sábado, 25 de febrero de 2017

Una Red Social llamada Twitter

            Cada red social tiene una personalidad diferente, debido a dinámicas muy propias aunque, obviamente, ninguna se libra de su grado de estupidez, natural si consideramos la poca brillantez que expresa la gran mayoría de la humanidad.

Si el grado de inteligencia es cuestionable en la mayoría de usuarios en las redes sociales, ¿por qué cerré Facebook y no Twitter? Justamente por su diferencia de esencias, misma que te permite diseñar tu propia experiencia.

            Ya que le dedique la friolera de cuatro escritos a una red tan manipuladora como Facebook, creo que es justo dedicarle uno a otra que encuentro menos nociva y que, sin duda, disfruto mucho al ser más interesante: Twitter.

            Ventajas de Twitter sobre Facebook


            Algunos de mis otrora contactos de Facebook me reclamaban (y aún lo hacen) para que regrese a dicha red social, algo que no pretendo hacer. Cuando les digo que me pueden seguir en Twitter, la respuesta generalizada es “Es que no le agarro la onda. No le entiendo.”

            Cuando estás acostumbrado al Facebook y entras a Twitter, ves como una gran limitante que sólo tienes 140 caracteres por publicación, lo cual resulta poco atractivo porque no puedes expresar tu ignorancia con total libertad. Así que, de entrada, ahí tenemos el primer filtro para dejar fuera de Twitter a muchos usuarios de Facebook: la creatividad o la flojera para expresarte.

            Ese filtro desemboca en otra ventaja del Twitter en comparación a Facebook: en la red del Sr. Zuckenberg no es fácil librarse de los compromisos sociales con tus familiares, amigos, colegas y conocidos, porque con tu “amistad” viene la obligación no escrita de “yo te leo y tú me lees”, lo cual no es justo, ni cierto, ni saludable, porque no todas las publicaciones tienen el mismo grado de interés (objetivamente hablando).


            En Twitter no tienes esa limitante o (según la perspectiva) ventaja, porque ahí te debes ganar a los seguidores, ya que no hay ninguna obligación de seguir a quien te sigue y viceversa, lo cual te da una libertad de elección que no tienes en Facebook.

            En Facebook, a cierto nivel, se entiende la obligación de ver el nacimiento del sobrinito X, la graduación de Fulanita o el nuevo trabajo de Zutanito hechos que, normalmente, te valen tres kilos de jugosa y venuda verga pero que, por compromiso social, debes pretender que te importan.

            En Twitter no. Si ves algo que te aburre, te desagrada o incómoda, simplemente dejas de seguir a la persona y a otra cosa, sin dramas, sin obligaciones, sin reclamos. Como la mayoría de quien sigues, y de tus seguidores, son perfectos desconocidos, no hay un vínculo afectivo o social que te obligue a quedarte, sólo lo relevante o atractivo de lo que compartes.


            Esa libertad también se refleja en tu identidad porque, aunque las figuras públicas sí usan su nombre real, la mayoría de usuarios “comunes” utilizamos un pseudónimo, muchos nos creamos un personaje, y eso es maravilloso.

            Dejando de lado toda esa gente corriente que usa el pseudónimo para ofender, lo que encuentro delicioso del anonimato es que no tienes que compartir nada de tu vida privada bueno, lo puedes hacer, con el riesgo de que le cagues a la gente y te ignore. (Casi) nadie te sigue por compromiso y, como (casi) nadie te conoce, te puedes expresar tranquilo, sin la autocensura que te genera que tus conocidos te juzguen.

            A pesar de estas ventajas, como todo aspecto de la vida (especialmente las redes sociales) Twitter no está exento de la infinita estupidez humana, misma que se refleja en aspectos no tan positivos, que también vale la pena analizar.


            El patético “follow” condicionado

            Como comente antes, uno debe proporcionar contenido de interés o para obtener seguidores, sin embargo, esas cuentas son escasas. Por tal motivo, en el estúpido entendido que entre más seguidores tienes más “valioso” y popular eres, es que muchos de estos twitteros basura se apoyan y se siguen mutuamente. Bien reza el dicho “Dios los hace y ellos se juntan”

            “Sígueme y te sigo” es una de las expresiones más patéticas, penosas, bajas, indignas y despreciables que puede haber en esta red social. Para mí, seguir a alguien es por algo interesante o productivo, no por compromiso ¿de qué me sirve seguir a un chingo de pendejos y que esa misma masa ignorante me siga al mismo tiempo? Por ello es fácil encontrar usuarios que siguen a miles y que al mismo tiempo son seguidos por una cantidad similar.


A ver, si con 35 cuentas apenas me doy abasto ¿cómo vas a ver las actualizaciones de miles? ¿De qué sirve que te siga alguien que en realidad no le importa lo que publicas? ¿Qué te aporta tener tanta basura? Entiendo que se sigan mutuamente como un apoyo moral pero, para fines prácticos, además del ego, no te sirve de mucho tener tanta paja en tu Timeline.

            La necesidad enfermiza de tener muchos seguidores se refleja en sitios que te ofrecen incrementarlos. ¿Cómo lo hacen? Honestamente no lo sé pero, deben de tener algún algoritmo o algo porque, de vez en cuando, me aparece que sigo a alguien que ni recuerdo pero, como tengo pocos, de inmediato les retiro mi “Follow”. Sin embargo, un movimiento así debe pasar desapercibido cuando sigues a miles de cuentas.

            Ahora, por fortuna, no es tanta la gente que práctica estas acciones tan penosas, porque menos del 10% de las cuentas en dicha red superan los 100 seguidores, así que aún debe de haber algo de gente con vergüenza que se adapta a su realidad.


Mi visión de esta red social es justa, así que no me importa que me sigan de vuelta, si me gusta lo que compartes, te voy a seguir aunque no sepas de mi existencia. Por eso, y por mamón, no sigo forzosamente a quien me sigue, por la determinación de que me sigan por lo que comparto, no por el compromiso de seguirlos. Si el “follow” está condicionado, se pueden ir por donde llegaron.

Así que es difícil que siga a los que me siguen y también lo es que los que sigo me sigan, y tampoco lo espero: mi relación con ellos es libre. Si tuviéramos esa actitud, los contenidos subirían mucho de calidad, y no habría tanto pendejo compartiendo cosas sin sentido.

El engaño de los seguidores temporales

            Otra práctica muy común en esta obsesión de conseguir más seguidores es que, repentinamente, alguien te sigue de la nada para que, al lograr tu “follow back”, te lo retiren e incrementan su número de “followers”. Esta práctica es común y como la mayoría de incautos no tiene atención en esos detalles, se quedan siguiendo a una cuenta que los engañó.


            Demasiados creen en la reciprocidad del “follow”, una especie de cortesía, una regla de etiqueta tuitera no escrita. Tal vez eso sea cierto, pero por eso me salí de Facebook: para no seguir a nadie por compromiso, para que no crean que porque ven mis publicaciones tengo la obligación de ver las de ellos. Twitter es más salvaje, más libre y más cruel, porque la atención se gana, no se regala.

            Esa falta de enfoque afecta la calidad de lo compartido. Si se preocuparan por tener contenido de calidad, original o productivo, los seguidores llegarían solos. Sin embargo, se enfocan en que muchos los sigan, para luego compartir tonterías huecas.

            Y ahí entra otra de las ventajas de Twitter: las palabras clave son mucho más importantes que tus seguidores, porque lo vital no es quien te siga, sino quien te lea. Obviamente aprecio a los más de 200 seguidores en mi cuenta pero, por fortuna, no son el único público que tengo como sería el caso en Facebook.


            Los Gomiseos

            Siguiendo con el “palerismo” o los alcahuetes, otra práctica común en el Twitter son los famosos “Gomiseos” o “gomas”. Que es otra manera de promocionarte para ganar seguidores.

            ¿Qué es gomisear? Consiste en mencionar, retuitear o darle “like” a Twitteros, que consideras de alta calidad, para promoverlos. Hasta ahí todo bien, porque encuentro loable recomendar algo interesante. El problema es que el gomiseo se fue prostituyendo.

Al Igual que el “sígueme y te sigo”, empezó el “Gomiseame y te gomiseo”, cuando acordabas esta difusión con tus contactos (igual de pendejos e irrelevantes). Primero era la simple mención pero, después empezó la proliferación de retuits a muchos de los post de la persona gomiseada, llenando tu Timeline de basura.


Como esos retuits suelen ser demasiados y de baja calidad, resultan bastante molestos. Entiendo que es una manera para que tus seguidores se conozcan entre sí, una manera de promoverlos y agradecer que te sigan, acción que en sí me parece generosa, lo que me fastidia es la calidad de tuits que comparten, ya que la gran mayoría son huecos o carecen de gracia o interés.

Pero esto es como el resto de la vida: sólo un 10% de la humanidad vale la pena, el resto es escoria que tiene poco valioso o interesante que aportar. De igual forma pasa en Twitter. Así que, para hacerme inmune a los Gomiseos, he optado es desactivar los retuits de quien los que hace y así sólo leo lo que ellos postean, que es lo que me interesa, no lo de sus seguidores pendejos.

            Arreando borregos


            Las redes sociales son una muestra muy interesante para analizar el comportamiento humano. Dentro de esas dinámicas he identificado un grupo de gente que se autodenomina “La Legión Holk”, mismos que eran liderados por un sujeto, que eventualmente se retiró, llamado “El Gran Perrito” o algo por el estilo.

            ¿Por qué identifiqué a este grupo? Porque empiezan tendencias de lo más polémicas, que pueden resultar detestables para el sentido común como: los indígenas deberían morir, los gays ser asesinados, los pobres castrados, las mujeres golpeadas, los niños de la calle sacrificados así como los discapacitados, entre otros temas.

            Según sus tendencias, no sé si en este grupo es brillante o simplemente muy estúpido, porque sus trend topics causan reacciones muy interesantes: al emitir los mensajes políticamente incorrectos, la gente reacciona apoyando o atacando de manera apasionada, evidenciando el alto grado de idiotez en su público, si no es que ellos mismos lo están.


            Admito que algunos de sus Trend Topics me parecen valientes y honestos, mientras que otros me parecen fuera de lugar, sin tener que asustarme u ofenderme, sólo me llama la atención la reacción de la gente que cree que con un Tuit va a cambiar al mundo (para bien o para mal).

            Es muy curioso este fenómeno, porque sistemáticamente sacan ideas políticamente incorrectas pero con su legión de integrantes que, a su vez, tienen miles de seguidores, logran que dichas frases sean tendencias.

            No me importa el fin con que lo hagan, lo que me llama la atención es la reacción que provocan, demostrando que la civilidad que pretendemos tener es un simple espejismo, porque seguimos plagados de los mismos prejuicios de esclavitud, sometimiento, racismo, clasismo y demás cosas que, en teoría, hemos dejado atrás como humanidad.


Atrayendo la atención

            En estos tiempos en donde los Millennials tienen tanta influencia, las redes sociales son un factor de importancia vital en el amor propio de muchas personas, mismas que creen que su popularidad en las redes sociales se traspasa a su vida real (una estupidez enorme, pero la mayoría siente eso). Por esa necesidad de atención hay quien cae en situaciones que realmente me parecen tristes.

A)    Sextuiteras

            Unas son las famosas “Sextuiteras”, mujeres que comparten fotos suyas desnudas o semidesnudas (tapándose la cara), en una actitud de vender su cuerpo a cambio de seguidores.

Y no me refiero a las escorts (por no decir prostitutas) que abiertamente se anuncian para conseguir clientes, sino a chicas “comunes” que se toman fotos y vídeos desnudas de forma gratuita y las comparten en su perfil.


            En el caso de las Escorts, se entiende que ganan dinero pero, las que lo hacen de a gratis ¿qué ganan? ¿En realidad la atención de un montón de desconocidos es tan valiosa como para desnudarte?

            Aunque bueno, en su defensa, relativamente yo no gano “nada” al dedicar tanto tiempo escribiendo, pero lo hago porque es una forma de desahogarme, y tal vez pase lo mismo con ellas. Supongo que si fuera mujer y estuviera nalgona, chichona y súper sabrosa, tendría el impulso de presumirlo al mundo (recalco lo de “supongo”).

B)    Robatuits


            Éste es tan común que no debería tener una clasificación, porque casi todos en Twitter se roban los tuits de otros y no tienen la decencia de citar la fuente. Pero cuando ves un twitt “original” de ellos, entiendes que no tienen mucho seso para compartir algo interesante, así que sólo se dedican a copiar lo que otra gente ideó.

            Esto me lleva a la siguiente categoría.

C)    Wannabes

            Los Wannabes están en todos lados, y Twitter no es la excepción. En la red social son los que clonan otras cuentas populares con perfiles parecidos con tal de captar los seguidores de aquella celebridad.

            Estos son especialmente tristes porque, al no tener personalidad, se apropian de la identidad de otros. Y me pregunto ¿qué tan poco has de valer para que, a través de la fama de un tercero, recopiles gente que ni siquiera te quiere seguir a ti?


            Pero esta falta de amor propio va más allá, más profundo, lo que me lleva a otra sección.

La Falta de amor propio

Es muy gracioso que, además de que la gente toma esta red social para determinar su valor en la sociedad (a través de la cantidad de seguidores), también se sienten relevantes por si alguien “famoso” los sigue.

Alguna vez “El Guarromántico” anunció que iba a seguir a los que siguieran cierta dinámica. Así que, cuando empezó a cumplir, muchos publicaban con mucha emoción “Me sigue el Guarromántico” como si eso fuese muy relevante para la existencia. Esto me da mucha risa porque el Follow es temporal ya que, eventualmente, los va a borrar puesto que fue por mero compromiso.

Me da la impresión que la gente pierde el sentido de esta red social (por lo menos el sentido que yo le encuentro) que es compartir ideas, y se enfocan mucho en cuántos y quiénes los siguen, sin importar la calidad del contenido que comparten.

Personalmente me parece ridícula esa “trascendencia” que perciben estos pobres diablos porque un wey con muchos seguidores les dio un “Follow” temporal, que fue dado por una petición, no porque se lo hayan ganado por compartir ideas interesantes.

En parte entiendo esa emoción cuando alguno de tus twiteros favoritos te da un like o te responde algún comentario, y eso lo he sentido cuando alguno de los periodistas que siguen a los Delfines de Miami interactúa conmigo. Se siente bonito y te emocionas, pero no es como para afirmar que tu existencia ha valido la pena y, de ser así, que vida tan vacía tiene esta gente.


¿A quién seguir?

Es un hecho que la gran mayoría de cuentas en Twitter son irrelevantes ante la falta de contenido valioso. A pesar de ello hay algunas que vale la pena seguir. Suelo ser estricto con mis gustos y he aprendido que los mejores “Tuistars” no son forzosamente los que millones de seguidores tienen ya que, muchos de ellos, ya están vendidos y sólo se dedican a promocionar alguna marca a través de sus Tuits.

Seguiré sonando mamón (ya estoy acostumbrado) pero es difícil que dé un Follow, porque para darlo analizo mucho la cuenta en cuestión, y pondero si tiene material que valga la pena. ¿Por qué no lo doy tan fácil? Porque estoy dando parte de mi valioso tiempo, así que debe ser por algo bueno. El quitarlo me resulta más fácil: sólo se deben esforzar mucho en su pendejez para eliminarlo.


Me gusta la gente original, inteligente y ocurrente, a la que sigo con gusto, sin importar la cantidad de seguidores que tengan. Ese tipo de gente, tanto en Twitter como en la vida real, vale la pena tenerla cerca. Si quieren saber qué cuentas les recomiendo seguir, pueden ingresar a mi perfil @hebertgm76  o buscar mi alias (Ñoño Malévolo). Pueden seguir tranquilamente a los que sigo, cualquiera de ellos son garantía.

            En Twitter prefiero seguir a los que postean unas cuantas veces por semana algo interesante, en lugar de seguir a un “Tuistar” que tiene miles de seguidores y que, por esa presión social, se ve obligado a tuitear varias veces al día pero que muchas de sus intervenciones son vacías, lo cual pasa cuando opinas por opinar o tuiteas por tuitear.

            Esto último, Grosso Modo, es mucha de la esencia de Twitter.


La esencia de Twitter.

            Leí por ahí una analogía perfecta de Twitter “Es como el perro del vecindario que empieza a ladrar por una razón y, momentos después, ya están ladrando todos los perros de los alrededores, que no saben la razón, pero de igual forma están ladrando”

            Lo mismo pasa con los usuarios de esta red social, que sólo quieren participar, sentirse “cool” porque alguien les dio un “like” o un retuit, sentir que su existencia tiene relevancia a través de una opinión de un tema que, probablemente, no entienden.

Y es que muchos de los usuarios de Twitter se sienten muy orgullosos de su pseudointelectualidad y atacan a Facebook por ser una red para retrasados aunque, en parte, tengan razón. Y digo en parte porque también en twitter hay bastantes retrasados, pero la red tiende a ser más interesante y a compartir contenido de calidad (90% de la veces robado de otras cuentas).


A pesar de esto muchos intentan usar Twitter como si fuese su cuenta de Facebook pero, si le agarras el modo, verás que no tiene nada que ver con la red del Sr. Zuckenberg.

Así como en la vida, donde casi todos son copia de alguien más, en Twitter muy poco del material que se comparte es original, ya que la gran mayoría es copia de alguien más. Por eso resultan insoportables los que no tienen material original que compartir y sólo se decían a piratear lo del resto.


Las cuentas en twitter que valen la pena son pocas, por ello trato de seguir a quienes tienen un buen porcentaje de material propio u original, y no digo que todo sea de ellos, porque está cañón encontrar a alguien así y, cuando lo hay y se vuelve tuistar, casi siempre se vende y te empieza a tuitear más comerciales que el contenido de calidad que compartía anteriormente.

No me gusta robarme tuits, ciertamente mucho de lo que comparto lo trascribo, pero indico el crédito, porque la gran mayoría de las frases del día son de diversos autores (y de vez en cuando alguna mía), pero trato de ser diferente al momento de presentarlas. Lo que sí es 100% de mi creatividad son los escritos de este blog, que comparto directamente en esta red social (además de Tumblr).


Mi Twitter

Uso Twitter para reírme, para promocionar mis escritos, las frases del día y estar enterado de los temas que me interesan. Creo que Twitter es mi mejor noticiero, porque las cosas relevantes que pasan al minuto se vuelven tendencia. Obvio ya depende las fuentes que quieras consultar, pero sabes que algo está ocurriendo antes que lo veas en algún otro medio.

Al final Twitter puede ser tan productivo o tan basura como tú lo decidas, en base a la gente valiosa o pendeja que sigas y, a cierto nivel, a la calidad de la información que comportas. Por estoy seguro que mi relación con Twitter es totalmente diferente al de un usuario promedio.
En lo que sí soy parecido a muchos otros es en la adicción. No es fácil decir esto, pero admito que me he vuelto adicto al Twitter, ¿por qué? Porque lo he diseñado tan a mi gusto que me la pasó muy entretenido con contenidos que me gustan, y ahí se me va demasiado tiempo: en el baño, en la oficina, en la cama, al levantarme, mientras como, etc. Y eso no está bien ni puede ser sano.

            Por dicha adicción, es un hecho que algún día voy a cerrar mi cuenta ¿Cuándo será eso? Cuando me atreva a admitir que interfiere con mis planes y mis objetivos. No sé cuándo llegará ese día pero, a diferencia de Facebook, creo que no lo veo cercano.


            Hebert Gutiérrez Morales.

No hay comentarios: