sábado, 24 de diciembre de 2016

Degustando Miami (Segunda Parte)

Después de una gran victoria de mis Delfines
            En el escrito anterior, que pueden leer en esta liga, mencione que hubo un poderoso motivo para regresar a The Shops at the Midtown, y es que ahí conocí las hamburguesas más deliciosas que he probado en mi vida, por lo cual espere un año entero para volverlas a degustar.

Comida Gabacha

No podría vivir con la comida gabacha el resto de mi vida, pero degustarla durante algunos días es relativamente delicioso. Con la grata experiencia del año pasado, uno de mis highlights de este viaje era comer en Five Guys. Eso sí, a diferencia de la visita anterior, ahora sí me medí y preví la cantidad generosa de papás fritas con aceite de cacahuate que me iban a servir.
Dan Marino

Justamente las comí antes de ir a Wynwood, así iba a bajar la tragazón con la caminata. Sin duda, y hasta el momento, mis cadenas de restaurantes favoritas son Five Guys y Panera Bread por lo que, cada vez que pueda, los visitaré.

Ahora, como expliqué en el escrito de hace un año, no considero a ninguna de estas franquicias como comida rápida, porque en Five Guys se manejan diferente en cuanto a calidad y presentación de sus productos y locales. En el caso de Panera Bread porque es un lugar tan cálido con un tipo de cocina más casera. Así que ambos tienen mi eterna lealtad por lo feliz que me hacen en cada visita.

En este fin de semana en el sur de la Florida, comí dos veces en Panera Bread, y siempre que lo hago es una sensación muy agradable. En la cena del Domingo me atendió una negrita muy bonita, y eso que no suelen llamarme la atención las chicas de dicha raza pero, curioso el caso, en esta estancia en Miami vi a bastante chicas negras que me gustaron.
Mural dentro del Hard Rock Stadium

Independientemente de quien me atienda, siempre siento un calor hogareño cuando como en Panera Bread, algo totalmente opuesto a lo que sentí en la cena del Sábado en Dennys.

            Entré a Dennys en busca de cenar algo ligero, y la chica me sentó en una mesa que estaba directamente frente a un indigente que también estaba cenando. Ciertamente en mi país ves muchas cosas desagradables, pero eso no incluye ver a un indigente en un restaurant que, en teoría, te debe brindar un ambiente agradable.
Llegando al Estadio

            Llámenlo discriminación, porque lo es, aunque también lo pueden llamar sentido común: El sentimiento de un indigente frente a ti mientras cenas y se te queda viendo insistentemente torna la cena en algo incómodo, porque además expele una actitud agresiva que se siente en el ambiente (además del olor por falta de baño).

            Con este pasaje, para mi Dennys ha caído a la altura de un McDonalds en cuanto a la calidad de sus comensales y el ambiente esperado, por lo que me hace valorar más un Panera Bread, en donde se me dificulta visualizar a un indigente entrando en él. Sí, soy una pésima persona, si usted es lector@ asidu@ a este blog, ya debería estar acostumbrad@. ¬_¬.

            Pero en fin, después de evidenciar toda mi superficialidad, discriminación y basura de esencia, pasemos al motivo principal de mi viaje.

Miami 26 – Arizona 23
La remodelación quedó muy padre

Me gustaba el Estadio de los Delfines pero ahora, con las remodelaciones, la verdad hasta parece uno diferente, y es que les quedó muy bonito. No sólo fue el Canopy o el cambio de asientos, hubo otros detallitos que tornan el lugar más especial, como los murales internos que están repartidos a lo largo de las entradas.

En esta ocasión me tocó acceder al Club House por primera vez en Miami (porque en Chicago ya había entrado), que resulta ser la zona fresa del mismo (los niveles 200).

Adentro está todo alfombrado, los baños son más nice y exclusivos, los negocios de comida están menos concurridos. Al ser la zona en donde están los palcos, las mujeres tenían más producción (traducción ¡estaban buenísimas! H_H).
Ya listo para el juego

También había distintas vitrinas mostrando trofeos, eventos históricos y demás recuerdos de los Delfines (NFL) y los Huracanes (NCAA). Incluso ahí dentro tienen un pequeño salón de la fama de los Dolphins con homenajes a los logros del equipo así como sus jugadores más históricos.

Pero no todo era miel sobre hojuelas al estar en la zona más fresa, porque la gente también era más mamona. Casi no se paraban a aplaudir o alentar al equipo, no hacían escandalo como en las secciones más democráticas y, en general, el ambiente era más snob, menos prendido, más aburrido.

Aunque yo tampoco canto mal las rancheras respecto a la mamonería porque, junto a mí, estaba sentado un aficionado de Arizona que me cagaba con sus comentarios tan “coloridos” y escandalosos, pero ahí recordé todas las veces que he sido visitante y la gente me ha respetado, así que hice gala de mi educación y decidí ignorarlo/respetarlo.
Los Dos Campeonatos de Miami

           A pesar de la poca energía de la zona mamona, el apoyo en general fue increíble, creo que es el primer partido en Miami que en verdad siento que somos locales. La energía del público, el ruido para aturdir al rival y la pasión mostrada no la había sentido en ninguno de los juegos anteriores. El Canopy y la racha ganadora contribuyeron en gran parte a esta sensación que sólo había sentido en Buffalo (obviamente apoyando a sus Bills). Esto en verdad fue sobresaliente con el público villamelón y/o convenenciero del sur de la Florida.
Muchos murales dentro del Estadio


         Pero la mayor sorpresa que me llevé fue la reacción generalizada con la lesión de Tannehill, porque fue descorazonadora para el equipo y la afición. Resulta curioso porque, durante los pasados cuatro años, estuvimos tirándole y exigiendo que lo banquearan o cortaran. Pero, ahora que lo perdimos, todos nos sentimos afectados: público, jugadores, periodistas y demás. Eso me hace notar que debemos aprender a valorar lo que tenemos. Parte de ello se reflejó en los aplausos que recibió al salir aunque, siendo honestos, no se comparó a la gran ovación que recibió Matt Moore cuando entró.
video

Fue la primera vez que me senté en una cabecera, lo cual resulta útil para tener una visión más táctica del juego ya que se ven de manera clara los patrones de bloqueo, las rutas de los receptores, los carriles para los corredores y demás. Sin embargo, como espectador, prefiero sentarme en las laterales a medio campo. Lo bueno es que las pantallas gigantes me fueron de mucha utilidad para seguir el juego.

Aunque una gran ventaja de sentarme en la cabecera fue que me tocó el gol de campo definitorio. Ciertamente ya me habían tocado partidos definidos en la última patada, como la victoria contra Seattle en el 2012 o la derrota contra Baltimore en el 2013; pero este gol de campo fue especial al verlo de frente, lo cual resultó un momento muy emocionante.
Entrada a los Jardines de Vizcaya

            El Clima

            Algo que estuvo presente todo el partido fue la lluvia torrencial aunque, gracias al Canopy, no me mojé en absoluto (otra ventaja de sentarse en la zona fresa), algo que no pasó el año pasado en que acabé empapado.

El sol lo llegué a ver hasta el mediodía del Lunes, porque todo el Sábado y Domingo estuvo lloviendo. Esto fue algo raro, ya que cada vez que voy a sur de la Florida el sol es espectacular y a todo lo que da, lo que incrementa el ambiente festivo que ahí se vive.
Wynwood

Sin embargo este clima fue conveniente para mi enfermedad, porque así no tuve que usar bloqueador, cachucha o gafas de sol, por lo que pude ir libremente y olvidarme un poco de mi malestar. Además la lluvia resultó doblemente agradable, porque es de esas que te refresca, que no te da frío, que te moja pero no sientes escalofrío.

Manejar en Estados Unidos
La eterna discusión

Uno creería que manejar es lo mismo en todos lados del mundo, lo cual es una falacia, ya que conducir es una experiencia cultural en cada país que visitas, lo sé porque he tenido la fortuna de manejar en Alemania y en Estados Unidos.
           
Por ejemplo, en México estamos acostumbrados a que la luz verde en los semáforos empiezan a parpadear antes de proceder al ámbar, esto para que acabemos de “aprovechar” la preventiva antes del rojo (Espero que capten el sarcasmo). En Estados Unidos no hay aviso previo ya que allá, por alguna razón, el ámbar sí lo usan como luz preventiva, así que para el status quo mexicano, puede resultar violento que te quiten esa advertencia antes de la preventiva ;-)
Leyendas de mi equipo

De primera impresión, parece que en Estados Unidos manejan más rápido, pero sólo es la sensación de que así lo hacen, independientemente que casi no respetan los límites de velocidad. Analizando esa perspectiva, te das cuenta que esa rapidez te la da conducir con confianza de que no te vas a encontrar un tope, un bache, un perro, un asentamiento, una caja, un despojo de una llanta, un pendejo que se pasa el rojo, que rebasa por la derecha, etc. En México no es normal manejar con tanta libertad y confianza, ya que estás acostumbrado a manejar a la defensiva todo el tiempo.
Historia de mis Delfines

Por cierto, como visitante en Florida, el Google Maps es una herramienta indispensable para manejar por sus vías, ya que sin él te perderías todo el tiempo, con tantas incorporaciones, puentes elevados y demás.

A pesar de lo entretenido que sea manejar, es una verdadera lástima que el transporte público sea casi nulo, a comparación de las grandes urbes, porque siempre preferiré la practicidad y economía del autobús y del metro.

Fort Lauderdale

Después del susto del año pasado, en donde llegamos carrereados al aeropuerto, en esta ocasión decidí quedarme en Fort Lauderdale, ya que me resultó más práctico y cómodo para el regreso.

El aeropuerto de Fort Lauderdale está de buen tamaño, probablemente tan grande como el de Miami, con la diferencia que sentí a la gente de migración más amable, además de que el proceso fue más rápido
Murales coloridos dentro del Hard Rock Stadium

Mi hotel también estuvo ahí, el Days Inn Fort Lauderdale Airport North es de esos lugares buenos bonitos y baratos, con lo necesario para tener un alojamiento agradable y cómodo a buen precio.

Había mucho huésped extranjero, pero también bastantes gringos que tenían una pinta sencilla pero resultaban educados. By the way, en el estacionamiento del hotel llegue a ver garzas, patos y hasta una tortuga, lo cual te da una sensación muy agradable.
El Estadio es muy bello :-)

Te coopero pa’l Muro, Trump

Cuando tomé el vuelo de regreso recapacité y concluí que sí debí comprar el perfume de Trump (haciendo referencia a la primera parte de este escrito), no sólo porque era el que mejor olía, sino para cooperarle con el muro, ¿Por qué? Empecemos con los motivos.

A)    El vuelo de Ida
Vizcaya

Al momento de documentar, son pocas las personas que traen bolígrafo consigo, así que constantemente te lo están pidiendo (falta de preparación), esto cuando traen sus datos o papeles completos, ya que era común que el persona de Jet Blue los corrigiera a cada momento.

Cuando por fin lograban llenar sus formas de manera satisfactoria, era común que intentaran colarse a la fila, con el pretexto que llegaron antes (Claro, pero con los papeles incompletos).
Detalles de muy buen gusto en los jardines

Finalmente, antes de abordar, pase a desayunar en el food court del Aeropuerto pero, como eran las 4AM, había mucha gente durmiendo en las sillas y mesas destinadas para los comensales.

No critico que duerman en el aeropuerto, ya que hay quien tiene tiempos de conexión bastante largos o que simplemente vienen cansadas; lo que me molesta es que ocupen un espacio que está reservado para los comensales, dando una pésima imagen al lugar, además de que resulta incómodo comer junto a alguien que está roncando.
Wynwood

Pero lo menos grave es lo que hacen en casa mis compatriotas, sino que se van a lucir al extranjero con actitudes peores.

B)    El vuelo de regreso

Al momento del abordaje, como “buenos” mexicanos, todos al aperre en la entrada, sin importar que su grupo no fuera el llamado a abordar. De hecho el personal de Jet Blue tuvo que detener en un par de ocasiones el abordaje porque la muchedumbre impedía el paso los que sí les tocaba ingresar. Fue necesaria dicha acción porque la gente simplemente no se movía a petición del personal de la Aerolínea.
Wynwood

Ahora, algo que tiene culpa compartida Jet Blue fue el permitir a gente que subía equipaje mucho más voluminoso que el permitido, gente gandaya que subía dos maletas a la cabina, usando de pretexto el objeto de mano al que tienen derecho. Esta misma calaña que se apaña lugar en la cabina y la gente que sube al final ya no tiene espacio para poner su maleta. Ciertamente la aerolínea debió poner orden al momento de abordar, pero también es reprobable esta gentuza desleal que se apropia de espacios que no les corresponde.
Hard Rock Stadium

Ya en el vuelo, te ofrecen un refresco y una botana de cortesía, si gustas más lo puedes comprar, algo que me parece decente. Pero al mexicano le das la mano y se toma el pie, porque esta bola de corrientes tomaban de dos o tres botanas al momento de ofrecérselas. Lo mismo con los refrescos, que pedían otro adicional cuando claramente sólo se les ofrece uno. Nadie compró nada abordo, pero sí tenían la desfachatez de exigir más cortesías. Las aeromozas se mostraban contrariadas pero, por educación, atendían las peticiones de tan gandayas pasajeros. Esa falta de educación mexicana suele ser la regla y no la excepción.
Ya vendrán nuevos campeonatos

Las aeromozas parecieron más cuidadoras de kínder, porque siempre tenían que estar atendiendo peticiones ridículas de los pasajeros, además de invitarlos a sentarse, ponerse el cinturón y hacer uso correcto de los baños. Te dicen que te pares lo mínimo indispensable y esta gente se la pasaba de pie, y eso que fue un simple vuelo de tres horas, no me los imagino en uno intercontinental.
Chulada de Estadio

Ya sé qué nada cambia con mis quejas, y que ya debería estar acostumbrado a tanta corrientez de mis compatriotas. Por fortuna (o desgracia) no me acostumbro a la naquez mexicana que, en teoría, al ser de los más desarrollados, por tener la posibilidad de viajar al extranjero, debería ser nula pero, nuevamente compruebo, el dinero no compra la educación.

Me gusta Miami
Saliendo Feliz después de la victoria

En fin, tal vez nunca lo he dicho tan claramente en los escritos anteriores pero ahora lo quiero dejar en claro: me gusta mucho visitar Miami y, mientras pueda, regresaré cada año de mi vida. No en vano es el lugar que más he visitado en los últimos años junto con Jalcomulco.

Sé que hay ciudades más elegantes, sofisticadas, entrañables o turísticas que esta urbe al sur de la Florida, pero el toque latino, la amabilidad de la gente, el clima tropical y, obviamente, mis Dolphins, hacen que siempre me sea grato visitar este lugar que ya tiene un lugar en mi corazón.


Hebert Gutiérrez Morales.

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