domingo, 21 de mayo de 2017

Otra Oportunidad (Roma: Parte 2 de 3)

La Fachada de la Basílica de San Pedro en El Vaticano
            Para leer la primera entrega sobre la capital italiana, pueden acceder a esta liga.

            Roma me resultaba tan intensa y cansada que traté de intercalar días con otros destinos y así reponer fuerzas para seguir recorriendo la capital italiana.

Así que, después de un día muy feliz en Asís, volví a darle otra oportunidad a Roma y, aunque me fue mejor que el primer día, no puedo decir que lo disfrute como lo esperado.

Take me down to the Vatican City where the grass is green . . .
Detalle dentro de la Basílica de San Pedro

            Mi primera parada del día fue en el Vaticano, al cual llegué en Metro, en una experiencia que nada tiene que pedirle a la ciudad de México en cuanto a (falta de) limpieza, orden y respeto. Aunque también hay que decir que era la hora pico (8AM).

Voy a separar mi visita del Vaticano (que disfrute mucho) de la de los Museos Vaticanos (que casi no disfrute). Es más, la del Vaticano la voy a dividir en puntos de lo completa que estuvo.
Muchas estatuas mamalonas

A)    La Basílica de San Pedro

            Entrando a la Basílica de San Pedro sólo pude decir “What the Fuck! ¡Esto es una mamada!” Aunque obviamente no lo dije en voz alta (no fuera alguien a escucharme). Pocas veces ve uno algo tan impresionante como el máximo templo católico, ya que es una construcción tan imponente, soberbia y con tanta opulencia que es imposible quedarse indiferente ante tal leviatán.
Vista desde dentro de la Cúpula

            Ahí es donde te das cuenta del increíble poder que llego a tener el Vaticano que, aunque aún es considerable, ya no es como lo era hasta hace un siglo. Y es que no me imagino construir algo así de brutal en nuestros días, sobre todo un templo de oración.

            Algo que me gustó de la Basílica de San Pedro es que te dejan sacar fotos en su interior, cosa que recordaba en otras iglesias, cuando me decían que no estaba permitido, y sólo pensaba: “Bitch, please! Si en el propio Vaticano me dejan sacar fotos, ¿cuál es tu argumento?”
La Plaza de San Pedro vista desde la cima de la Cúpula

            Es tan enorme la Basílica que dentro había misas en pequeñas capillas a las que, obviamente, no te dejaban entrar. Eso sí, los empleados dentro del Vaticano son firmes pero amables, además son poliglotas. De haber sabido que me la iba a pasar tan bien, hasta hubiera reservado el tour a la tumba de San Pedro pero, en su momento, no me pareció buena idea. Así que ni modo.

            Dentro tienen el “Museo del Tesoro”, una pequeña muestra de objetos históricos del Vaticano pero, siendo honestos, los 5 Euros no vale la pena pagarlos, ya que no van a ver cosas distintas a las que ven a lo largo de la Basílica. Obviamente, como yo no sabía eso, pagué los 5 Euros y lo comprobé por mí mismo. ¬_¬.
Las Estatuas encima de la Basílica

B)    La Cúpula de San Pedro

            Algo que, a primera vista, parece que no vale la pena, es subir a la Cúpula de San Pedro pero, a mí parecer, esta actividad sí es divertida. Tienes dos opciones para subir: los 551 escalones por los cuales pagas 6 Euros o, te ahorras unos 220 escalones con el elevador y pagas dos Euros adicionales (o sea 8 en total).

Eso sí te hacen advertencias sobre si tienes dolencias físicas para que no lo intentes. Y otra vez tuve que exclamar “Bitch, please!”, obviamente pagué la versión larga y disfrute subir los 551 escalones, que son pocas las personas que se atreven, casi todos pagan el elevador (¡los muy huevones!).
La Cúpula de San Pedro detrás mío

            En fin, la primera parada es para ver el Domo de la Basílica por dentro, el cual no se aprecia muy bien porque hay una reja que pusieron ahí para dificultarte la visión, ¡ah! Y también para evitar que la gente caiga. Pero, a pesar de ese detalle es una buena vista y además ciertos detalles se aprecian con mayor precisión desde arriba.

            La segunda parte es subir la cúpula por dentro y llegar a la cima, esto mediante unas escaleras muy estrechas. La parte más difícil de esta subida es el esfuerzo físico . . .  de los demás, ya que hay personas a las que no les funciona el desodorante y los tufos están bastantes potentes (estos europeos son unos apestosos :-/)
La Piedad

            Logísticamente no es muy cómodo el subir, ya que hay poco espacio, partes muy inclinadas y la misma escalera para subir es con la que bajas, así que si te toca un grupo de 30 personas subiendo, te vas a esperar un rato. Otra desventaja es que si uno va lento, atrasa a todos los de atrás, así que la presión social está buena, así que algunos, en los pocos espacios disponibles, tenían la decencia de hacerse a un lado y dejarnos pasar.

            Ya arriba tienes una buena vista de la plaza de San Pedro, así como del resto de Roma. Igual hay protecciones, pero hay suficiente espacio para sacar fotos relativamente limpias. Por la vista, y el ejercicio, vale la pena pagar la cuota.

            Ya bajando de la cúpula, todavía puedes sacar buenas fotos desde el techo de la Basílica, además hay baños, cafetería y una tienda de souvenirs (si el Vaticano no le pierde). Justo en esta última es que propicie una interacción beneficiosa para ambas partes.

C)    La hermana moreliana
Juan Pablo II

            Pasé a comprar los últimos recuerdos religiosos para mi madre misma que, por más que me ame, no me iba a perdonar nunca ir al Vaticano y no traerle sus souvenirs mochos.

            Así que mientras compraba, capté el acento de una de las monjas que atendían, y claramente era de México así que, al momento de pagar, me dirigí con ella ya que el famoso “Síndrome del Jamaicón Villegas” le pega fuerte a mis compatriotas (al resto del mundo le da algo parecido llamado “Homesick”), así que decidí mi buena acción del día y platicar con la señora.

            Ella también reconoció mi acento como de casa y me contó que era de Morelia, que ya llevaba 6 años viviendo en el Vaticano, que ama mucho a nuestro país sin importar los problemas que tenga y, en general, se mostró feliz de atender a un paisano.

Ángel madreado en el Museo
            La señora era muy noble y, de alguna manera me recordó a mi madre, incluso dejo de atender al resto de turistas mientras platicaba conmigo (lo bueno que sus compañeras la cubrían). Me preguntó si iba solo, a lo que le contesté afirmativamente y me dijo “Es mejor, porque eso de ir en Tour es molesto, porque siempre te traen corriendo”, a lo que le contesté “Si viniera en Tour, ya los hubiera matado” a lo que ambos nos reímos y me dijo “Eres muy bromista” pero le conteste “No es broma” y, tras un instante de silencio nos volvimos a reír (No sé si volvió a pensar que era broma o mejor ya no quiso comentar).

            Al final, aunque no era mi intención recibir algo a cambio, la Monja me regaló una medalla muy bonita de Juan Pablo II, “Para tu mamá” me dijo. Le agradecí mucho el detalle y ella también me agradeció platicar con ella un momento. Eso demuestra que lo cortés no quita lo valiente, porque aunque no comparto las creencias de la Monja (y ni falta me hizo aclararlo), pudimos tener una charla agradable.
En el Interior de los Museos Vaticanos

D)    Comentarios generales para el Vaticano
1.- Inmensas colas: Sé que es algo lógico, pero el sentido común es el menos común de los sentidos. Para este tipo de lugares, no hay como llegar temprano, en verdad hace una diferencia enorme. Llegué a las 8:15AM y la cola para ingresar esa de unas 30 personas. Al medio día la fila fácilmente alcanzaba las 1000 en espera. Cuando ingresé a la cúpula, a las 10AM, la fila de espera era de 10 personas. Al medio día la era de cientos de personas. Así que, si no quieren perder su valioso tiempo de vacaciones, madruguen y ataquen el día temprano (consejo válido para cualquier país).
Muchas Estatuas dentro del Museo
2.- Inmensas colas (parte 2): El Vaticano, y otras iglesias importantes en Roma, tienen un código de vestimenta, por lo cual no te dejan entrar con ropa “breve” o provocativa y, por una vez en la vida,  estoy de acuerdo con dicha medida ya que, aunque evitan los shorts y las minifaldas, están rebuenas las turistas que entran, no me imagino la distracción enseñando piel de más H_H.
3.- Atracciones: Si llegas temprano puedes ver tranquilo “La Piedad” o la estatua de Juan Pablo II, sin tantos tumultos, empujones o demás, y puedes disfrutar el resto del lugar relativamente en paz.
Luego no quieren que uno piense mal ¬_¬
4.- Ahórrate una fila: La Salida de los Museos Vaticanos te llevan directamente a la Basílica de San Pedro, así que si llegas temprano a los Museos, te habrás ahorrado la Fila del Vaticano, algo que no se puede hacer a la inversa.

Y ya que mencioné dichos museos, vamos con mi reseña de los mismos.

            Museos Vaticanos
Techos llenos de detalles

            De entrada, sí sirve reservar con antelación tu entrada, ya que la fila para ingresar era ENORME, casi tan grande como para ingresar al Vaticano a la misma hora. Esos cuatro Euros que pagué de más me ahorraron un par de horas de estar parado a lo menso. Aun así, recalco mi consejo de la sección anterior: si llegan temprano, aún sin reservación, disfrutaran los Museos a sus anchas ya que, aunque entre rápido, eso no quito que hubiera una multitud de gente ya dentro.
De los Frescos que sí valían la pena

            Los Museos Vaticanos están relativamente interesantes aunque como no soy fan del arte sacro, no me encantaron. Leía una reseña que entrar a la 1pm era buena hora porque, al ser el horario de comida, había menos gente pero, “Surprise Bitch!”,  dentro hay restaurantes, así que eso no iba a impedir que hubiera un putamadral de gente.

            Obviamente ese putamadral de gente no va a todos los museos, sólo van con el objetivo de ver la Capilla Sixtina y las Estancias de Rafael, que son las más famosas. Así que puedes ver la mitad de los museos (que son pequeñitos) con toda calma y la otra mitad sufrirlos al grado de pedir por una muerte fulminante mientras estás en esa vorágine de personas (obviamente la muerte fulminante la deseas para la multitud que te rodea).
Arte moderno

            Nunca he sido fan de los grupos guiados (a menos que en verdad sea necesario) y, en Roma, aprendí a odiarlos, porque llegan y atascan cualquier sala, restaurante, vagón de tren, negocio, atracción y cualquier lugar al que lleguen, son como una plaga. En los Museos Vaticanos pululaban, por lo que el resto de visitantes ya odiábamos a esos grupos.

            Justo por la multitud de gente es que la segunda parte de Museos es literalmente insufrible, ya que los pasas en secuencia para llegar a la mentada Capilla Sixtina. Juro que mi odio por la humanidad se potenció al máximo durante todo el trayecto hasta la atracción estrella de los Museos. De hecho estaba pensando “El Vaticano debería diseñar el sitio para que, después de la Capilla Sixtina, todos se vayan a chingar a su madre y no reingresen”

            Y miren que tuve buena visión porque, justamente, eso pasa: ves la capilla Sixtina y después ya no puedes reingresar a los Museos, lo cual me parece excelente idea. Del museo me gustaron algunas esculturas y una que otra pintura, pero nada en particular. Lo único que me llamó la atención, y hasta gusto me dio, fue ver algo de arte moderno (religioso de igual forma pero refrescante ver algo diferente), y es que el arte sacro es tan parecido que es difícil encontrar algo auténtico y original. Sobre las atracciones principales, voy a dedicar un breve comentario aparte.
Castel De Sant'Angelo por dentro

            El Tren del mame artístico

            No sé qué me molestó más de los Museos Vaticanos: tanta gente o la decepción de sus atracciones principales. Empecemos por “Las Estancias de Rafael”, mismas que no me parecieron tan espectaculares, en realidad sus obras me parecieron bastante estándar, nada del otro mundo, de hecho en Berlín vi una infinidad de pinturas con mucha más calidad que las de Rafael es más, en los días siguientes a lo largo de Italia, iba a ver obras de igual o mayor calidad artística.
Castel De Sant'Angelo por fuera

            Y lo mismo pasó con la Capilla Sixtina.

            Y sí, antes de que alguien lo diga, lo escribo yo primero: soy un ignorante, naco y falto de gusto artístico, seguramente esas son las razones de lo que voy a escribir, pero no me gustó “La Capilla Sixtina” o, corrijo, sí me gustó pero no al grado de lo que, en teoría, me debería de haber gustado.

            Según las reseñas es una de las grandes obras de la historia y, cuando entré a verla, mi reacción automática fue “¿Qué? ¿Esto es todo? ¿Por esto tanta faramalla?”. Está bonito y muy grande, sin duda resultó una tarea titánica en cuanto a paciencia, creatividad, recursos, técnica y demás pero, honestamente, no me parece una de las mejores obras, ya dejen de la humanidad, de las que he visto en MI vida.
Roma y el Río Tíber vistos desde el Castillo

            Esto es un ejemplo claro de que cuando la sociedad dicta que algo te debe de gustar, casi todos se lo compran y no tienen el criterio para decir lo que piensan. Así que si el Vaticano dice que es una de las más grandes obras de la historia, entonces la gente lo acepta sin más y lo repite a lo largo de los Siglos, así que uno recibe ese “hecho infalible” y lo promueve sin siquiera saber si es cierto.

            Me vale madre lo que diga el mundo, para mí la Capilla Sixtina es una obra estándar en cuanto a arte y talento, aunque no dejo de reconocer el trabajo que debió haber tomado. Por cierto, es el único lugar del Museo en donde no permiten tomar fotos, pero pueden verlas en Internet.
Puente de Sant'Angelo

            Tan sólo hablando de Roma, les puedo decir que vi obras con mayor calidad en la Galleria Borghese, los Museos Capitolinos o en la Galleria Pamphilj, que lo que vi en la Capilla Sixtina, y eso que tampoco fueron mis obras favoritas pero ahí sí me sorprendieron. De estos lugares hablaré en el tercer escrito sobre esta ciudad.

Una de las cuatro fuentes
            Siguiendo con mi desprecio por la Capilla Sixtina, seguramente me le caí de chiquito a mi madre y me pegué en la cabeza (créanme, se lo he preguntado y siempre lo ha negado (Estoy seguro que miente)), porque no es normal que a alguien no le gusten los Beatles y que además ese mismo alguien se atreva a desacreditar una de las (en teoría) obras de arte más maravillosas de la humanidad. En fin, lo siento, crucifíqueme por atreverme a tener mis propios gustos.

Cerrando el día

            La ventaja de terminar rápido mi día en el Vaticano (Que empezó bien y termino no tan bien) es que me quedaba tiempo e hice otras visitas rápidas.

A)    Castillo de Sant’Angelo
Sólo fui a él porque me sobraba tiempo y me quedaba de paso pero, ciertamente, con el Castillo de Sant’Angelo tienes suficiente con la foto externa y ya estás. También tiene unas buenas vistas desde sus miradores, además que una que otra postal interna que está padre pero, en general, no vale la pena entrar.
Interior de la Basílica de Santa María la Mayor

B)    Santa María della Concezione dei Capuccini
Una Iglesia que en teoría debería ser muy sencilla, y de hecho lo es, pero su museo y las criptas, están muy bien cuidadas y producidas. La máxima atracción de este lugar son las criptas hechas de los huesos de los monjes difuntos, lo cual es un espectáculo algo tétrico. Lo único malo es que no te dejan tomar fotos, pero vale la pena entrar para ver algo diferente dentro de la misma religión
Fachada de Santa María la Mayor

C)    La “Plaza” de las Cuatro Fuentes
Entrecomillo lo de “Plaza” porque en realidad no lo es, en realidad es un cruce vial y en cada esquina hay unas fuentes muy bonitas y artísticas. El problema es que es un mal lugar para disfrutarlas ya que no hay mucho espacio para tomar fotos y los italianos manejan de forma muy agresiva, así que arriesgas tu vida para sacar esas fotos. Es una lástima que dichas fuentes no estén en una plaza bien puesta, para que la gente las disfrute mejor.
Otro detallito de Santa María la Mayor

D)    La Basílica de Santa María la Mayor.
Una de las cuatro basílicas importantes de Roma (en donde la más importante es la de San Pedro). Está enorme y tiene una que otra obra de arte que te llama la atención. Puedes tomar fotos, incluso con flash y no está muy concurrida.

            Como pueden intuir, en mis comentarios resumidos de estos lugares, no estaba encantado con Roma, ya que me volví a engentar y así no disfrutas mucho la visita. Por eso mismo me daba mis breaks, me compraba algún helado mientras me relajaba antes de ir al siguiente sitio a enfrentar a la siguiente muchedumbre. Así que en el tercer escrito, que pueden leer en esta liga, cierro Roma para enfocarme en lugares diferentes, sobre todo en lugares que disfrute más.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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