domingo, 25 de junio de 2017

Florencia (Segunda Parte)

Florencia desde la Plaza Miguel Ángel
            Para leer sobre mi primer día en esta hermosa ciudad de la Toscana Italiana, pueden darle click a este enlace.

            Como tenía muchos sitios que visitar en la Toscana y más allá, solamente el primer y el último día (medio día de hecho) se los pude dedicar a Florencia, lo cual creí que era suficiente de no ser por las súper mamonas Galerías de los Uffizi y Dell’Accademia, para las que requieres reservación o llegar muy temprano para no esperar tanto en la fila.

            Así que acomode esas visitas a los museos entre semana, justo en días que no fastidiaran mucho mi itinerario. Empecemos por la más amplia.
La Galleria de los Uffizi

            La Galería de los Uffizi

            Llegue a las 8AM y ya había fila, aunque no la grosería que había el Sábado y el Domingo previos. A pesar de ello hice una hora de cola, lo cual me pareció exagerado (lo bueno que me lleve un libro para la espera).

            Cuando finalmente entré y vi todo el proceso para el ingreso, me di cuenta que las grandes colas se forman por una logística ineficiente, en donde tienen un cuello de botella en la entrada que se podría arreglar aumentando otro punto de seguridad. ¿De qué sirve que tengan cuatro taquillas (en donde todos están echando la hueva), mientras que la gente se atora en el punto de revisión?
"El nacimiento de Venus" de Botticelli

            Menciono esto porque he estado en Museos de mayor envergadura, con mayor flujo de personas, y la entrada es relativamente rápida. Desde mi perspectiva, creo que lo hacen adrede, para que se formen grandes colas y se coticen como lugar concurrido, porque no hay razón para filas tan grandes habiendo tanto espacio dentro.

            Pero me di cuenta que es un fenómeno natural en Italia al engrandecer cosas que, en la realidad, no valen lo que dicen. Y lo digo por este mismo sitio que está muy bonito con una cantidad y calidad muy alta en las obras pero, en mi opinión, sobrevalorado (Así como Italia misma). Está bien verlo una vez, pero no vale la pena la cola después de haber visto obras de similar calidad a lo largo de mi viaje.

            Una vez dentro era fácil saber dónde había una obra popular, porque eran los sitios en donde se amontonaba la gente de los tours, que estorbaban y no nos dejaban pasar a los que íbamos por nuestra cuenta. Lo que se perdía esa gente eran otras pinturas menos populares pero (en mi opinión) más bonitas que las otras.
"La Primavera" de Botticelli

            También abundaba la gente con poco sentido común, sobre todo en pinturas populares, como una señora que le sacó como diez fotos ¡Por cámara! (llevaba tres) al “Nacimiento de Venus”, mientras el resto esperábamos detrás de ella a que terminara su sesión fotográfica particular (¡Pinche vieja! ¬_¬).

Otro ejemplo se dio con otros señores que estaban viendo a detalle otra obra de Botticelli y nos tenía atrás como a cinco en espera que terminaran. Digo, a mí también me gusta analizar un cuadro que me gusta, pero si es uno popular, le saco foto, me retiro y lo analizo de lejitos para no atrasar al resto de visitantes.
"La anunciación" de Leonardo Da Vinci

            Como entré relativamente temprano, me fui hasta el fondo de cada sección, así vi salas más vacías y ya después terminé con las más concurridas. Ventajas de ir por mi cuenta, avanzaba más rápido, ya que sólo reparaba en las obras que más me atraían, porque no me gusta perder tiempo en las que no me llaman.

            La Galleria dell’Accademia

            El otro museo para el cual hay que levantarse tempranito si no quieres hacer mucha cola, es la Galleria Dell’Accademia. También puedes hacer una reservación que te valdrá 4 Euros adicionales, lo cual no quiere decir que no hagas colas, simplemente haces una más corta.
El "David" de Miguel Ángel

            Como llegue en la mañana del Miércoles, la espera para entrar sólo fueron 20 minutos, así que no fue tan tardado como los Ufizzi, además la entrada era más económica (8 Euros) y al ser un lugar más pequeño, la logística está mejor organizada que la otra Gallería.

            La atracción principal es “El David” de Miguel Ángel (que data de 1504), una estatua de cinco metros que, reconociendo las cosas, tiene una perfección innegable. En su misma sala hay otras esculturas inconclusas del mismo artista que se ve que también hubieran sido grandes obras de arte de haber sido terminadas.

            Los de este museo me cayeron mejor, como que no son tan mamones como los Uffizi, son más conscientes que su Galería es más pequeña pero, a pesar de ello, tienen muchas obras excelentes. Justamente por ser más breve, tiene una distribución fácil y agradable de recorrer.

            Además tiene una buena colección de pinturas y esculturas que hacen una delicia la visita (una hora de manera óptima). Así que a diferencia del otro museo popular de Florencia, salí muy satisfecho en la relación calidad/precio/tiempo-de-espera que le invertí a esta Gallería.
"La Anunciación" versión Frescos de San Marcos

            Museo de San Marcos.

            Tras haber atacado los lugares más importantes el primer día, el último (medio) día en Florencia me lo iba a tomar más tranquilo, tratando de conocer lo que se pudiera. Le mostré mi lista al Sr. Crocini y le brilló la mirada cuando vio el Museo de San Marcos “Sin duda tiene que ir a conocerlo” me dijo “Los Frescos de ahí son diferentes”.

            Así que fue al primer lugar que visité ese sábado, en el que había pocas personas, así que la entrada fue muy rápida. En la planta baja ciertamente vi unos frescos bonitos, algunos espectaculares, pero nada que se pudiera calificar como diferente. Aunque no me quejaba, por la baja afluencia de gente, podía sacar fotos limpias y disfrutar de las pinturas de manera tranquila.
La última cena

            Ya en la segunda planta la historia cambió. Eran las habitaciones de los monjes y, en cada pieza había un fresco religioso. Como bien había dicho el dueño de mi hotel, estos frescos eran distintos, no eran tan espectaculares o imponentes como otros lugares, de hecho eran relativamente pequeños, pero el estilo con el cual fueron pintados te produce una sensación diferente.

            ¿A qué me refiero? Con los Frescos grandes y espectaculares sientes que la intención era justamente ésa: impresionar al espectador, además de satisfacer el ego del artista, sentirse grandioso por su obra (como efectivamente era).
El Beso de Judas

Los Frescos del Museo de San Marcos parece que fueron pintados con la intención de hacer algo bonito, pero no con la meta de regodearse públicamente, sino como algo que se queda en familia, algo más íntimo, sin toda esa fastuosidad y elegancia de los grandes templos, pero sí con toda esa intención de hacer algo bello, pero por ellos y sus creencias, no por querer sobresalir al futuro.
Enterrando a Jesús

La humildad de estos frescos incrementa su belleza y, como dijo el Sr. Crocini, van a ser unos que voy a recordar para siempre. De hecho le saqué foto a cada uno de ellos, de lo encantado que me tenían. Después pasé a la Iglesia del mismo Museo (o mejor dicho, el Museo le pertenecía a la Iglesia) y era un templo bonito, con unos frescos muy padres con algunos detalles que compartían con los del museo.

Cuando salí de San Marcos me sentí enojado y triste, porque era injusto que un lugar con una belleza diferente y cálida, tenga tan pocas visitas y sea tan poco conocido. Aunque con la amplia oferta en Florencia y en sus alrededores, es entendible que pase tan desapercibido. En fin, me alegra que mi investigación previa lo hubiera considerado y que el del Hotel me lo pusiera como prioridad.
Obra de Angélica Medrano

Basílica y Mercado de San Lorenzo.

Este lugar lo tenía en mi lista y estuve a punto de eliminarlo pero como pase justo por ahí en mi trayecto a Santa María Novella, decidí ver por qué lo había incluido, además la entrada sólo valía 6 Euros.

El Atrio está bonito, el Tesoro de la Basílica está mono, similar al de otros lugares, pero al lado tenían una exposición de arte moderno, el cual me fascinó. Y aclaro que es del arte moderno chido, el que tiene algo que aportar, no me refiero a las rayitas y bolitas que ciertos pseudoartistas te exponen.

Algunas de las obras tenían una crítica social muy puntual, un par de ellas atacando a Estados Unidos, en especial me gustó la escenificación de un cristo negro de la artista dominicana Angélica Medrano, en una imagen tan poderosa como sencilla. También había obras religiosas pero de corte moderno, una que me gustó en exceso fue la de “El pescador de hombres” que fue escenificada con perfección y creatividad.
Arte nuevo de alta calidad

Las obras de calidad eran muchas y, nuevamente, la gente que visitaba esta sección era escasa, lo cual era una lástima porque había mucha creatividad en esta exposición.

En dicho Museo estaba lo que en teoría es la tumba de Donatello (el artista, no la Tortuga Ninja), aunque de eso no estoy tan seguro porque mi latín está “algo” oxidado ¬_¬.  Ya en la Basílica había pinturas muy buenas y unas chicas que servían de guías que estaban aún más buenas H_H. Algunos Frescos imponentes y muy bellos en la zona del altar y pinturas enormes en las paredes de la nave.
Cúpula de la Basílica de San Lorenzo

Después de la Basílica pase al mercado homónimo, el cual estaba a unos 100 metros del lugar. Para ser un mercado era un lugar muy limpio y organizado, además los precios son considerablemente menores al resto de lugares, así que es el sitio indicado para llevar souvenirs culinarios (Pasta, vino, aceite, etc.) De ahí partí a Santa María Novella.

Santa María Novella
Fachada de Santa María Novella

Todos los días desde que llegue a Florencia la veía, pero fue hasta el último día que finalmente entré a ella. Santa María Novella es una Catedral enorme, de entrada no se ve tan suntuosa como otros templos pero, cuando pones atención, te das cuenta que está llena de arte.

Además de las grandes pinturas en las paredes de la nave, tienen unos ventanales enormes y una cantidad impresionante de frescos. A esa altura ya era un especialista en Frescos y aunque, en teoría, ya me debí de haber hartado de ellos, me seguían sorprendiendo a pesar de haber visto cientos (y no exagero con la estimación).
Interior de la Catedral

Después del gran templo, puedes pasar a los claustros (El grande y el pequeño), en donde visualizar los frescos con el marco de un campo perfectamente cortado y algunos árboles, te hace la experiencia más orgánica y diferente en lugar de verlos encerrados en una construcción. Dentro de los claustros también tienen un pequeño museo con más pinturas y más frescos (parecía que cada Iglesia tenía sus artistas exclusivos para hacer tanta obra de arte).

Santa María Novella no me decepcionó, ya que su contenido va acorde a su estatus y a su envergadura aunque, hablando de su tamaño, la fachada se ve excepcionalmente pequeña a comparación de lo que hay detrás de ella. Otra razón para que me gustara este lugar es que le dio nombre a mi estación de “casa” durante una semana. :’-)

Los últimos lugares del viaje.

Todavía tenía un par de horas libres, suficiente tiempo para ir a la Plaza Miguel Ángel, así que me dirigí hacia allá. En el camino se me atravesó el Palacio Pitti, que de Pitti (que tengo la sensación que es sinónimo de pequeño) no tiene nada: Es enorme como la chingada.
El Palazzo Pitti

Creo que ése va a ser mi único arrepentimiento en Florencia porque de haberme imaginado lo imponente que era, tal vez hubiera sacrificado otros lugares menos relevantes para ver este monstruoso lugar. Me hubiera encantado entrar, pero no tenía suficiente tiempo para ver ni la cuarta parte y me iba a frustrar más, así que me conformé con sacarle foto y buscar en Internet lo que tiene dentro. Diría que lo visitaré en la siguiente vez que venga a Italia pero, como comentaré en el último escrito dedicado a este viaje, dudo regresar.
El Jardín de Flores debajo de la Plaza Miguel Ángel

Así que seguí mi camino hacia la plaza Miguel Ángel, para la cual tuve que salir de las murallas de Florencia, mismas que era la primera vez que veía. Ahí me encontré con un jardín de Rosas que estaba bonito, no espectacular, pero sí mono. En él te presumían que tenían un jardín japonés pero, al ir a verlo, me dio pena ajena y regresé a la sección de las Rosas. No me imagino lo que han de sentir los nipones, tan acostumbrados a la excelencia, cuando ven que un lugar tan deplorable sea presentado como un jardín japonés.
Fresco en Sta. Ma. Novella

En fin, el resto del lugar estaba bello, así que seguí subiendo hasta llegar a la Plaza Miguel Ángel, que tiene un mirador espectacular para contemplar Florencia. Al ver esas hermosas postales de dicha ciudad sentí una voz interna que dijo “Por fin, ya acabamos” y en automático se me acabó el anhelo por conocer algo más y la pila. Así que ya sólo quedaba comer algo antes de regresar al Hotel, recoger mis maletas y tomar el tren a Roma.

Así como hice en Roma, a modo de ceremonia de despedida, fui a comerme la misma Pizza el último día en el mismo lugar que lo hice el primero en Florencia. Algo que llame de manera retrospectiva “La Pizza del adiós”

La nostalgia de la partida

No extrañé propiamente Florencia hasta que llegué a la estación de Roma Termini. Resultaba curioso, sólo había pasado una semana que dejé esa estación y no reconocía nada. Como dije en otro escrito, parecía que mi tiempo en Roma había sido en otra época casi en otra vida.  Y ahí sentí nostalgia por Florencia.
Réplica del "David" en la Plaza Miguel Ángel

Me di cuenta de manera retroactiva de la naturalidad con la cual ya caminaba por sus calles, tal vez no como un local pero ya no cómo un turista. También recordé que, en mi mente, cada vez que terminaba un sitio, el pensamiento era “Hora de regresar a casa” al momento de regresar a Florencia; nunca pensé “Vamos a regresar al Hotel” como sí me pasaba en Roma.

Definitivamente fui injusto con Florencia, porque me la eché a pedacitos, cuando merecía que le dedicara días completos. Es muy fácil hablar a “Toro pasado” pero si supiera lo que sé ahora, hubiera sacrificado Pistoya, Prato, Lucca y, en una de esas, hasta Cinque Terre, para dedicarle tres días completos a Florencia.
Gracias por todo Hermosa Florencia :'-)

Sé que no he expresado con mucha elocuencia lo bello que es, y también soy injusto en ello. Pero, al igual que Verona, Florencia sí cumplió con mis altas expectativas y no me decepcionó, de hecho me sirvió de bálsamo para lidiar con las decepciones de Roma, Pistoya o Cinque Terre.

Al final te estoy muy agradecido Florencia, justamente por haber sido lo que esperaba y también te ofrezco una disculpa por no haberte aprovechado como merecías. :-(


Hebert Gutiérrez Morales.

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