sábado, 22 de julio de 2017

El Elefante desaparece

            Sin duda alguna, Haruki Murakami es mejor con novelas que con cuentos cortos y, a pesar de ello, no se da por vencido y sigue sacando relatos breves, cuando lo más fácil sería rendirse y dedicar esa energía en publicar novelas largas de manera más frecuente.

            A pesar de ello, le soy fiel y compro cada obra suya que sale a la venta en español, como fue el caso de “El Elefante desaparece”, la más reciente compilación de cuentos del autor japonés.

            Sin llegar aún a la excelencia, comparando con las compilaciones anteriores, puedo decir que Murakami se ha ido superando y cada vez mejora más su estilo al redactar historias cortas. Obviamente sigue pachequeando feo con algunos relatos sin ton ni son, aunque ahora fueron mucho más los aciertos que los errores en esta recopilación.

            Advertencia 1: Si usted nunca ha leído a Murakami, NO le recomiendo empezar con este libro. Esta lectura es para iniciados, los que ya tenemos experiencia con este autor. Mejor lea “Tokyo Blues”, “1Q84” o “Los años de Peregrinación del chico sin color”, dichos libros son más accesibles para quienes no lo conocen. Si les gusta ya pueden acceder a otras de sus pachequeces menos convencionales como “Baila, baila, baila”, “Kafka en la Orilla” o “Sputnik, mi amor”.


            Advertencia 2: Comentaré cada uno de los cuentos, algunos de manera breve y en otros ahondaré un poco más. Mi intención no es contar cada historia a detalle, sin embargo, habrá puntos en donde destripe cosas vitales del argumento.

            El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes

            Una historia incongruente pero entretenida, misma que fluye muy bien y que, contra la costumbre de Murakami, tiene un final (o algo parecido a un final).

            El autor plantea dos situaciones perfectas para que el protagonista pueda tener relaciones fuera de su matrimonio, oportunidad que casi cualquier hombre tomaría, SIN EMBARGO, Haruki también refleja esa esencia japonesa actual al mostrar cierto desdén al sexo (no en vano, es el país que menos copula en el mundo).


            En fin, como no japonés, casi me indigno que el protagonista no escuchara la propuesta de la chica del teléfono, porque ella estaba dispuesta a quedar en algo. Obviamente pienso como latino, mientras que los nipones, además de nobles, son muy honestos, propios y respetuosos de las reglas.

            Ya poniéndonos perversos, o sea el estado normal masculino, hasta hubiera intentado algo con la chica de 16 años que tan aburrida estaba y era posible que accediera a algo.

Perversiones aparte, ¿todo esto por un gato? Digo, me gustan los felinos, pero creo que más de la mitad han de morir en circunstancias desconocidas para los dueños, por la naturaleza libre e independiente de los mininos.

            El nuevo ataque a la panadería


            Este relato me hizo mucha gracia. No es largo pero es muy entretenido. Además me queda claro que hay circunstancias en el humano, como estar despierto a altas horas de la noche o tener un hambre voraz, que lo hacen actuar irracionalmente. Así que cuando se conjuntan ambos factores es una combinación letal y, a veces, divertida.

            El comunicado del Canguro

            De las historias que menos me gustaron, pudo haber sido una gran idea pero me cagó tanta justificación previa, posiblemente porque yo hago lo mismo antes de una petición incómoda. Ésta es una característica típica de la cultura japonesa, en donde resulta rudo decir las cosas de manera directa. La carta, que es el argumento en sí, me pareció interesante, pero no me cautivó como las historias previas.

            La Chica 100% perfecta

            Creo que a todos nos ha pasado: te cruzas con alguien y ¡Pum! flechazo automático, sin previo aviso, que suele ser tan violento e inesperado que, normalmente, no alcanzas a reaccionar o, estás tan en shock, que no sabes cómo hacerlo.


            A otros simplemente nos gana la cobardía y, aunque estemos en nuestros cinco sentidos, como dice el protagonistas “¿Y qué demonios le voy a decir? ¿’Eres perfecta para mí’? Se botaría de risa o me vería feo”, y así dejamos pasar una gran oportunidad de ser felices, sólo por evitar el ridículo o causarle una incomodidad a aquel ser celestial que nos hizo la vida tan perfecta por un breve instante.


            Ya sea por timidez, estupidez o cobardía, muchos dejamos pasar esas maravillosas oportunidades que no hay garantía que se vuelvan a presentar.

            Sueño

            Esta historia ya la había leído, puesto que la había comprado de manera individual y no sabía que venía en este libro. Aun así la volví a disfrutar. Me gustaron todas esas reflexiones honestas que te surgen cuando no puedes dormir, porque son reales. Por ello las mejores platicas se dan ya avanzada la noche, en horas en las que se supone que debes descansar.


            Me encanta cómo la protagonista va describiendo su rutina diaria, con toda naturalidad y honestidad, sin justificar ni maquillar nada, nada de optimismo o pesimismo, simplemente las cosas como son.

            Envidié esa posibilidad de poder vivir sin la necesidad de dormir y seguir manteniendo la vitalidad. Al igual que la protagonista, creo que me la pasaría leyendo todas las noches y, de vez en cuando, escribiendo. También saldría a correr en las madrugadas para ganarle tiempo a mi rutina.

            El final resultó tan estresante como inexplicable y mi interpretación del mismo es: Siempre debes pagar por los privilegios que recibes. De alguna manera esa gente que la acosaba en su auto fue el resultado de su constante vigilia.


            La caída del Imperio Romano, La revolución india de 1881. La invasión de Polonia por Hitler y el reino de los vientos enfurecidos.

            Este relato sólo me corroboró una certeza que conozco desde hace tiempo: los japoneses son muy cuadrados y meticulosos con su organización. Este orden se refleja en varios aspectos cotidianos como redactar un diario, para cocinar e incluso para fornicar.

            No los critico del todo porque yo mismo soy dogmático y por ello me gusta tener mis cosas en orden, pero ellos están a otro nivel.

            Lederhosen

            Tal vez pueda sonar ridículo el pretexto: terminar un matrimonio de décadas por unos pantalones de piel. Sin embargo, cuando lo ves con calma, notas que es una situación muy real.


Cuando estás en una relación que te hace mal, aunque ya estés acostumbrado, llega el punto en que, sin aviso de por medio, nos llegan certezas brutales sobre nuestra infelicidad y, lo mejor que podemos hacer, es seguir esa señal que recibimos, seguir esa intuición sin cuestionar, sin tratar de encontrarle un respaldo y sin analizarla.

Si algo viene directo de nuestro interior, lo mejor es llevarlo a cabo sin cuestionar.

            Quemar graneros

            Esta historia es muy Murakami: sin pies ni cabeza pero de alguna extraña manera muy interesante. La forma en que el novio de su amiga le explica la razón para quemar graneros resulta muy congruente y lógica aunque, para el mundo “normal”, sea una locura.


            Sobre la personalidad de su amiga, aunque te van soltando retazos de la misma, al final entiendes de dónde viene ese atractivo y ese carisma que tanto los atrae. Incluso te preocupa su desaparición. Me recordó un poco a la protagonista femenina de “Sputnik, mi amor”.

            Me llama la atención esas relaciones laicas y de auténtica amistad que pueden sostener los japoneses, sin necesidad de sexo para sustentarla.

            El pequeño monstruo verde

            Cuento breve con su dosis de realidad, sobre todo en cuanto a crueldad femenina y más con quienes la quieren de manera incondicional, de manera tan leal.

En general los humanos tendemos a no tener misericordia, a ensañarnos con aquellos que nos demuestran que no son una amenaza y, peor aún, que nos quieren.

            Eso se ve al inicio, cuando la mujer le temía al monstruo, hasta clemencia pedía pero, al darse cuenta que no la quería lastimar, ella sí fue cruel con él, a pesar de sus súplicas.

            Otra situación que influyó poderosamente, en la actitud tan malvada de la mujer, fue el aspecto físico desagradable del monstruo. En este mundo visual no solemos ser muy tolerantes con las cosas que nos repugnan, mismas que tendemos a destruir o sacar de nuestra vista.

            Asunto de familia


            Un relato muy humano, muy factible, muy creíble e incluso interesante sin la necesidad de que pase algo relevante. Las diferencias de un hermano y una hermana que comparten casa, con estilos de vida tan distintos, más propiciado por los cambios de la hermana.

            Me encanta cómo se analizan dichos cambios, porque las prioridades y comportamientos de las mujeres son otros cuando tienen el interés de casarse, algo que no suele pasar con los hombres de manera natural. De hecho los varones cambiamos porque las mujeres nos obligan, no porque nos nazca.

            Una ventana

            Este relato me recordó todos esos contactos que tenemos con desconocidos, mismos que podemos ver una única vez o en algunas cuantas ocasiones para que, eventualmente, se pierdan en el olvido casi tan rápido como llegaron.


            Personas sin relevancia profunda pero que, por alguna causa, mantenemos en nuestros recuerdos, por cosas irrelevantes pero se mantienen vivas en nuestra memoria.

            La gente de la televisión
           
            El día que Murakami deje de escribir pachequeces sin sentido será el día que me voy a empezar a preocupar por él.

            A partir de esta historia fue que noté que el protagonista es el mismo en varios relatos del libro ya que, por lo menos, era el de “Asunto de Familia” pero ya casado. Una historia sin sentido que deja de moraleja que la sociedad te puede convertir en uno de ellos con facilidad ya que, al final, él también se convirtió en gente de la televisión.


            Reconocimiento a Murakami por esa habilidad que tiene  de mantenerte entretenido sin contarte algo relevante o sólo dándote cosas absurdas sin conexión alguna.

            Un barco lento a China

            Un relato agradable e interesante de cómo el protagonista va haciendo memoria de su relación con los chinos, esto a través de tres historias de su pasado, mismas que pasaron fugazmente por su existencia.

            La historia del maestro del examen de ubicación fue más bien para defender el honor de los chinos radicados en Japón, mismos que han de ser tan productivos como un nipón si se educan en ese ambiente.

            El pasaje de su compañera de trabajo, a la cual dejo en el olvido de manera accidental, resultó bonita como trágicamente cómica. Sobre todo después de haber pasado una cita tan agradable.


            Finalmente, el trago que se echa con su excompañero de Preparatoria, mismo que ahora vende enciclopedias, en un platica que resulta interesante aunque sea sobre algo “aburrido” como vender dichos libros.

            El común denominador fue que ninguna de esas tres personas fueron relevantes para el narrador, sin embargo los relatos te atrapan y, cada cual en su esencia, se mantienen vigentes en su memoria.

            El enanito bailarín

            Hasta ese momento resultó el mejor cuento de Murakami, y no sólo de este libro sino, a mi parecer, de todos los del autor japonés.

Y es que por fin brinda algo que se parece a un cuento, con una estructura más lógica (aunque ambientado en un realidad alterna), en una realidad alternativa en donde  haces unos pequeños cambios y consigues un mundo totalmente distinto.


En particular me encantó lo fiel que definió el sentimiento de inconsciencia que se apodera de ti cuando te entregas al baile, esa sensación de vida y alegría que difícilmente encuentras en otras actividades.

Lo que ocasiona en ti la música cuando te abandonas a ella junto con la sensación de ser tú en realidad, sin máscaras ni poses y que, por fortuna, he logrado experimentar.

Independientemente del baile, la historia tiene de todo: intriga, algo de terror, drama, romance, lujuria y demás. Un gran cuento, el primero de tres excelentes relatos que venían de manera consecutiva.

            El último césped de la tarde.

            Esta sencilla historia tuvo algo que me enamoró, en particular un sentimiento de nostalgia muy profundo, que te inyecta el autor con una tranquilidad que te anestesia y aceptas lo que te cuenta en total relajación.


            Me encantó el detalle, la dedicación y pasión que se demuestra cuando amas tu trabajo, a tal grado que el dinero que te pagan pasa a ser algo complementario, pero nunca la meta última.

            Esa dedicación y seriedad es algo común en la cultura japonesa, en donde la calidad de tu trabajo es tu carta de presentación ante la sociedad. Y es que se venera mucho la importancia de las cosas bien hechas.

            Independientemente de ello, el hecho de que seas bueno en algo no quiere decir que forzosamente debas hacerlo el resto de tu vida, sobre todo si ya no te nace hacerlo. Eso aunado a que te cruzas con gente que siempre tiene planes para ti, aún sin tomarte en cuenta, pero tampoco estás obligado a cumplir sus proyecciones.


            La interacción con su última clienta fue algo remarcable y muy bella, al grado de alcanzar esa intimidad profunda que sólo puedes permitirte con un extraño que no te conoce en absoluto. Todo a través de la pasión por la jardinería que compartían el protagonista y el difunto esposo de la señora.

            Gracias a esa empatía, ella le abre su casa para continuar con ese intercambio de sabiduría cotidiana, esto a través del análisis del cuarto de la hija o de la cerveza que se tomaron contemplando el jardín recién acicalado.

            Cerrando una gran historia, la descripción de la tarde y cómo la contempla el protagonista, de manera paulatina, sin escatimar en detalles, me hizo sentirme transportado a ese lugar y momento de tranquilidad.

            Silencio


            Sin duda Murakami se dejó los mejores cuentos para el final. Este relato resultó conmovedor y fascinante, tanto que me atrapó de inmediato.

            Describe con maestría ese tipo de gente que te encuentras en la escuela y que quiere llamar la atención de cualquier manera, de convertirse en un Cisne en el pantano, como bien describió el autor.

            Pero, como bien comenta el protagonista, esa gente creída no le preocupa, sino la gente pendeja que se cree sin chistar lo que alguien así dice, como si fuese una verdad universal. Gente que no piensa, que no cuestiona, que acepta las cosas sin más, sin considerar la posibilidad de un error.

            Esa escoria no pensante que conforma la mayoría de la sociedad y pueden dañar la vida de algún inocente sólo con la palabra u opinión de alguien influyente. Y es que, al ignorarte, la sociedad te está condenando, ya que no reconocen tu existencia ni tu derecho a relacionarte.
 
Muhammad Ali madreando a George Foreman
            Éste fue un relato muy profundo, muy padre, incluso complejo.

            En especial me gustaron las analogías que hacía con el boxeo y lo que significaba en su vida. Donde no importa ganar o perder, sino alcanzar ese punto profundo en donde no importan los golpes.

            El elefante desaparece.

            Después de tres historias sublimes, viene la del cierre, misma que le da título al libro.


            El autor, una vez más, repite el protagonista, lo cual resulto ser una decisión inteligente de Murakami, que no se rompió la cabeza ni nos la rompió a nosotros como lectores. Al mismo tiempo, eso de repetir personajes tampoco es tan fácil, porque nos lo tiene que mostrar en una etapa diferente de su vida, lo cual puede ser más difícil que iniciar de cero con otro nuevo. Sólo me di cuenta en tres o cuatro historias que utilizó al mismo personaje central, aunque es factible que lo haya usado en otras más.


            Muy al estilo de Murakami, como en otras obras de esta misma publicación, al inicio del argumento no le encuentras pies ni cabeza, porque carece de sentido y de profundidad.

            En realidad el elefante es un pretexto para que sepamos lo que el protagonista está buscando en su vida, lo cual se ve reflejado a través de lo que le afecta que haya desaparecido el paquidermo, entre otros sucesos fuera de su vida.

            A pesar de cosas tan absurdas como la desaparición del elefante, su reducción o tenerlo viviendo en un complejo habitacional, el relato de Murakami te atrapa y dejas de cuestionar la factibilidad de esos hechos, sólo los tomas como reales para continuar con la historia. Sólo sabes que sientes empatía total con el protagonista, sin importar que estés en una historia absurda de cómo se encoge y desaparece un elefante.
 
Mi autor favorito
            El sentimiento correcto en el momento correcto

            Terminé de leer el libro momentos antes de llegar a Venecia y, por alguna razón, me bajé con un humor excelente. Casi siempre me encanta acabar un libro, aunque los de Murakami no se caractericen por tener buenos finales.

            Ese inexplicable buen humor me ayudó a disfrutar Venecia, mucho más de lo que jamás imagine.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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