martes, 9 de enero de 2018

La Huasteca Potosina, Mi segundo Hogar (Día 2: Rafting en Tampaón)

   
Emoción al superar "La Ruleta"
        Después de un buen día en Xilitla, aunque en su momento no lo vi así, estaba muy feliz porque venía una de mis actividades favoritas en la Huasteca: El Rafting en el bello río Tampaón, mismo que nunca defrauda.

            Atrapado en dos polos

            Durante el desayuno me di cuenta que convivía entre dos polos: por un lado estaban los fresitas que todo lo tenían, todo lo podían y todo lo merecían, liderados por el cuarteto de jóvenes judíos del día anterior, además de otro par de parejas con los cuales hicieron migas. Por otro lado, tenía a banda pesada y “ñera”, gente que no puede negar su origen de barrio bravo, mismo que se ve en sus modales y manera de expresarse.

            Ninguno de los polos me atraía ya que, aunque puedo ser bastante mamón y tener mis momentos fresas, también me gusta ser un albañil de vez en cuando por lo que, casi siempre, prefiero estar en mi tranquila soledad o, en cuanto tenía oportunidad, me iba a platicar con los guías.
 
El equipo que conformamos la Balsa

            Pero justamente esta diferencia de personalidades te deja en claro que la Huasteca Potosina es muy “democrática”, ya que puede ser disfrutada por todos, siendo un destino extremadamente bello y a un precio bastante accesible, si la comparamos con lugares más populares del país.

            Guías del pasado y del presente

            Al llegar al punto de arranque me encontré con una cara conocida que saludé con mucho gusto: el buen Pony (Alexis), mi paisano de Xalapa, al cual no había visto y me dio mucha alegría darle un abrazo.

También salude con gusto a Mickey, nuestro kayakista con el cual había coincidido en el Amacuzac un par de años atrás; así como con Kedin, mismo con el que ya había platicado la vez pasada y que es de Jalcomulco.
 
El hermoso río Tampaón

Me alegra encontrar gente de lugares como Jalco y Amacuzac en la Huasteca y viceversa. De hecho este año, en la visita al Amacuzac, platicamos muy chido con un chico de Ciudad Valles, pero por desgracia se me olvidó el nombre. Gente que vas conociendo en las andadas y que te da gusto volverte a cruzar con ella.

Ya con esas caras conocidas extrañaba un poquito menos a “mis” guías, como Borre, Marco, Amayrany, Peña, Femat, Chicú, entre otros. Obviamente había otros con los que sí había convivido como Iván, Chaa-K, Villalobos o Charly, así como los chavos que iba conociendo como Martín, León, el Tío, JuanPi y demás.
 
Toda la actitud con la lengua de fuera

Esto es producto de que Ruta Huasteca está creciendo, los guías de confianza están tomando otras responsabilidades, así como el movimiento generacional normal, ya que esta actividad tan intensa normalmente es de chavos porque, llegada cierta edad, buscas algo más estable que te permita tener un ritmo de vida más relajado.

Por otro lado me recordé que de eso se trata la vida: de avanzar, de crecer y de seguir tu propio camino. A pesar de ello sentí una nostalgia devastadora de los días en que “mis” guías nos llevaban de viaje.

Y de pronto me sentí un poco viejo, pero no sólo por eso.
 
Un lugar irreal

El tiempo no perdona.

Previo al inicio del Rafting, Kedin me decía “Ya deberías venir a hacer prácticas con nosotros” pero ahí le comenté que ya no estaba en edad, lo cual tomó como broma y se rio, pero no estaba bromeando del todo.

Recordaba que hace dos años, en la Aldea Huasteca, me levantaba muy temprano a hacer ejercicio, después bañarme, desayunar y salir para la actividad. En esta ocasión, sólo me alcanzaba para despertarme a tiempo antes del desayuno. ¿Y el ejercicio? ¡Ja! Con la actividad de cada día tenía más que suficiente. Antes me agobiaba no hacer ejercicio, ahora me he vuelto más sensato, cínico o huevón para decir “Estás de vacaciones, disfruta y sólo no te excedas con la comida”.
 
Esa maldita manía mía de cerrar los ojos

¿Por qué menciono esto? Porque los guías se levantan de madrugada, preparan su equipamento, medio desayunan, pasan por los clientes, los cuidan, montan y desmontan el equipo, sacan fotos, se encargan de toda la logística antes durante y después de la actividad. Después de eso llegan, entregan fotos, cuentas, facturas, además de que tienen que limpiar el transporte y dejar las cosas para el siguiente día.

Así que el ritmo de vida de un guía es física y emocionalmente desgastante, además de que sólo pueden permitirse unas cinco horas de sueño diarias. Eso sin contar las fiestas que se arman en su casa.
 
Poniendo cara de galán de novela a medio río

En resumen, tal vez, en mi siguiente vida, me gustaría intentar ser guía porque siento que lo llevo en mi esencia pero ya no soy tan joven y, por ende, tampoco tan resistente para aguantar ese ritmo de vida.

Nunca hay que decir nunca y tal vez alguna semana me entre la locura de intentarlo pero, siendo honestos, creo que la posibilidad es poca.

            La invasión judía.

            Aunque me había tocado desde el primer año que vine, hasta esta ocasión me hice consciente de la enorme cantidad de judíos que vienen a la Huasteca Potosina, en especial con Ruta Huasteca, ya que no es raro que soliciten un guía personalizado que los acompañe en todas sus actividades.
 
La Ruleta no nos venció

            Y es que justamente en la Balsa con Kedin me tocó la familia de Judíos de los que era responsable Pony. Ahí recordé que hace tres años me tocaron algunas actividades con otra familia semita, y me la pase de perlas, porque, a diferencia de los chicos más jóvenes, estos ya estaban más maduros y ubicados, obviamente seguían siendo fresas, pero ya más centrados.

Felizmente esta otra familia también era más sensata que los judíos jóvenes de la aldea. Así que la convivencia en la balsa fue muy padre. Y no eran los únicos, porque había fácilmente unas 20 personas judías en nuestro tour de 40 personas del Rafting.

            Ahí me pregunté ¿por qué vendrán tantos a la Huasteca Potosina? De entrada no sabía la respuesta, aunque me daba gusto que vinieran a dejar sus recursos a la zona, y ahí se me prendió el foco “¡Dinero!”.
 
Creyéndome Tritón saliendo del agua

            Me tocó charlar con muchos de ellos a la hora de la comida y, las leyendas son ciertas: cuidan mucho sus negocios o inversiones, y a algunos se les nota lo tacaño. Entonces ¿Por qué hacen un hueco en su agenda de vacaciones alrededor del mundo para visitar la “humilde” Huasteca Potosina? Por la relación calidad-precio.

            Honestamente, cuando ves todo lo que disfrutas en cuanto a paisajes, actividades, transporte, seguridad, atención y buen ambiente, te das cuenta que la inversión es muy ventajosa, porque lo que recibes es mucho más de lo que pagas.

            Ya de por sí me siento bien de regresar cada año a este hermoso lugar con el cálido equipo de Ruta Huasteca pero, al darme cuenta de esta aprobación financiera judía, me doy cuenta que mi inversión es inmejorable.
 
Remando como Vikingos

            El Rafting

            Sin importar que sea la tercera vez que lo vea, siempre me impresiona la belleza del río Tampaón, ese hermoso paisaje que te sirve de marco para navegar unos rápidos bien chidos. No en balde está en el Top Ten mundial de los ríos más hermosos para hacer Rafting.

            Un par de noches después, mientras cenaba en la aldea con Martin (que también fue guía de otra balsa mi mismo día) me platicaba de todos los recovecos, socavones y olas que hay en el Tampaón, y es que ese río encañonado es tan estrecho que no te da muchas líneas para pasar, lo cual hace la aventura más emocionante.
Un árbol dentro de una cueva en la barranca

            Martín me compartió cuando cayó en una de las “trampas” del Río y lo impactado que quedó. Así que si no lo conoces bien puedes pasar un mal momento. Por fortuna nadie ha muerto en el Tampaón y en gran parte se debe al excelente trabajo que hacen los guías para conocerlo y navegarlo de manera divertida pero segura.

            Por fortuna nunca he caído en este río y espero mantenerme así. Aunque no tiene rápidos muy fuertes (clase 3) sí hay que tenerles respeto, como lo es la Ruleta. Y es que ahora pasó algo muy curioso porque, justamente en dicho rápido habrán caído unas doce personas entre las seis balsas. Nuestra balsa fue la primera en pasar y no cayó ninguno, así que básicamente nos la pasamos rescatando a los caídos de las balsas detrás nuestro.
En una cueva después de los Rápidos

            Debido a tantas caídas, y el tiempo utilizado en el rescate, ya no pudimos echarnos el salto de 10 metros a mitad de los Rápidos. Y, aunque me entristeció un poco, tampoco me quitó el sueño porque: A) Ya lo había hecho en las dos ocasiones pasadas y B) honestamente me sigue dando miedo, así que no me molestó en absoluto no hacerlo.

            Kedin no será tan relajiento o prendido como otros guías, así que no echamos tanto desmadre en nuestra balsa. Sin embargo, a pesar de su personalidad tan tranquila, tiene un humor bastante suavecito y agradable, con el cual platicas a gusto. Eso sí, de que sabe su negocio no cabe duda, además de que le tengo especial afecto al ser de mi querido Jalcomulco.

Por ello sorteamos cada rápido de manera limpia, sólo nos volcó en el último rapidito para divertirnos un poco, así como pasamos uno de los primeros rápidos de pie. Después de los saltos  del Sidral, nos llevó a un par de nacimientos de agua calientita, mismos a los que nadie me había llevado las veces anteriores. Un guía muy acomedido el buen Kedin.
Saltar con los ojos cerrados tiene  su dificultad ¬_¬U

            Puente de Dios en el Sidral.

            No fue si fue adrede o en verdad pasó pero, mientras iban pasando las balsas, me coloqué detrás de Charly y dije algo, éste volteo y se sorprendió diciéndome “Pensé que eras Kedin, ha de ser por el acento jarocho”. Fue algo breve y, en teoría sin importancia, pero me hizo muy feliz.

Tengo tanto tiempo viviendo en Puebla que ya sé que hablo como poblano (cosa que no me hace feliz, pero qué le vamos a hacer). Sólo se me pega el acento cuando convivo mucho con alguien que lo trae y, tal vez, Kedin me lo pasó tras algunas horas en la balsa. Supongo que aún queda ese acento costeño, que me corresponde de nacimiento, en algún lado de mi esencia.
 
Después de Saltar en el Puente de Dios

            Hice el salto de 5 metros y resultó demasiado fácil y sin miedo alguno, lo cual me dio muchos ánimos porque sabía que al siguiente día venían los saltos de Cascadas en Micos.

            El final del día
           
            Sé que toda la comida en la Huasteca Potosina es deliciosa pero, sin duda alguna, la que más disfruto es la que nos dan a la orilla del río justo después de terminar los rápidos. Y es que el hambre es voraz después de remar algunas horas. Además la plática se pone buena entre todos los que participamos en dicha aventura.
Cansados pero felices

            Durante la comida, me dio mucho gusto como Mickey (con el Amacuzac) y Kedin (con el Pescados) presumían sus respectivos ríos de origen, e invitaban a la gente a que los visitara. Y es que cuando alguien habla con tanto orgullo de su tierra es algo que comprendo a la perfección, porque también me pasa (y más cuando estás lejos de ella).

            Ya de regreso a Valles pasamos a la oficina, y siempre me bajo a saludar y a chismear a mis anchas.  De camino a la aldea platique muy a gusto con “El Tío” (Miguel) sobre su vida y sus planes futuros, sobre cómo se la pasó bien en la Riviera Maya, cómo llego a la Huasteca Potosina, los cursos que había tomado para ser guía, su estancia en Sudamérica y sus próximos viajes a Costa Rica e Italia.
Nos volveremos a ver Tampaón :'-)

            Eso es parte de mi gusto por este viaje anual a la Huasteca: empaparme de la esencia y manera de ver la vida de los guías, a quienes admiro bastante.

            Tras un día en Xilitla en el cual no arranque con todo, el día del Rafting me sirvió  para recuperar la alegría y esperanza, además de que recupere el gusto por estar en la hermosa Huasteca Potosina con mis amigos de Ruta Huasteca. Y lo mejor que al siguiente día venían mis actividades favoritas, sobre ese día pueden leer en este enlace


            Hebert Gutiérrez Morales.

No hay comentarios: