sábado, 16 de diciembre de 2017

Regreso al mundo Maya (Parte 4: Yucatán)

Lago Rosado en "Las Coloradas"
Mi visita a Quintana Roo no resultó 100% exitosa, porque no logré todo lo planeado (pueden leer sobre ello en esta liga). Sin embargo, la visita tan provechosa a X-Plor me había dejado un excelente sabor de boca, así que mi trayecto a Valladolid fue muy agradable.

Camino a Valladolid

Algo que había notado desde Campeche es que los nombres mayas son bien chidos y pegajosos. Nombres como Pacchen, Chacchoben y, mi favorito, Chemax se me quedaban en el inconsciente y, aunque trataba de evitarlo, los repetía con voz chistosa. Supongo que cuando uno maneja tantas horas se torna bastante simple. Aun así me la pasaba bien repitiendo como loquito dichos nombres en mi camino.
 
El Elefante dentro del Cenote de Dzitnup
            Otra cosa que aprecié durante el trayecto a Valladolid fue la diferencia de realidades dependiendo el lugar. Y es que las carreteras en Quintana Roo y Yucatán son una delicia, algo aburridas al ser todas rectas, pero en perfectas condiciones.

Con ese nivel tan bajo de interés es relativamente comprensible que, al haber una que otra curva, pongan sus letreros de “Precaución: curvas peligrosas”, cuando en realidad eran unas muy amplias y sin gran dificultad, pero para ellos resultaban complicadas. La verdad me dieron ternura y espere que nunca tengan que manejar en los Altos de Chiapas o en la Sierra Gorda Queretana porque se van a infartar.
 
Cenote Xkeken o Dzitnup
Un matrimonio chiquito

Ya en mi hotel en Valladolid, le pedí consejos (vía Whatsapp) a un amigo de Yucatán sobre cosas que visitar y es que, aunque ya tenía mi itinerario, quería ver si me daba algún tip valioso.

El problema es que me empezó a dar un montonal de información, y le tuve que aclarar que visitaba su tierra unas horas, no todo un mes. Pero al darme sus consejos tipo “desayuna en el mercado, paséate en el Zócalo, ve a tal colonia” y demás, me doy cuenta que mis prioridades de viaje son muy propias, alejadas de lo convencional.
Cenote Samulá

Tal vez, cuando no tenga tanta hambre de conocer tantos lugares, me dé esos lujos de tomármelo con calma pero, al venir de tan lejos, mi prioridad es conocer cosas diferentes y únicas del lugar, y no precisamente su comida o la gente. Además, sin buscarlo, las personas se me acercan de todas maneras (ventajas de viajar solo) y, cuando en mi camino hay comida típica, la como, pero no la ando buscando.

            Y ahí entendí por qué recordé a mis compañeros de viaje en el Río subterráneo de X-plor.
Ek' Balam

En los viajes como en la vida, todos van a tener su propia opinión de cómo hacerlo mejor que, casi nunca, va a coincidir al 100% con la tuya. Por ejemplo, me han invitado a viajes que suenan fantásticos pero que no me enganchan en lo absoluto y declino ir, por otro lado he invitado a viajes que encuentro increíbles pero que  a la gente no le entusiasman de la misma manera, y termino yendo solo.

            Creo que el viajar es una especie de matrimonio chiquito en el que, si no tienes una visión similar de lo que quieres durante el viaje, no tiene caso hacerlo juntos. Por tal motivo me he mantenido soltero tanto tiempo y, por la misma razón, cada vez es más raro que alguien me acompañe en un viaje largo, así que opto por ya no invitar a nadie.
Renovación de las estructuras originales

            Cenotes Dzitnup y Samulá

            Me levanté tempranito para llegar a la apertura de los Cenotes de Dzitnup (o Xkeken) y Samula pero, al llegar al lugar, no había nadie que atendiera, sólo unos chamaquitos que la hacen de guías.

            Y ahí estuve esperando durante media hora, incluso ponderé irme sin verlos pero, como me los habían recomendado, saqué paciencia de donde no la tengo y espere diligentemente. Misma paciencia que utilice para no gritarle a la señorita que llego con toda parsimonia a abrir.
Es enorme la Acrópolis

Ahí recordé que la gente en el sur vive de forma más tranquila, lo cual tiene sus ventajas y desventajas. Y una de esas desventajas es que toman la impuntualidad de forma natural.

Al final la espera valió la pena porque los Cenotes efectivamente estaban muy bonitos, con agua cristalina y formaciones subterráneas interesantes. Es más, con algo de tiempo, hasta me hubiera quedado a nadar, pero tenía otros lugares lejanos por visitar y me conforme con conocerlos por fuera.
Lugar pequeño pero agradable

            La Majestuosidad de Ek’ Balam

            Qué fortuna es vivir en México, porque nunca deja de sorprenderme, a veces de forma negativa pero, honestamente, son mayoría las cosas positivas.

            Llegué a Ek’ Balam y, a diferencia de otras zonas arqueológicas, los visitantes eran pocos. De hecho me llamó la atención que era el único mexicano porque la gran mayoría eran Europeos y uno que otro gringo.
Gracias Ek' Balam

            Eso sí, será poco visitado, pero la entrada está bastante cara aunque, siendo honestos, vale la pena cada peso, ya que es un sitio impresionante, en especial su Acrópolis que es inmensa. El sitio está muy bien cuidado, muy agradable, chiquito pero interesante.

            Ya sé que parece que tengo algo contra Chichen Itzá pero, al visitar estos lugares tan imponentes, me ofendo cada vez más de toda la fama que se lleva injustamente dicho lugar, habiendo sitios más increíbles a lo largo de México.

            La Acrópolis es una pirámide brutal, no por la altura (que es bastante alta), sino por la base que es tan ancha que no entra en una sola foto y, en la panorámica, se ve deforme por lo larga que es. Me encantó subirla y recorrerla, aunque debo reconocer que los años ya empiezan a pesar, porque ya no subo con la misma fluidez de antes.
Playas sin una alma que las contamine

            Sé que para los puristas, es bueno dejar las ruinas como las encontraron pero en Ek’ Balam se han propuesto restaurar algunos de los templos y puertas internas, lo cual me parece una excelente idea. Está muy padre ver las estructuras originales en dibujos pero, si puedes restaurarlas a su estado original, me parece que se aprecian mejor.

            Me fui muy feliz y satisfecho de Ek-Balam, existía el riesgo de hacerme grandes expectativas con tanta recomendación pero, al final, no sólo no me decepcionó, sino que me sorprendió de forma muy agradable.
Entrada de Uxmal

            El Lago Rosado
           
Maneje hacia el norte de la Península, hacia el municipio de Río Lagartos, un camino largo y bonito, sin nada especialmente bello, pero agradable. Antes de llegar a mi destino pase por unas playas vírgenes que eran muy hermosas, especialmente porque no había nadie en ellas.

Mi destino era la población de “Las Coloradas”, un pequeño pueblo pesquero en el cual se ubica una gran industria salinera misma que, indirectamente, fue la creadora del mayor atractivo de la población: una laguna rosada.
Justo a esta pirámide no te dejan subir

Debido a las grandes concentraciones de sal, el agua se vio llena de pequeños organismos que con sus procesos biológicos le dieron al lago su color tan atípico. También por dicha concentración de sal, flotas con mucha facilidad, además de que es bueno para la piel bañarse en sus aguas.

El color es más intenso conforme el sol está más alto, además de que los atardeceres son más espectaculares al reflejarse en el lago. También se dice que hay flamencos que adornan el paisaje pero en mi visita no había alguno.
Estructuras perfectamente conservadas en Uxmal

Me quedé a comer en el sitio, pensando que al ser un pueblo pesquero, la comida iba a ser buena y barata. La comida era buena, nada espectacular pero decente, aunque los precios estaban igual de caros que en las ciudades.

De ahí me encaminé hacia Mérida.

            Los contrastes en Mérida
           
Uxmal es un lugar majestuoso
            Sin duda Mérida es una ciudad bella, pero con la visita pasada tenía suficiente, así que sólo la tomé como punto estratégico para descansar en mi recorrido. Lo que sí es que llegué y recorrí la avenida Montejo con toda su fresez y elegancia, porque toda su estética está muy bien cuidada, hasta me pareció que la esencia de dicho lugar no cuadraba con la de la propia Mérida, ya que parecían lugares distintos.

            Llegué a mi hotel y me fui al centro a estirar las piernas y comer algo. Cometí un error al entrar a un restaurante vacío y es que estaba así por lo caro de la carta. Error mío por no ser observador ni ver los precios antes de entrar. Por lo menos la comida estaba buena y el servicio era atento, así que ya no me dolió tanto pagar de más.
Un tesoro en medio de la selva

            Decidí regresar por otro camino al hotel y pasé por una zona más democrática y me recriminé por no haber buscado mejor, ya que ahí hubiera comido mejor a un precio más barato.

            El problema es que seguí caminando por esa zona y, sin darme cuenta, acabe por estar en una zona horrible, justo detrás del mercado. Estaba oscuro y ciertamente estaba ansioso porque no me sentía seguro, y entre más caminaba más feo se ponía el ambiente.
Imposible no sorprenderse

            Por fortuna una de las personas del mercado se percató de mi cara de susto y me indicó hacia donde salir, indicaciones que seguí con mucho gusto, ya que me regresaron a la zona turística.

            Fui tan feliz al llegar a mi hotel que prometí no volver a quejarme de la Fresez porque, al final, hay cosas por las cuales vale la pena pagar más, como la seguridad.

            Supongo que ese contraste, que viví en Mérida, se vive en todos lados del mundo, en donde hay sitios fresas y sitios feos, pero siento que en las ciudades mexicanas está más marcado este fenómeno, porque no creo haber estado tan lejos del Paseo Montejo cuando anduve por zonas feas de la ciudad.
Uxmal es un lugar que vale la pena conocer

            El imponente Uxmal

            Salí tempranito de mi Hotel para estar a la hora de apertura de Uxmal. Al llegar a dicho lugar, aunque está en medio de la selva, ves que hay mucha producción en la entrada por lo que pensé que me iba a encontrar con otras ruinas afresadas tipo Chichen Itzá.

            Sin embargo, la fresez se terminó al momento de entrar a las ruinas, y no porque el lugar estuviera feo, al contrario, era impresionante y muy auténtico. Me sorprendió lo bien conservadas que estaban las estructuras, aunque sí me frustró que no te dejen subir a la pirámide de la entrada.
Las Palomeras de Uxmal

            Nuevamente era el único mexicano entre todos los visitantes, sin contar el personal de Staff obviamente. Como ya mencione arriba, mis ataques a Chichen Itzá son por la desmedida publicidad que recibe pero, por otro lado, debo de admitir que eso resulta positivo para lugares cercanos. Y es que, de alguna manera, comparte esa promoción a lugares como Uxmal, Ek Balam o Calakmul.

Era evidente que los visitantes de Uxmal apreciaban mucho las impresionantes ruinas, porque son gente culta, que investiga más allá para encontrar sitios interesantes. Por un lado me alegró ver a tanto europeo, porque valoran nuestra cultura. Por el otro me entristeció no ver a algún otro mexicano, porque no valoramos lo que tenemos. Pero bueno, por lo menos los extranjeros se toman el tiempo de conocer nuestros tesoros, aunque nosotros los ignoremos por completo.
           
Detrás de mi la gran Pirámide de Uxmal
Después de tan maravillosa visita a Uxmal me encaminé a Campeche, y de ese viaje ya escribí en esta liga, así que en la quinta (y última) entrega de esta saga, hablaré de dos estados de paso, pero igual de interesantes.


Hebert Gutiérrez Morales.

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