domingo, 15 de enero de 2017

El impresionante Calakmul (Mundo Maya: Parte 5 de 6)

Feliz en Calakmul
            Como comente en la entrega anterior, que pueden leer en esta liga, en Mahahual comprendí muchas cosas mías. Entre ellas que definitivamente estoy en una edad medio mamona en la que no haría muchas cosas, como para aventarme viajes de mochilazo, pero también que (aún) no estoy tan vendido como para entregarme 100% al turismo corporativo y/o comercial.

            Porque, como comente en la tercera entrega de esta saga, comprar tu paquete y despreocuparte de todo tiene sus ventajas aunque, como en el viaje a Japón, a veces le sacas más provecho a tus recursos (tiempo, dinero y esfuerzo) al aventarte por tu propia ruta a tu propio ritmo, sin el lastre de un grupo o un itinerario diseñado.

            Hablando de itinerarios, cuando Spayro me compartió el suyo mientras comíamos en Mahahual, me pareció más interesante y nutritivo que el que originalmente tenía para este día, así que deseché mis planes para adoptar los de él, lo cual resultó ser la mejor decisión.
 
No se logró el objetivo en Bacalar
            El nublado amanecer en Bacalar

            Bacalar es una pequeña población cercana a Chetumal, este pueblo fue declarado pueblo mágico al tener una laguna muy bonita en la que, se dice, puedes ver siete colores.

            Para aprovechar el día, llegamos muy temprano para presenciar el amanecer. Por desgracia el día estaba nublado, por lo que no pudo lucir la laguna todo su esplendor. Ciertamente está muy bonita y tengo el pendiente de regresar otro día para verla en plenitud.
 
Uno de los caminitos internos para recorrer Calakmul

Al ver los alrededores y los negocios en la entrada corroboré que, efectivamente, el tour que quería tomar iba a ser “muy turístico”, como lo definió Chano. Con el paso de los viajes voy comprendiendo que ser un turista no es lo mismo que ser un viajero. Ya no valía la pena invertirle más tiempo a dicho lugar y partimos hacia las ruinas impresionantes que he visto en mi paso por este planeta.

El imponente Calakmul

            Ubicado en el estado de Campeche, Calakmul es un patrimonio de la humanidad mixto por parte de la UNESCO, esto quiere decir que es reconocido por su relevancia de índole natural como cultural. Sólo hay tres sitios en América con estas características: Tikal y Machu Pichú  son las otras dos, para que se den una idea de lo relevante del lugar. Y es que además de ser un sitio arqueológico impresionante, representa una reserva ecológica muy importante.
 
Estructuras imponentes en medio de la selva
A)    La llegada

            Cuando estábamos por llegar a la entrada del sitio me preguntaba “¿Por qué el Google maps me marca una hora para llegar si sólo son 60 kilómetros de camino?” Pero, cuando empezamos a recorrerlo, comprendí el motivo.

            Una de las razones por la cual Calakmul no es tan concurrido es el estrecho camino para acceder a él, tan angosto que no pasaría un autobús y un auto al mismo tiempo (ya no digamos dos autobuses). Es más, cuando te encontrabas con otro auto, el paso estaba exactito para avanzar. Por “fortuna” el transito es poco, así que casi no te cruzas con otros carros en la carretera. Pero no es imposible llegar en tours, ya que en la entrada hay Vans que te llevan al lugar en caso de que vayas en camión.
 
Me sentí pletórico de felicidad
Pero no sólo es lo ancho del camino sino su estado ya que, los 30 kilómetros más cercanos a la zona están infestados de baches, algunos pequeños, pero otros bastante profundos, suficientes para volarte un neumático. Obvio nunca quieres que se te ponche una llanta, pero mucho menos quieres que pase en medio de la selva, sin señal de teléfono y sin espacio para cambiarla.

Ahí entendí por qué te recomiendan no iniciar tu visita después de las 3pm, primero porque cierran a las 5 y sería inútil, por el tiempo para llegar y salir (dos horas en total). Pero también por la falta de luz solar porque, a pesar del sol, el camino está flanqueado por árboles, así que hay mucha sombra, y ver los baches no es tan fácil. Sin luz de día sería una tarea titánica. Ya no me lo quiero imaginar lloviendo.
 
A pesar de estar en medio de la selva, están bien conservadas
Transitar dicho camino fue como un videojuego, fue estresante pero, al mismo tiempo divertido. Y es que, como mencioné en el tercer escrito de esta saga, así como los mexicanos tenemos un gen para subir y bajar pirámides, también lo tenemos para detectar y esquivar baches. Y es que si manejas muy lento para esquivarlos con tranquilidad la llegada se va a prolongar bastante.

En fin, aunque fue divertido, también fue triste, porque por ir concentrado en los baches, no pude disfrutar el hermoso camino que representa llegar a este sitio tan especial. Cuando finalmente llegas, sabes que ha valido la pena el trayecto.
 
Estar en medio de la naturaleza es un lujo
B)    La ciudad desconocida.

            Es una lástima que Calakmul no sea tan conocido, estábamos en temporada alta y sólo había un centenar de personas pero, al mismo tiempo, es una bendición porque así se mantienen bien conservadas, además de que visitarla se disfruta más.

            ¿Por qué es tan poco visitado este sitio? A excepción de la magnífica selva, no hay nada a su alrededor: no hay hoteles, no hay poblados, no hay playas ni parques, además de que no es tan fácil llegar al sitio. En otras palabras, no es un lugar que atraiga a turistas, pero sí a viajeros.
 
La paz y tranquilidad al no haber casi gente
Calculo que la mitad de visitantes éramos nacionales y la otra mitad extranjeros (primordialmente europeos) y no identifique a ningún gringo. Y ahí entendí porque había tantos gabachos en Chichen Itzá: porque, además de que es fácil de llegar, está todo mono, sin complicaciones, tiendas, restaurantes y tiene otras amenidades para su entretenimiento. En Calakmul no hay restaurantes, no hay tiendas, ni siquiera hay señal de teléfono, “sólo” hay selva alrededor.
Estructuras imponentes

Recordaba hace unos años, en Palenque, que le preguntaba al guía por qué Chichen Itzá era considerada maravilla del Mundo si las ruinas chiapanecas eran mucho más. Él nos explicó los intereses políticos y económicos que había detrás. En esa ocasión pensé que no podía haber algo más chido que Palenque, aunque el guía me dijo que Tikal era aún más impresionante.

Algún día iré a conocer Tikal porque, en teoría, es la ciudad Maya más impresionante. Sin embargo, en Mahahual, Chano y Spayro que ya la conocían, me decían que Calakmul era aún más imponente. Conforme avanzaba en la visita comprobé que no exageraban.
 
Alejados de la civilización
En fin, es triste que hasta en los lugares arqueológicos se impongan los intereses políticos. Chichén Itzá es bonito pero no es justo que sea más famosa que lugares más relevantes como Palenque o Cobá, ya no digamos a la altura de Tikal o Calakmul.

C)    Una lugar inolvidable

            Qué rico es cuando crees que has alcanzado lo máximo para, después, darte cuenta que estabas equivocado. Hasta un día antes creía que iba a ser difícil encontrar un sitio arqueológico más impresionante que Palenque (aunque sabía que me faltaba visitar lugares como Toniná o Tikal). Si algún día voy a conocer algo más magistral que Calakmul, espero que ese día llegué pronto, porque quiero atestiguarlo.
 
Pirámides enormes 
Hay dos rutas para la visita, la larga y la corta, pero si ya llegaste de tan lejos, sin duda vale la pena tomar la larga, la corta sólo es por si tienes poco tiempo disponible. La larga está excelentemente diseñada, al estar en plena selva, te da la impresión de estar en un laberinto, de hecho había ocasiones en las que no sabíamos si ya habíamos pasado por cierto lugar.

Otra razón por la que está inteligentemente trazada, es porque empiezas de menos a más, así que cuando te sorprende una estructura, te fascina que en la siguiente sección haya una aún más impresionante.
 
Muchas estructuras que visitar
Las construcciones no están retocadas, sólo se ve que las limpiaron, pero se nota lo sólidas que las edificaron los mayas, tan bien hechas que soportaron el desgaste de estar en medio de la selva. ¡Ah! Y una ventaja de estar enclavados en la naturaleza es que de vez en cuando veías alguna especie de jabalí cruzando el camino, en las alturas escuchabas a monos aulladores, esto sin contar las aves o mariposas que revoloteaban en el lugar y que acompañaban tu visita.
Allá al fondo hay otra pirámide en medio de la selva

            Por lo mismo que las construcciones están bastante sólidas y muy poco desgastadas, es posible subir a ellas. Para mi Status Quo, una visita a este tipo de sitios no cuenta si no me puedo subir a las estructuras. Y ésa es otra ventaja de que no sea tan visitado este lugar es que te puedes subir a casi todas sus pirámides. Incluso las estelas, al estar muy bien conservadas están disponibles, sin ninguna restricción, así que podrías tocarlas si quisieras pero, los pocos visitantes que ahí estábamos, sabíamos respetar y nadie lo hacía.

D)    Reflexiones en la Selva
 
La subida está intensa pero vale la pena
Al ver la majestuosidad de este sitio, uno se pregunta ¿Cómo demonios le hicieron para construir todo esto con las restricciones de aquella época? ¿Con las dificultades del ambiente? Y, otra duda que me expresó Spayro, ¿Cómo habrá sido vivir ahí en aquellos años?

Eso es parte del gusto de visitar este sitio tan imponente y, al mismo tiempo, tan abandonado. Porque tienes muchos lugares para ti sólo y sientes como si te transportaras a otro tiempo, a otro mundo, a otra época. Un gozo que no había experimentado desde Cantoná, que literalmente estuvo sólo para mis amigos y para mí pero, en Calakmul, el gozo era aún mayor por ser más impactante y por estar en medio de la selva.
 
En medio de dos estelas
Al llegar a la cima de la segunda pirámide más grande y volteas a tu alrededor, te sorprende que sólo ves verde por todos lados. Estás en medio de la selva y eso, más que darme miedo, me llenó de un extraño gozo, por un momento no existían las ciudades, los autos, los coches, los edificios ni la cantidad ingente de humanos.

Por un momento habitaba en el maravilloso mundo maya y encontré un profundo momento de paz y comunión con el planeta. Te sientes agradecido por la oportunidad de conocer un lugar tan mágico, tan pacifico, tan increíble, tan irreal y, al mismo tiempo, tan familiar, tan orgánico, tan tatuado en nuestro inconsciente colectivo.

Allá arriba supe que, de alguna forma, esa grandeza sigue en nosotros pero, con el tiempo, se nos ha ido olvidando y hemos decidido ser lo que los demás nos han dicho que seamos, tanto individual como colectivamente.

Me fui de Calakmul con una sonrisa en el rostro, con mucha felicidad por estar vivo y haber tenido la oportunidad de conocerlo. También con algo de tristeza porque no es tan conocido pero, al mismo tiempo, con tranquilidad que sea relativamente anónimo, porque eso quiere decir que será disfrutado por las personas correctas, aquellas que le inviertan su tiempo, dinero y esfuerzo para disfrutar este sitio tan relevante, tan increíble, tan imponente y tan majestuoso.

Y así, con el alma llena de satisfacción, partimos hacia Palenque, no sin antes prometerme que un día voy a regresar a Calakmul. Sobre el último destino de este viaje les compartiré más en la entrega final de esta saga, misma que pueden leer en esta liga.


Hebert Gutiérrez Morales.

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