domingo, 28 de mayo de 2017

Pompeya

Frescos de la Villa de los Misterios
            En verdad estaba feliz por alejarme de un sitio tan agobiante como Roma, y me reí al recordarme delineando el Itinerario para la primera semana, veía tantos sitios por visitar en la capital que dudaba me diera tiempo para visitar lugares como Tívoli, Asís o Pompeya.

            Por desgracia (o fortuna) Roma no me conquistó, así que terminé la mayoría de mi itinerario en tres días, dejándome espacio para salir de ahí y desintoxicarme de su ambiente.

            Así que tempranito tomé mi tren hacia Nápoles.

            Breve impresión de Nápoles.
 
En Ruinas pero con detalles bien conservados
            Hubo un punto en donde vislumbraba acabar temprano de Pompeya y pasar un par de horas en Nápoles. Esa opción la descarté por dos cuestiones: una positiva y otra negativa. La buena fue que Pompeya es tan grande que te da para un día entero, además es algo tan único que te quedas con gusto. La mala es la impresión tan negativa que me dio Nápoles en lo poco que vi.

            Sé que las zonas que rodean las principales terminales de las ciudades (sean de tren, aéreas o de autobús) suelen ser de las más feas de la ciudad pero, en verdad, la estación de Nápoles Garibaldi y cada estación que pasamos hasta llegar a Pompeya daban miedo.
 
Postales de un tiempo pasado
            Todas las paradas estaban descuidadas, grafitieadas y vandalizadas. Pero no sólo eran las estaciones, todo el paisaje urbano en el trayecto también se veía igual de triste, descuidado, sucio, peligroso y feo. Sé que hago mal al basarme en un solo trayecto para juzgar a toda una ciudad, pero con lo que vi no daban ganas de conocer más.

            Si aunamos la apariencia tan descuidada con las constantes advertencias (en TODOS lados) que tengas cuidado con los carteristas o estafadores, y si le agregas que la “fauna” local del metro no se veía gente de lo más refinada, pues honestamente no tienes muchas ganas de visitar dicha ciudad.
 
La Basílica
            Ahí entiendes un poco porque mucha gente tiene prejuicios para visitar México (y aun así somos de los países más visitados), ya que si estás acostumbrado al ambiente de primer mundo, con seguridad, limpieza y honestidad, llegar a uno en donde debes de cuidarte es algo que no estás acostumbrado, y te acabas desmotivando. Para mí el impacto de Nápoles no fue tan grande, porque vivo en un país así, pero como conozco el auténtico primer mundo (y para mí Italia no está ahí), sé lo violento que debe ser ese cambio de ambiente.
 
El Foro y al fondo, tapado por la nube, el Vesubio
Pompeya
           
Hice una media hora de la central de trenes hasta Pompeya en el metro, y no tuve que caminar más que 100 metros para ir a la entrada. Recalco, y siempre recalcaré, las ventajas de entrar temprano son innumerables, entre ellas encontrar el lugar vacío y no hacer colas. Si comparo la entrada a las 9:15 (hora en la cual entré) con la del medio día, la cantidad de visitantes creció exponencialmente.
 
El teatro grande
La ventaja de Pompeya es que al ser TAN grande, tienes muchas oportunidades de disfrutar lugares para ti solo, a excepción de las atracciones Top, como el Foro, los tres teatros, el Lupanar, la casa del Fauno y algunos otros, y hasta eso puedes tener suerte y encontrarlos con poca gente.

Pompeya quedó enterrada bajo varios metros de ceniza del volcán Vesubio allá por el año 79 después de Cristo. Era una ciudad tan grande y avanzada que rivalizaba con Roma. La erupción los tomó por sorpresa, por eso la población quedó como congelada en el tiempo hasta que fueron redescubiertos en el siglo XIX, dando una imagen nítida de lo que era su vida en el Siglo I de nuestra era.
 
Estatuas que le daban otro toque al lugar
Honestamente no esperaba mucho del sitio, por eso tenía la impresión de que podía acabarlo entre dos y tres horas pero la verdad que es Pompeya no sólo es grande en su tamaño, sino también en sitios de interés. Voy a comentar grosso modo lo que vi en dicho lugar.

A)    Las casas
Sin contar las grandes mansiones o lugares de interés, hay muchas casas comunes, corrientes y que ni nombre tienen pero que te atrapan. Es recomendable primero visitar los puntos de interés y después, si les queda tiempo (y ganas), deambular por ahí en las callecitas que nadie más recorre y visitar las casas. Tal vez no tengan frescos, ni jardines, ni esculturas, ni mosaicos ni nada de lujos, pero no por ello dejan de ser fascinantes.
Transportado al pasado
Recalco, primero los puntos populares, que son las atracciones del lugar, y con más razón si van con el tiempo limitado aunque, siendo honestos, es mejor reservarle un día completo a Pompeya.

B)    Los jardines
Cuando llegas y ves que la población está en un ambiente desértico (por las cenizas calcinaron el pueblo), resulta una refrescante sorpresa encontrarse con rinconcitos con amplia naturaleza, y más porque no te lo imaginas así al entrar al Foro.
El teatro pequeño
Pero eso es chido de Pompeya, porque abundan los sitios así, desde grandes extensiones de naturaleza, pasando por pequeños y medianos jardines dentro de algunas casas.
Mención aparte merecen las amapolas, que pueblan gran parte de la ciudad, dándole un toque bello a las desoladas ruinas.

C)    Los frescos
Uno de los más grandes atractivos del lugar son las pinturas en sus paredes (los famosos frescos) y lo hay de todas las temáticas (Sexo, valores, diosas, cacería, animales, plantas, etc.) Eso sí algunos están mejor conservados que otros pero cada cual, a su manera, te invita a sacarles una foto por lo bien conservados que están.
Detalle en las Termas
Mención aparte merece un lugar especial en donde los Frescos no tienen madre, pero eso viene más adelante.

D)    Los templos
De igual forma hay bastantes templos dedicados a diversas deidades. Algunos más madreados que otros, algunos con estatuas originales y otros que debes utilizar mucha imaginación para ver el templo o, de plano, sabes que ahí hubo uno porque así lo dice el letrero ¬_¬.
 
Casa de gente pudiente
E)    Las termas
Había muchas termas en la población, se ve que los antiguos italianos tenían un alto aprecio por el baño diario, aunque lo veían más como un placer que como una obligación. Me gustaría saber qué demonios cambió de aquellas épocas a la fecha, porque los italianos actuales (y europeos en general) expelían unos olores terribles durante este viaje, aunque trataré ese punto en otro escrito. Personalmente de las termas sólo vi las más importantes ya que, además de muchas, no son unas construcciones que llamen mucho mi atención.
 
Un de tantos templos a lo largo de la ciudad
F)     Las calles
Una atracción sin mucho chiste o publicidad son las calles, mismas que están todas empedradas, pero no con piedrecillas, sino con rocas enormes y que aún se mantienen en excelente estado. El problema con dichas piedras es que, cuando llevas varios días destrozando tus pies caminando, te acaban lastimando cuando las pisas, por eso procuraba ir en la acera.
Frescos sexuales en el Lupanar
El problema radicaba cuando una excursión estaba invadiendo la banqueta, así que tenías que pegar un brinco a la calle (algo que no le hacía gracia a mis metatarsos). Las banquetas y los pasos de cebras estaban elevados unos 50 centímetros arriba de la calle, y es que la ciudad sufría constantes inundaciones, por lo cual diseñaron las vías así para no afectar su rutina y la ciudad continuara funcional, a pesar del exceso de agua.
 
Gente que fue sorprendida por el Volcán
G)   Los cuerpos sepultados
Obviamente una de las atracciones más grandes, y macabras, de Pompeya son los cuerpos sepultados y calcinados que encontraron en las excavaciones. Cuando ves la publicidad, pareciera que se encuentran por toda la ciudad, sin embargo sólo hay un par de secciones en donde te los muestran, además están protegidos por cristales. Creo que mucha gente va por el morbo de ver a estas siluetas pero, honestamente, con todo lo que hay que ver en el sitio, hasta se te olvida que hay que ver estos cadáveres sepultados (a mí ya se me estaba pasando).
 
El Anfiteatro
H)    Los teatros
Está el teatro grande, el teatro pequeño y el anfiteatro, los dos primeros mejor conservados que el tercero, pero los tres valen la pena la visita. El Anfiteatro es el que más me llamó la atención por su tamaño y porque las gradas están cubiertas por yerbas, lo cual da una postal muy bonita. Aunque eso no demerita a los otros dos, que están excelentemente diseñados y cuidados.

I)       Lupanar
Y todavía hay quien duda que el sexo mueve al mundo.
La naturaleza le da otra sensación al lugar
El único lugar en el que hice fila para entrar fue el Lupanar. Un prostíbulo de dos plantas, con habitaciones y camas sencillas en la planta de abajo para los jodidos y en la planta alta (a la cual no se te permite el acceso) para los clientes más pudientes.
El morbo de la gente se demuestra cuando se toca el tema del sexo porque, además de las camas, había pequeños frescos con escenas sexuales que complementaban el lugar.
Frescos así abundan en el lugar
La misma actitud veías cuando encontrabas una figura fálica en la calle, ya que era parada obligada, acompañada de su buena cantidad de fotos de los visitantes. Y es que en Pompeya tenían una relación muy sana y nada morbosa con el sexo, algo que aún le falta avanzar a muchas sociedades mustias actuales que lo practican sin pudor pero, para guardar apariencias, se persignan asustados si les tocan el tema.
 
J)      Estatuas modernas
Algo que me encantó de esta visita es que había una exposición de esculturas al estilo de la época pero que eran creaciones de este milenio. La verdad las estatuas se mantenían fieles a la esencia del arte romano de aquella época, pero les dieron un toque alternativo muy padre, simulando que eran esculturas originales destrozadas por el paso del tiempo y la naturaleza.
Adornos de las casa de aquel entonces
La esencia que estas esculturas le dieron al lugar y a la vista fue maravillosa y la agradecí mucho en mis fotos.

K)   Villa de los Misterios
Si tuviera que escoger un solo lugar de todo Pompeya, sin dudar sería éste. Y es que la Villa de los Misterios tiene todo: jardines, cuerpos conservados, estructuras bien cuidadas y, lo más importante, los frescos mejor preservados de todo Pompeya. La calidad de las pinturas es insuperable y te da una idea clara de la belleza de las obras de aquella época.
La Casa del Fauno
Y es que, después de ver estos frescos, hasta te dan ganas de borrar el resto de fotos de los otros a lo largo del sitio, porque no hay comparación. Además, lo maravilloso del lugar es que, al quedar en uno de los rincones más apartados de Pompeya, la afluencia de gente es poca, ya que se ven desmotivados a visitarlo después de caminar por las 50 hectáreas del lugar.
Así que si alguna vez visitan Pompeya, y no tienen un síndrome de destruir sus pies caminando (como el que tengo), les recomiendo empezar por la Villa de los Misterios y ya después se avientan el resto.

L)    Lo bueno y lo malo del Staff
Empecemos por lo malo. Resulta que no todas las atracciones están disponibles. Unas se entienden porque están siendo remozadas, pero hay otras que están cerradas porque sí, aunque el lugar esté en condiciones de ser visitado.
Hay dos motivos para esto: primero la falta de personal, así que en ocasiones no pueden abrir todos los sitios, porque no hay quien cuide. El segundo motivo es que, al no haber quien los cubra, y como no pueden dejar solo el lugar, pues cierran para ir a comer.
La Villa de los Misterios
Entiendo que tengan necesidades, pero el sitio debería tener más personal disponible, o poner más protecciones a los puntos de interés para que uno pueda visitarlos sin depender de la disponibilidad del Staff. Y es que esto es injusto porque me quedé sin ver La Venus de la Concha o el Jardín de los Cupidos (entre otras).
Así que otro punto a favor para llegar temprano: así reducen el riesgo que les cierren la atracción porque alguien se fue a comer (¬_¬U).
Tantos detalles excelentemente conservados
Hablando de comida, el punto bueno del Staff es la cafetería del lugar, en donde comí una pizza tan deliciosa como nunca probé en Roma, los precios eran accesibles, las porciones generosas, había WiFi y los baños estaban limpios. Lo cual es una gran ventaja para hacer una pausa, estando dentro del sitio, para reponer fuerzas y dar el jalón final.

            Esos son los puntos que tengo sobre el sitio, pero ahora tengo unos consejos para disfrutarlo mejor.
 
Muchos lugares bellos escondidos
            Priorizando

            Pompeya está tan bien conservada y es tan fascinante, que es fácil que te pierdas en las construcciones comunes, sin antes ver las principales. A mí me pasó, porque me distraje mucho a lo largo de la ciudad que, cuando me di cuenta ya habían pasado tres horas.

            Por fortuna tengo una buena condición y recuperé el itinerario en las tres horas siguientes pero, si traen el tiempo justo (algo que NO recomiendo) ya habrían valido gorro.
 
Figuras fálicas escondidas por la ciudad
            Aun así, ya sea por tiempo o por condición, es mejor visitar las atracciones principales desde el comienzo así, cuando les quede poco tiempo o energía, ya no se sentirán arrepentidos si se pierden algo.

            Tiempo suficiente

            Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero Pompeya amerita, por lo menos, seis horas (que es lo que yo me eché a paso veloz), tiempo suficiente para ver los sitios más importantes, sin contar tontear por la población. Ir menos tiempo sería un desperdicio de un lugar tan bien conservado e interesante.
 
Sin duda fue una ciudad muy bella
            De preferencia vayan a la hora de apertura, hay menos gente, se disfruta mejor, hace menos calor y casi todos los sitios están disponibles. Conforme avanza el día hay más gente, menos posibilidad de sacar fotos limpias o disfrutar de los lugares de forma tranquila. Con menos gente aprovechan más sus recursos (incluido su tiempo).

            No contraten Tours.
 
Zonas verdes que te llenan de vida
            Como ya he mencionado en repetidas ocasiones, NO soy fan de los tours, a menos que no me quede otra opción. Yendo desde Roma había un tour que te ofrecían con transporte y comida, pasando unas tres horas en Nápoles y otras tres en Pompeya a un costo de 120 Euros.

            Como ya comenté, no me interesó conocer Nápoles, así que utilice ese mismo tiempo en Pompeya, porque consideré que era un lugar más valioso. Así que vamos a ver lo que significó hacerlo por mi cuenta en lugar que con un tour.
 
Camino del cementerio al Anfiteatro
            Mis costos por todo el día fueron 96 Euros que se distribuyeron así: 54 del tren ida y vuelta desde Roma hasta Nápoles, que fueron dos horas de ida y otras dos de vuelta (en camión se hacen tres horas en cada trayecto). Adicionalmente fueron 5 Euros en total por el metro ida y vuelta. Pagué 13 de la entrada y no hice colas (por llegar temprano). Comí muy bien con 10 Euros. Finalmente los otros 14 me los gasté en recuerditos. O sea que si quitamos los recuerditos, que no vienen incluidos en el Tour, me ahorre 38 Euros al hacerlo por mi cuenta.
 
Cuidando el aspecto del lugar
            Pero lo importante es que estuve todo el tiempo que quise (6 horas), vi lo que quise y a mi propio ritmo, sin jalar gente o que te carrereen. Menciono esto porque cuando vas en tour, ciertamente te enseñan lo más importante, pero también te puedes perder cosas muy valiosas.

La casa del Poeta
            Una ventaja del Tour es que llevas guía que, generalmente, va preparado con la información del lugar. Y, aunque no lo sustituye del todo, la guía que te dan en la entrada (con diferentes idiomas) está muy completa, con la ubicación, fotos e historia de cada punto de interés, así que tampoco es como que vayas a ciegas. Además, en esta era del Internet y los smartphones, tienes mucha información, antes o al momento, del lugar que visitas. Incluso el propio sitio de Pompeya te ofrece su guía vía aplicación para que tengas la información en tu teléfono.

Un gusto visitarte Pompeya
            Digo, hay situaciones en la que los Tours son en verdad necesarios, pero hay otras en la que nuestra desidia o miedo no nos dejan ver más allá y en verdad, se los digo por experiencia, no es tan difícil hacer viajes por tu cuenta, mismos que suelen ser más provechosos y hasta orgulloso te sientes de ti mismo porque tu experiencia depende de tu propio esfuerzo, no del producto prediseñado por una compañía, misma que adecua una solución para distintas personalidades. Mientras pueda diseñaré mis propios viajes para sentirme satisfecho de lo que quiero ver. Ya cuando esté viejito y sin fuerzas entonces contratare sólo tours.

            Finalmente. Si algún día pueden, visiten Pompeya, no se van a arrepentir de la inversión. Es un lugar único, por algo es patrimonio de la Unesco.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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