viernes, 30 de marzo de 2018

Londres, de todo un poco: Parte 3 (Día 4)

El Palacio de Buckingham

            Para leer del segundo y tercer día (en donde visitamos Stone Henge, Windsor y otros sitios), pueden dar click en esta liga. Por lo mientras continuemos por esta semana tan intensa, que vivimos mi hermano José y yo, en la capital inglesa.

Abbey Road

Como mencioné en el escrito anterior, cuando visitas un lugar, hay sitios que debes conocer y otros que quiere conocer y, definitivamente, Abbey Road no estaba en ninguna de mis listas. Y es que, como ya expresé de manera contundente NO soy fan de los Beatles.
 
Ya que estábamos ahí, no podía dejar pasar la oportunidad
Sin embargo, éste también era el viaje de mi hermano y, ya que él había tenido la amabilidad de acompañarme a lugares que no le interesaban, era mi deber ir con él a dicho lugar, así que fuimos al famoso cruce que inmortalizaron el cuarteto de Liverpool.

El cruce de Abbey Road está en una calle normal, en un vecindario tranquilo y muy bonito, al que hay que ir muy temprano para poder sacar tu foto, sin autos, emulando una de las portadas más famosas del mundo musical. Llegamos alrededor de las 7AM de un día laboral, así que no había mucha gente, de hecho había una pareja de señores intentando sacar su foto del cruce.


Fue toda una aventura, porque tenías que cazar que no cruzaran autos. De hecho ya me imagino el dolor de huevos que debe ser para los vecinos del lugar que, al pasar manejando, han de decir “Otra vez esta bola de retrasados arriesgando sus vidas por una pinche foto” y sí, efectivamente, tienen razón.

Aunque no estaba muy convencido de ir, debo de admitir que al final fue muy divertido, ya que el intentar sacarte la foto obligada se convierte en toda una experiencia que implica adrenalina, coordinación, gracia y algo de suerte al evitar los autos para sacar tu foto limpia tipo álbum musical.

Enfrente están los míticos estudios Abbey Road, cuya entrada está toda pintarrajeada por los fans de la banda, lo cual no da una buena impresión, pero se ve que los del Estudio ya ni se inmutan por tan desbordado fanatismo. Eso sí, te ponen un letrero para que no intentes entrar al estudio (para eso hay tours pagados), aunque al lado tienen una tienda de souvenirs a la cual, obviamente, no íbamos a entrar (una cosa era el cruce, y otra entrar comprar mercancía de una banda que no me encanta).
Los famoso Leones de Trafalgar Square

Trafalgar Square

Aquel primer Domingo en Londres habíamos llegado a Trafalgar Square, misma que estaba hasta la madre, así que pasamos de largo y acordamos regresar tempranito entre semana.

Mucho del aperre se da con las esculturas de los Leones que resguardan las columnas del sitio, ya que casi todo el mundo quiere foto con dichas estatuas. Como nos habíamos levantado temprano para Abbey Road, también llegamos a hora excelente a Trafalgar Square, así que sacamos fotos limpias, no sólo con los Leones, también la fuente, otras estatuas, las columnas, el museo y lo que se pudiera retratar, todo esto de manera tranquila, sin tanto agobio y/o frenesí de los (otros) turistas.
 
Detrás la Galería Nacional en Trafalgar Square
Después íbamos a regresar a dicha plaza, por los Museos que se encuentran en ella, mismos que por la hora aún no estaban abiertos, así que nos fuimos caminando a otra de las grandes atracciones de Londres, una de mis favoritas de hecho.

La Torre de Londres

La Torre de Londres es un lugar magnifico e increíble, sin duda un “must” a la hora de visitar la capital inglesa, todo por esa estética de una edificación con un foso, murallas, torres, calabozos, puentes levadizos, graneros y demás que se supone que tiene un castillo de verdad. El subir a sus torres, caminar por las murallas, entrar a los pasajes, bajar por las escaleras en forma de caracol y demás, fue un gusto infantil que disfrute plenamente.
 
Entrando a la London Tower
El lugar está adaptado de forma creativa y amigable, en verdad es difícil no sentirse niño explorando un castillo mágico. Y es que ves pinturas, ornamentos, armaduras, espadas, lees la historia de la edificación, de los animales que albergaba (y me refiero a las mascotas de los reyes), las historias que acarrea cada artefacto, esto además de la atracción principal: Las Joyas de la Corona, mismas que son muy populares entre los visitantes y de las que no te dejan tomar fotos pero, para mí, no son lo máximo.
 
Dentro de London Tower
Fui en exceso feliz ahí dentro, con las edificaciones tipo medieval, las murallas, las casitas, las puertas y todos los detalles excelsamente cuidados. Me sentía pletórico con el hecho de sentirme algún caballero de la mesa redonda al recorrer ese lugar de manera fantasiosa, además al ver a la gente personificada en la época era un plus, así como lo fue sacarse foto con los guardias reales.

Otra gran ventaja de este lugar es que te daba una buena panorámica del Tower Bridge o el Puente de la Torre, mismo que era nuestra siguiente parada.

Tower Bridge

El Puente de la Torre es sin duda uno de los íconos de Londres pero, cuando tienes la oportunidad de entrar a sus entrañas, es un lugar en exceso interesante, y no sólo desde el punto de vista ingenieril.

Sin duda alguna no sólo es el puente más famoso, sino el más bonito de Londres, con un diseño único y elegante. Y aunque es más sofisticado que un Golden Gate o un Brooklyn Bridge, creo que me sigo quedando con los puentes gabachos, aunque eso no le quita el encanto al londinense.
 
Tower Bridge
Puedes entrar a las torres y recorrerlas por un pasaje de cristal que te permite ver el resto de Londres, así como a los transeúntes, autos y barcos que pasan por debajo de ella. Su vista no es la más espectacular de la ciudad, pero vale la pena pagarla, además no es tan cara, y puedes tener buenas fotos.

Dentro de la construcción puedes ver planos y la historia de dicho lugar, así como tener acceso al cuarto de máquinas, mismo que resulta impresionante, y es que el puente es levadizo, incluso hay una lista de horarios por día para que vayas a ver cuando lo levantan para que pase un barco.

Nunca pudimos ver el puente levantarse, ya que no coincidimos cuando ello ocurría, pero con el simple hecho de estar en las entrañas de dicho lugar, nos dimos por bien servidos.

Leadenhall Market
 
Dentro del Tower Bridge
Estábamos cansados y ya hacía hambre, así que pasamos (literalmente) a echar el taco al Leadenhall Market, mismo que está muy mono, aunque no es TAN fresa como Covent Garden, y eso que ahí van a comer los oficinistas del distrito financiero.


Es curioso ya que, técnicamente, es un mercado pero no por ello deja a un lado el estilo, y es que es un lugar que resulta elegante a pesar de tanta gente que lo frecuenta. Y no es que los negocios pertenezcan a grandes cadenas comerciales o sean tiendas fresas, de hecho son locales pequeños con gente común y corriente pero, al ser uno de los mercados históricos de Londres, la gente cuida mucho dicho sitio.

Vimos que uno de los locales más concurridos era uno de burritos, así que entramos. Sin duda, entre tanto oficinista del distrito financiero, éramos los más fachosos pero a nadie parecía importarle.
Entrada al Mercado

Nos sirvieron nuestros burritos, pedimos de la salsa más picosa (como buenos mexicanos) y, mientras degustábamos nuestra comida, nos llamó la atención que tenían un diagrama que te enseñaba la técnica correcta para comer el burrito con las manos, lo cual nos dio mucha risa (Bitch, Please! Eso no se enseña, ¡se mama!)

The Museum of London     

Llegamos caminando al Museo de Londres, mismo que está dedicado a la historia de la ciudad, desde la prehistoria hasta la época contemporánea.

La primera parte está relativamente atractiva, pero no me fascinó. Está dedicada justamente a los asentamientos prehistóricos, las conquistas, los romanos, guerras de independencia, reinados y demás. Mucha información ciertamente interesante, pero que en mi caso no me enganchó del todo.


La parte de abajo ya fue otra historia (literalmente), porque vas viendo la evolución social y cultural de la ciudad, misma que se torna más dinámica e interesante (tanto la historia como las exposiciones).
 
Evolución de la población de Londres a través de los años
Esto te lo dividen por años y por personajes, te van mostrando el tamaño de Londres, el porcentaje de la población nacional que vive en la capital, qué lugar en el mundo ocupa dentro de las más habitadas y la cantidad de habitantes que va teniendo por cada época, dando bajones increíbles con cada guerra, desgracia o plaga que azotaba la ciudad.


La exposición también se vuelve más interactiva con actividades manuales, vídeos, juegos y demás herramientas que te van haciendo muy ameno el recorrido. Te muestran los grandes cambios por años, las hambrunas, la introducción de los camiones con dos pisos, las guerras en las que se involucran, eventos que cambiaron a la sociedad entre otros temas.

También conoces los personajes importantes para Londres, tanto positivos como negativos, ya que van desde un Charles Dickens hasta un Jack el destripador, nombres con los que es más fácil identificarse a hacerlo con un comandante inglés o una consorte de la realeza, cuyos nombres nunca escuchaste mencionar.


 Me gustó mucho este lugar, me produjo un gozo tan profundo como el que experimente en el Museo de la Historia de Chicago, con fotos y artículos de cada época. Es una visita muy recomendable (y gratis) en el que inviertes dos horas que valen mucho la pena.

Kensington Palace

Regresamos a Hyde Park, pero ahora a un lugar en particular para el que teníamos nuestra entrada reservada. El Palacio Kensington es donde viven el Príncipe William y Kate Middleton quienes, en un futuro, se convertirían en los reyes de Inglaterra, obvio esto depende de cuánto viva el orejón papá de William y, de paso, la abuela.
 
El bello jardín de Rosas

Antes de ingresar, paseamos un poco por los jardines del lugar, y es que en frente del palacio hay uno de rosas muy bello, en verdad te quedas fascinado de tanta hermosa flor. Nos hubiéramos sacado una selfie ahí, pero acordamos que el lugar era tan bonito que hubiera sido muy puto de nuestra parte el hacerlo.

El jardín está bordeado por unos túneles hechos de plantas, mismos que son sencillos pero le dan un toque muy padre al lugar. Esta esencia de sencillez y elegancia se da con el veredita de arbustos que hay frente al palacio, en donde sólo es un pequeño tramo, pero recorrerlo caminito te da una sensación inigualable de gozo infantil.
 
Payaseando con la luz de una de las exposiciones

Ya dentro del palacio ves toda esa parafernalia a la cual te acostumbras dentro de los lugares reales: alfombras, pinturas, pisos laminados, ornamentos elegantes, lámparas y demás. Hay una sección dedicada a los vestidos de la realeza que a las mujeres les ha de encantar.

Las escaleras para el segundo piso son una belleza, porque las cuatro paredes, además del techo, están excelsamente decoradas con pinturas y esculturas. En esa segunda planta hay más cuartos reales, aunque el que me gustó fue un salón de fiestas en donde te recreaban un baile real con maniquíes y sombras de una manera muy creativa.

Muchas pinturas clásicas te acompañan en el recorrido de este piso, aunque mi parte favorita fue una recreación de luz del interior del palacio, misma que aproveche para payasear un poco con mi silueta y el juego de luz. Este Palacio no será tan impactante como el Castillo de Windsor, pero tiene algunos detallitos que te hacen entretenida la visita. 
Payaseando en el caminito de arbustos

The Albert Memorial and Royal Hall

En el mismo Hyde Park fuimos al memorial del Rey Alberto, un monumento enorme con varios detalles y/o estatuas alrededor, muy elegante y fotogénico el lugar.

En frente estaba el Albert Royal Hall, una sala de conciertos enorme en donde se dan primordialmente presentaciones de música clásica, aunque también se montan obras de teatro y conciertos de otros géneros. El Albert Hall estaba cerrado y, honestamente, tampoco nos nacía mucho adentrarnos a él con el tour pagado que se tenía que reservar previamente.
Albert Royal Hall

Mientras rodeábamos el lugar para sacarle fotos, vimos un poco de dos Universidades que están detrás de la sala: El Royal College of Music y el Imperial College London. Dos instituciones que se ven de mucha alcurnia y que nos apantallaron bastante sus edificios tan imponentes como elegantes.

El Palacio de Buckingham
El Memorial de la Reina Victoria y el Palacio

A lo largo del Hyde Park, continuamos nuestro camino hasta llega al Green Park, en el cual se encuentra situado el Palacio de Bukingham mismo al cual no pudimos acceder porque #1 Estaba cerrado y #2 Por andar deprimido con Japón, se me pasó reservar las entradas (que están bastante demandadas). Así que nos tuvimos que conformar con fotos externas y, tan sólo con los ornamentos, uno se da cuenta que el lugar está bastante mamalón.

Frente al Palacio hay una sección llena de flores muy padre y excelentemente cuidada. Alrededor de dicha rotonda hay columnas que representan a cada nación de Commonwealth (Canadá, Nueva Zelanda, Australia y demás). Las puertas del Green Park (¿O de St. James? Ya no recuerdo) están engalanadas con una herrería bastante fina y elegante.
Regent's Park

Después de ver tanto los parques aledaños, regresamos al frente del palacio, esto para ver el Memorial a la Reina Victoria (esposa del Alberto que mencioné arriba). Al igual que el de su esposo, este monumento está rodeado de estatuas con distintos significados.

Al abandonar el lugar, sin proponérnoslo, llegamos al “Memorial Walk of Diana, Princess of Wales”, un camino que recorre el Hyde Park, St. James, el Green Park y el Regent’s Park dedicado a la Princesa Diana. Durante este camino se pueden apreciar detalles en los jardines diferentes al resto de los parques. A nosotros nos tocó presenciar, en ese breve trayecto, unos árboles guindas intercalados con unos blancos que daban una estética muy bella.

            Y así terminamos el cuarto día en Londres, los pies ya estaban resintiendo el constante trajín y eso lo corroboraríamos al día siguiente, pero de eso platicaré en el siguiente escrito, mismo que pueden leer en esta liga.

            Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

Jose Antonio Hernandez Morales dijo...

El promer dia fue el mas pesado mas de 30 km y 40 000 pasos