domingo, 18 de junio de 2017

Cinque Terre: ventajas y desventajas de ir en tour.

Vernazza desde las alturas
            Hubo lugares en Italia que me sorprendieron (muy pocos) otros que cumplieron con lo esperado y otros que me decepcionaron al quedarse muy debajo de lo planeado. Y justamente ése era el problema: las expectativas.

            Como ya deje claro, los más grandes chascos que me lleve en este viaje fueron Roma, Pistoya y el destino que voy a tratar en este escrito. Leí algunas reseñas que decían que Cinque Terre era la nueva joya del turismo italiano, una afirmación tan ridícula como que Pistoya era una Florencia pequeña. Y es que ambas son viles mentiras.
 
Manarola
            Cinque Terre PODRÍA ser un lugar maravilloso pero gracias al descuido de sus habitantes, no es así. Si las poblaciones se vieran como las promocionan, sin duda la sensación sería otra pero, al encontrarlas descuidadas, el efecto es contrario. Pero ya tocaré este tema al final.
           
            ¿Por qué un Tour a Cinque Terre?

            No me considero 100% viajero, porque tengo un 20% que a veces peca de turista, así que sólo soy un 80% viajero, ¿Cuándo soy uno u otro? No lo sé, supongo que según me nazca o me convenga la situación.
 
Graffitti en la estación de Riomaggiore
            Los tours los evito en la medida de lo posible, porque están diseñados 100% para turistas. Obviamente también hay tours (tipo Huasteca Potosina, Jalcomulco, Barrancas del Cobre o Islandia) que son de aventura y ahí casi no van los turistas, y esos tours sí me gustan.

            ¿Por qué contraté un tour para Cinque Terre? Antes de mi viaje el trabajo se puso muy pesado, así que no tuve tiempo para analizar la logística para dicho sitio que, al final, no era tan complicada pero de eso me di cuenta cuando ya estaba pagado, así que tampoco iba a perder mi dinero, además ya estaba preparado mentalmente (o con los prejuicios desenvainados, como prefieran leerlo) para lo que se venía.
 
Otro Graffitti muy artístico en Riomaggiore
            Los Tours no me gustan por dos razones: por la falta de libertad, al depender de un itinerario, y por el tipo de gente que normalmente va a ellos como gordos, viejitos, flojos y uno que otro viajero solo. Y no es necesario que me tachen de culero (ya que es obvio que lo soy), porque ya me llegará el tiempo en que sea un viejito gordo (flojo no lo creo), y seguramente habrá un sujeto mamón que se queje de mi condición física, así que déjenme ser ¬_¬.

            Las primeras dos Tierras
 
Riomaggiore
            Cinque Terre (o las Cinco Tierras) consta de cinco poblaciones a lo largo de la costa en la provincia de Spezzia, los pueblos son: Monterosso, Vernazza, Manarola, Riomaggiore y Corniglia, ésta última no la visitamos por el diseño del tour, ya que no daba tiempo. Aunque dudo que haya sido muy diferente al resto.

            Primero llegamos a Manarola que, según el guía, era el pueblito menos bonito de los cinco o, dejando la política de lado, el más feo. Ciertamente no sé por qué ponen este lugar tan desaliñado a la altura de los otros cuatro cuando, en el poco tiempo que estuvimos, no vi algo que valiera la pena.
 
Monterrosso
Si visitara el pueblo sin que me lo vendieran como parte de unas “hermosas poblaciones en la costa italiana”, diría “¡Mira qué bonito pueblito!”, pero como te lo venden tan alto, pues la decepción es casi automática.

Riomaggiore ya tenía un poquito más que ofrecer, más limpio y cuidado. Tenía algunos grafittis muy artísticos, la vista al mar era más agradable y cómoda. Fue el lugar en donde las casas estaban mejor cuidadas (sin estar como en las fotos) y los negocios estaban más vivos.
 
San Francisco y el hermano Lobo
De ahí tomamos un barco que nos llevaría a Monterosso. Al momento de embarcar me dio risa que la gente empezó a aperrarse los lugares en el techo, en la proa y en la popa, como ya tengo experiencia en estas embarcaciones, he aprendido es que mejor sentarte tranquilamente dentro del barco, ya a la hora de las fotos, sales tomas tus imágenes y te regresas, así te ahorras la asoleada, el mareo y el viento (¡Novatos!).

Lo Mejor: Monterosso

Monterosso fue en donde más tiempo nos dieron y que, felizmente, el que más disfrute. Para empezar había un templo franciscano en la cima de la colina (ya explique ampliamente mi cariño por San Francisco en el escrito de Asís), así que sus iglesias e imagines eran las únicas que auténticamente me producían emoción del arte sacro. El templo estaba sencillito pero bonito, además tenía cantos de monjes como música ambiental, lo cual te mejoraba la experiencia, te la hacía más espiritual.
 
Detalle del Cementerio
Un poco más arriba de la iglesia, siguiendo el sendero, había un cementerio bonito (palabra extraña para definir un Camposanto), ya que era diferente a lo que estaba acostumbrado y muy elegante (digno, no mamón) a pesar de pertenecer a un pueblo pequeño.

De alguna manera sentías una extraña tranquilidad allá arriba. Supongo que a los muertos les gusta que sus restos descansen en dicho lugar. Aunque tal vez la paz que ahí sentí fue motivada por el silencio que te deleitaba, a diferencia de la zona turística en la cual pululaba la gente.

De mi tour sólo otras cuatro personas (los que tenían pinta de viajeros) se tomaron la molestia de ir a la cima de este pequeño monte. Y ese tipo de cosas diferencian a los turistas que van en tours y a los viajeros que investigamos: esa hambre de conocer te da mayores recompensas, como lugares poco concurridos, mejores vistas o un momento de tranquilidad entre tanto gentío. En lugar de los flojos que se quedan en el pueblo y compran recuerdos. A mí también me gusta comprar recuerdos (ésa es mi parte turista), pero la primera prioridad es conocer.
 
Caminito junto al río
Monterosso me gustó porque tiene más cosas que ofrecer a diferencia de Riomaggiore (ya no digamos Manarola), además de que eran más baratas y había más variedad de tiendas, restaurantes, artesanías y atracciones como placitas, iglesias, callejones y oferta natural.

Camine hacia las afueras del pueblo y me encontré con un río que tenía un camino adyacente, mismo que te llevaba a una plantación de limones pero, al ir en Tour, tenía una hora específica para regresar, así que desistí de mi cruzada. Ese tipo de cosas es lo que uno gana al estar por su cuenta: las prioridades las pones tú, no te tienes que ajustar a lo que te dicta alguien más.

Es un acierto pasar más tiempo en Monterosso ya que es un pueblito rico para caminar y disfrutar mientras degustas un helado o una pizza (y había quienes lo hacían con vino o cerveza en mano).
 
Monterrosso
            Me gustó Monterrosso y quería comprar pasta y vino (principalmente) pero había tal cantidad de tiendas que no sabía en dónde hacerlo. Así que entre a una heladería solitaria por mi postre y, mientras le daba propina a la chica, “casualmente” le pregunte sobre el mejor lugar para adquirir productos locales. La chica me dio la indicación de un lugar nada vistoso pero, comparando con los otros, lo que compré en relación calidad-precio fue inmejorable. Me ahorre como 10 Euros por el que di de propina en la heladería. Con la edad y la experiencia uno se va haciendo más astuto. :-)
Vernazza desde el mar

Cerrando el Tour

Después nos fuimos a Vernazza, “el pueblo más bonito de las Cinco Tierras”, según el guía, aunque no me pareció mejor que Monterrosso. El pueblito está bonito y relativamente acogedor. Tal vez me faltó tiempo para conocerlo y ver qué tan cierta era la afirmación del guía.

La Iglesia frente al mar estaba mona, aunque me gustó más el templo franciscano de Monterosso. Lo que sí valió la pena de este pueblecito fue la vista desde lo alto del castillo local, que significó mi dosis diaria de escalones. Fui el único del Tour que se animó a subir, ya que la gente restante de mi grupo no lo hacía por hueva o esa falta de hambre por conocer más.
 
Vernazza
Aunque tuvo sus momentos buenos, al terminar de ver los pueblecitos me pregunte de manera retórica “¿Y esta es toda la ‘maravilla’ de Cinque Terre? En México tenemos muchos pueblos mágicos que seguro no reciben ni la quinta parte de la atención que este sitio recibe.”

A pesar de ello no me sentía TAN defraudado como con Roma o Pistoya, justamente porque había aprendido a aceptar lo poco bueno que hubiera en cada lugar. Técnicamente Cinque Terre fue mi tercer y última decepción del viaje pero ésta no resultó tan dramática al haber aceptado que Italia no es el país de ensueño que me habían prometido.
 
La costa que abarca la Cinco Tierras (Cinque Terre)
Siguiendo esa actitud de tratar de encontrar lo bueno a las cosas, voy a intentar hacer lo mismo con el Tour. Y es que sé que me he quejado mucho de haber ido en tour (entre otras muchas cosas, porque no soy feliz si no me quejo a gusto) pero, para que no se diga que soy TAN amargado, voy a compartir lo positivo de este tipo de visitas.

Ventajas de ir en Tour

            Algo bueno que veo de ir en grupos organizados es que el guía te dice qué vale la pena, así como buenos tips. Obviamente esos mismos lugares los hubiera descubierto por mi cuenta con algo de investigación previa pero, como ya había reservado el tour, me relaje en cuanto este destino.
 
El Mar desde Manarola
            Otra cosa buena de ir con todo pagado es que no te debes de preocupar por dónde vas a comer ya que, normalmente, te llevan a un buen lugar y, como ya lo pagaste, no te tienes que preocupar si te ven la cara de turista y te cobren más.

            Al tener el itinerario definido, ya no te debes preocupar por la logística de los horarios de transporte, comprar boletos o entradas. Lo único que debes hacer es poner atención a las horas y lugares de encuentro.
 
Riomaggiore desde las alturas
            Y, algo que aprecié mucho después de tanto trajín de días previos es que descanse. No me preocupaba por trasbordar, por entradas, por el siguiente lugar al cual conocer. Como todo ya está predispuesto, sólo me dejaba llevar y, por un solo día, dejaba que cuidaran de mí en lugar de cuidarme a mí mismo todo el tiempo.

            Hasta eso no fue tan mal tour, ya que casi todos se portaron bien y no hubo tanta estupidez o tal vez, como no hubo tanta convivencia, no me di cuenta si el grado de estupidez estaba alto o bajo.
 
Monterrosso desde las alturas
            Hay una última ventaja que veo pero es tan extensa, y abarca al propio Cinque Terre, que lo voy a desarrollar en el siguiente (y último) punto de este escrito.

            Promociona tu tierra.

            SIEMPRE que salgo de viaje, me considero un representante de mi país, la imagen de México en el extranjero, si gustan verlo así, un embajador. Y es que sé que lo que proyecte de mí será la imagen de mi país y, como quiero mucho a México, intento dar lo mejor de mí y que lo vean los demás.
 
Monterrosso
            En Monterrosso me tocó comer con un trío de gabachos jubilados (dos mujeres y un hombre), mismos que venían de California. La plática estuvo tan fluida y tan a gusto que al final me dijeron “No sabía que en México hubiera gente como usted” lo cual me hizo feliz no por mí, porque igual no los volvía a ver, sino por mi país.

Gracias a esa impresión que se llevaron, estuvieron más dispuestos a escucharme hablar de los maravillosos lugares que tiene mi país (Chiapas, Barrancas del Cobre, Huasteca Potosina, Península de Yucatán, etc.). Me gustaba mostrarles las bondades que tenemos porque quiero que visiten mi tierra, aunque no sea yo el beneficiario directo.
 
Vernazza
Adicionalmente, es importante para mí que la gente sepa que en México podemos hablar idiomas, viajar al extranjero, conocer y adaptarnos a otros tipos de mentalidad, que no nos estamos matando a tiros en todos lados ni todo el tiempo, que somos profesionistas, que trabajamos en buenas  empresas y demás cosas buenas que tenemos como nación.

Sé que eso no va a cambiar los prejuicios que hay de México en el mundo pero, por lo menos, tres personas más en Estados Unidos saben que en país hay más tipos de personas de lo que ellos creían.
 
Monterrosso
Siempre se dice que lo importante es la esencia de algo y no las apariencias y estoy de acuerdo con ello. Sin embargo, una buena primera impresión también es importante para que la gente se abra a conocerte.

Esto me lleva a Cinque Terre.

            ¿Cuál es el problema que veo con Cinque Terre? Que te mientan. Porque te promocionan un lugar muy bello, casi mágico, con casitas cuidadas, pintorescas y pueblos impecables. Por eso, cuando llegas, el impacto de ver los pueblos descuidados es mayor al haberte prometido algo que no es verdad.
 
La vista al mar que tiene el buen San Francisco
            Para mí Cinque Terre podría ser un mejor lugar si la gente cuidara la apariencia de sus casas, que es parte del gran atractivo que te venden, si no pusieran a colgar su ropa interior en las fachadas (nadie quiere sacar las fotos de tus calzones en sus recuerdos).

            Obviamente la gente también tiene derecho a tener una vida normal, sólo que si la abundancia de tu población depende del turismo y de la imagen que des en general, tal vez deberían ser más conscientes de mantener lindas sus viviendas.
 
Callecita de Monterrosso
            Ahora, para mí no es un gran problema las casas con pintura desgastada o las sabanas secándose al sol porque me recordó la despreocupación con la cual vive la gente en los pueblitos de Veracruz. Con la salvedad que nadie promociona que visites dichos pueblos, mientras que en Cinque Terre te están vendiendo justamente esa imagen como parte mayor del atractivo turístico.

            Y no sólo las casas, sino el comportamiento de las personas. Cuando llegamos a Manarola, había un par de tipos peleándose verbalmente, con amplio uso de groserías. Lo malo es que lo hacían  justo frente a los Tours que íbamos llegando. Vuelvo a lo mismo: claro que tienen todo el derecho de pelearse pero, por el simple pudor (y respeto) de tener visitas en “tu casa”, pues te contienes un poco para cuidar la imagen de tu pueblo, misma por la cual te están visitando.

            ¿Recomendaría visitar Cinque Terre? Supongo que sí, porque ves algo diferente de Italia, ya nada de Iglesias, frescos, campanarios, plazas o ruinas romanas. La esencia de los pueblitos frente al mar es diferente que los otros sitios. Mi única recomendación sería que no se crean lo que ven en las fotos y se esperen unos pueblitos menos idealizados, más reales, más terrenales y más sencillos. Seguramente con esa visión los disfrutarán más.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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