, a unos cuantos metros del punto de detonación de la Bomba Atómica, la tristeza empezó a fluir en mis venas.
La Placa en japonés

            A pesar de todo lo que puedas leer, sin importar las películas, los documentales o fotos que conozcas, y aunque hayan pasado ya más de 70 años, estar en ese lugar te impacta de manera inesperada. Desde que me bajé del Tranvía vi el Gembaku y me impresionó, de entrada por esa sensación tan especial de ver cosas en vivo cuando sólo las has visto en fotos o vídeo.

            Conforme me acercaba, una desolación impresionante empezó a invadirme, al grado que cuando estaba frente a la estructura, no podía contener las lágrimas. Y así, con los ojos acuosos leí la placa conmemorativa de aquel trágico 6 de Agosto de 1945, uno de los días más tristes y despreciables de la historia: el día que se lanzó la primera bomba atómica contra la humanidad.
Conmemorando a las víctimas

            El Gembaku era la Cámara de Promoción Industrial de la Prefectura de Hiroshima y es uno de los iconos de la ciudad ya que su estructura sobrevivió a pesar de estar en el epicentro del impacto. La bomba explotó en el aire, unos 600 metros arriba del edificio, siendo la única estructura que quedo en pie después de la detonación, misma que mató a 200000 personas al instante, en un radio de dos kilómetros, reduciéndolos a cenizas.
La estructura resistió impresionantemente

            El Gembaku es un recordatorio de aquel trágico día y, al mismo tiempo, de la fortaleza japonesa, porque el que esa estructura sobreviviera a la explosión es una alegoría a la resistencia de esta nación que es demasiado orgullosa y tenaz como para dejarse destruir por una tragedia como ésa.

            Normalmente me sacaba selfies en todos los lugares que visitaba, pero en el Gembaku (y el resto del Memorial) no me parecía correcto. Después de visitar el Museo y el resto de monumentos, me disponía a partir, pero volví a pasar por la estructura icónica y me anime a tomarme una foto con dicho Domo, pero sin sonrisa. Esta imagen iba a ser un recordatorio personal de lo que sentí, para no olvidarlo jamás.
Imágenes de los trabajadores que murieron ese día

            El Parque Memorial de la Paz

            El Gembaku es la estructura más importante, llamativa y reconocible del Parque Memorial de la paz, pero no es la única, ya que había distintos monumentos. Uno de ellos fue el de los soldados coreanos que estaban trabajando en la reconstrucción de la ciudad. Hablando claramente: prisioneros de guerra que eran utilizados para trabajos forzados, cual esclavos.
El Reloj de la Paz

            La Torre del Reloj de la Paz, está al otro lado del río, a la altura del Gembaku. Éste fue donado por el Club de Leones de Hiroshima para conmemorar la hora de tan fatal acontecimiento (8:15AM) y para unificar a todas las almas del mundo que comparten ese sentimiento de paz.

            También hay una fuente encima de una bóveda, llamada “Memorial de la paz”, un sitio subterráneo en donde se encuentran decenas de miles de plaquitas conmemorando a las víctimas instantáneas de la explosión, muchas compartiendo apellido, y fuera de la bóveda había algunas fotos, tanto del lugar devastado como de las víctimas. Este fue el monumento más sobrio, sin tanta carga sentimental y, de alguna extraña manera, el más elegante o el de menos chiste, según se quiera ver.

            Cada monumento que visitaba irradiaba un tristeza que me afectaba profundamente, pero el otro sitio en donde no pude contener las lágrimas fue en el monumento de los niños víctimas de la bomba.
El Monumento de los niños

            Aquella mañana de Agosto era día escolar, sin embargo, se habían suspendido las clases para que los alumnos ayudaran a limpiar y reconstruir la ciudad de los bombardeos previos, así que había miles de niños en la zona del impacto que fueron víctimas primarias de la explosión.

            El monumento de los niños es bonito pero, al mismo tiempo, trágico lo cual te deja un hueco en el pecho. Debido a ese ambiente, cuando tocas la campana de la paz, el sonido resuena profundo en tu corazón y te conmueve. Al lado de este monumento, hay muchos trabajos manuales de niños japoneses de la actualidad para rememorar aquel día, lo cual te acaba de partir el corazón.

            El Cenotafio Conmemorativo alberga la llama de la Paz, lo que resulta en un monumento muy bonito, flanqueado por árboles y complementado con una fuente y una especie de piscina. De no ser por la tristeza del sitio y lo que representa, sería un lugar que te inspiraría a correr, bailar y reír. Aun así, es un buen lugar para conmemorar a las víctimas de la bomba atómica, ya que es un sitio que te inyecta tranquilidad, aunque no por ello alegría. Es más bien una especie de resignación retroactiva.
Los niños japoneses actuales recordando a los del pasado

En general, el dolor crecía con cada monumento que veía, se acumulaba y resultaba insoportable. Cuando acababa con uno, tenía que tomarme un momento para sentarme y tranquilizarme un poco, porque era increíble la cantidad de tristeza en mi corazón.

            Era como si el dolor, la desesperación, la angustia, la preocupación y demás sentimientos de las víctimas y sus familiares invadieran mi ser. Sensaciones tan intensas, tan básicas, tan nobles, tan desesperanzadas, casi como si yo hubiera estado ahí.
Heiwa (Paz)

            El Museo

            Obviamente debía de haber un Museo para que no se nos olvide dicho acontecimiento. Por un momento dude en entrar, puesto que ya estaba agobiado con tanta tristeza en mí ser, sin embargo, como siempre me digo en estas situaciones “¿Estás seguro que vas a tener otro oportunidad para visitarlo?”, así que me obligué a entrar.
El Cenotafio de la paz

            Creo que el Museo está muy bien diseñado, explicando los efectos de la bomba, el momento que estaba viviendo Hiroshima (y Japón) en aquella época, las consecuencias sociales y psicológicas después de la explosión, maquetas de cómo era la ciudad antes y después, dibujos y recortes de noticias que reportaban la situación, las repercusiones físicas en la ciudad y sus habitantes, además de hechos que te ejemplificaban el poder de tan terrible artefacto.
El poder de la Bomba

            De lo que más me impactó fueron algunas de las pertenencias de las víctimas que se preservaron después de la explosión, o como la sombra de un hombre quedó tatuada en una pared tras su fulminante muerte. Otra sección impresionante fueron las fotos antes del impacto, después de él y la actualidad.

            También había historias de los sobrevivientes o los que intentaron sobrevivir, ya que el envenenamiento les acortó la vida. Había relatos que en verdad te destrozaban el corazón y te hacían ver hasta dónde puede llegar la bajeza humana.

            No lo voy a negar, había algunas imágenes o exposiciones que opte por no ver, porque sabía que no las iba a soportar. A pesar de todo, creo que la exposición está bien montada y equilibrada para mostrarte lo terrible del acontecimiento sin caer en límites del mal gusto, que no querían explotar el sufrimiento para causar lástima, como fue el caso de lo que viví en el Museo del Holocausto en Washington, en donde sí abusaron de la víctimez.
:'-(

            También había secciones en donde abordaban el tema del desarme nuclear, los países que poseen dicho arsenal y formas de petición para solicitar que el mundo se limpie de dichas armas y así evitar que algo así vuelva a ocurrir. Obviamente los que NO han firmado los tratados para evitar las bombas nucleares son los mismos que las tienen.

            Al final hay unos libros con los visitantes distinguidos, entre los que estaban el expresidente de México Miguel de la Madrid; obviamente me hubiese gustado que hubiera aparecido una figura más decente o remarcable entre nuestros gobernantes pero, buscando opciones entre nuestros mandatarios, la verdad no sabría nombrar una opción decente y noble.
Fuente en la Bóveda del memorial de la Paz

Cavilaciones sobre la Bomba Atómica

            En otro escrito expliqué ampliamente mi postura hacia la segunda guerra mundial, incluido el tema de Japón, pero aquel ensayo estaba más enfocado al pueblo alemán. Sé que tengo un prejuicio muy positivo hacia la cultura japonesa, así que esta sección no va a ser del todo objetiva (como gran parte del Blog).
La Disposición del parque

            Aun así intentaré ser lo menos subjetivo, y polémico, posible.

            Independientemente de los hechos y de las razones de cada bando, lo que pasó en Hiroshima y Nagasaki no tuvo madre. Una cosa es guerra en igualdad de condiciones, entre ejércitos armados y otra atacar a poblaciones civiles de un país casi en la lona.

            Y sí, los gringos van a argumentar que Pearl Harbor tampoco tuvo madre pero hay tres hechos que lo diferencian de la porquería que hicieron para responder:
Paises con armas nucleares

A)    El ataque a Pearl Harbor fue de ejército a ejército, nunca se tuvo la intención de involucrar a civiles. Traducción: era gente que estaba dispuesta y destinada a morir, no gente que estaba haciendo su vida normal.

B)    Siempre me ha parecido sospechoso que el ejército más poderoso del planeta (perteneciente al país más paranoico del mundo) no haya captado el avance de la flota japonesa a lo largo del océano pacífico y los atacaran “por sorpresa”. Eso es algo que sigo sin tragarme y que, desde mi muy personal perspectiva, fue el pretexto ideal para integrarse a la guerra contra Japón. Traducción: sacrificaron unos cuantos con tal de atacar libremente y sin culpa alguna.
Hiroshima destruido

C)    Hiroshima y Nagasaki, al igual que todo Japón,  estaban en condiciones deplorables, con un país a punto de rendirse, que ya estaba viendo cómo negociar su rendición. Así que los Estados Unidos vieron una oportunidad única para usar su arma letal y darle un mensaje al mundo. Si fueron capaces de sacrificar a los suyos en Pearl Harbor, ¿creen que se van a tentar el corazón al matar a unos cuantos famélicos y mugrosos japoneses?

Además el presidente Truman se expresaba de los japoneses como “Bestias” que no merecían trato humano después de lo de Pearl Harbor, así que con más dolo se les aventó el artefacto. Pero pudo haber sido peor.
Contemplando el Gembaku

Paco me comentaba que originalmente la Bomba iba a ser lanzada en Kioto (nada más de pensarlo se me eriza la piel), pero que un comandante de alto rango en el ejército, mismo que había pasado su luna de miel en dicha ciudad, los convenció de no hacerlo por todo el patrimonio cultural que tiene la antigua capital japonesa.

Investigué un poco más del asunto y, por un lado, ciertamente se preocupaban por la herencia cultural pero, por el otro, si hubiesen lanzado la bomba en Kioto, la reacción del pueblo japonés (rencoroso por naturaleza) no iba a ser favorable al Gobierno gringo, sobre todo en vistas de “domesticarlos” como ya tenían planeado después de devastarlos.

Por eso mismo tampoco bombardearon el Palacio Imperial en Tokio porque, donde mataran al Emperador, el pueblo japonés sin duda hubiera peleado hasta el final, ya sin importarles las consecuencias.
Alrededor crece una urbe moderna

Hiroshima y Nagasaki eran pueblos relativamente sacrificables, sin una gran importancia cultural o política pero con poblaciones suficientemente grandes para que se notara el impacto de la bomba. De hecho lo de Nagasaki fue mala suerte, porque se iban a ir sobre otra población, pero el mal clima los salvó y se fueron más al sur.

¡Ah! Pero hay más detrás de la Bomba.
Así era el Gembaku

El artefacto ya estaba listo desde antes que Alemania se rindiera, incluso la pudieron usar contra el pueblo germano, cuando aún Hitler estaba al mando ¿Por qué no la usaron entonces? Porque eran Caucásicos como ellos.

Para un pueblo sajón como el Gringo utilizar un arma tan mortífera contra otro pueblo de sus mismas características era una decisión difícil, pero usarla contra unos mugrosos asiáticos no representaba tanto problema.

Por eso en Europa se fueron mano a mano para acabar con los alemanes, aunque los rusos fueron los verdaderos vencedores sobre Hitler. Sin la ayuda de Stalin, el Führer no hubiera caído.

Y ahí estuvo otra razón para utilizar la bomba tan apresuradamente: los Gringos querían ganar en solitario en Japón, las tropas rusas no tardaban en llegar a Japón para terminar con la guerra, y Estados Unidos no quería compartir galardones con los Rusos también en el Pacifico.
Placa del Reloj de la Paz

En fin, entre tanta manipulación política militar, los gringos ganaron en Japón. Victoria tan contundente que adoctrinaron bien a los nipones, y se los acabaron ganando a tal grado que hoy en día, hay japoneses que creen que el uso de las bombas era necesario para terminar la guerra. Y eso es muy triste.

      No hay mal que por bien no venga

La Diosa de la Paz
Mucho se alaba actualmente la cultura de excelencia que caracteriza a Japón y, ciertamente, siempre han sido muy dedicados en todo lo que se proponen. Sin embargo, de no haber sido por la destrucción (a todos los niveles) que ocasionaron las Bombas atómicas, dudo que el pueblo nipón fuese lo que es hoy en día.

Ciertamente el golpe psicológico fue muy fuerte para el japonés porque, para empezar, desmitificaron a su “Dios” que era el Emperador. Hasta antes de la segunda guerra mundial el Emperador era todo poderoso, un ser celestial entre los mortales. La derrota tan contundente les demostró a los nipones que no era así pero, al estar tan acostumbrados de tener una figura paterna de la cual depender, los gabachos pasaron a tomar ese lugar.

Creo que el único país en el mundo en que realmente aman a los Gringos es Japón. Desde que empezaron la reconstrucción, el nipón empezó a admirar al gabacho, aprendiendo todo lo que le enseñaba y emulándolo lo mejor posible, esto creo una huella indeleble en el inconsciente colectivo japonés.

Ahí dentro está la Campana de la Paz
Un hecho palpable de esto son las historietas y animaciones japonesas, en donde los personajes tienen los ojos grandes ya que, según la lógica nipona, es que tienen una ventana más grande hacia el alma, mientras que los malvados tienen los ojos pequeños, porque demuestran la vileza de su alma. Aunque tampoco estamos en México para criticarlos, ya que el estándar de belleza deseado (tanto en persona como en los medios) son los blancos con rasgos sajones, cuando la mayoría de nosotros somos morenos y/o mestizos. Pero volvamos al tema.

 Tomando el conocimiento gringo con la disciplina japonesa, el pueblo nipón empezó a crecer, llegando a ser una potencia económica unas cuantas décadas después de que fueron destrozados en la guerra.

No estoy seguro si otro país se hubiera levantado de tan letal golpe (tal vez Alemania), porque hay que tener una mentalidad férrea y mucha disciplina para reponerse de algo así. Sin la bomba atómica el pueblo japonés sería bueno, lo admito, pero sin el apoyo que les brindó Estados Unidos (en parte por culpa y en parte por intereses económicos), no creo que hubieran desarrollado tanto como hoy.
El Memorial de la Paz

De alguna manera, sin la Bomba, Japón no sería esa cultura tan atractiva que es hoy en día. Es verdad que desde antes de la guerra ya era una cultura interesante para otros países pero su florecimiento y popularidad se impulsó después de 1945.

Y, a pesar de todo ello, no deja de ser un hecho despreciable lo que pasó en aquel Agosto de 1945. Tan fuerte fue que la esencia de tristeza y dolor sigue vigente hasta nuestros días.


Hebert Gutiérrez Morales.

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