viernes, 30 de marzo de 2018

Londres, jardines y Museos (Parte 4, día 5)


En St. Dunstan at the East
            Para leer sobre el cuarto día en Londres, pueden darle click a esta liga.

            Como cada día, empezamos muy temprano, para aprovechar mejor la jornada. Eso de iniciar al amanecer siempre traía la ventaja de que los primeros lugares los teníamos a nuestra total disposición, lo cual agradecíamos mucho, como fue el caso del siguiente jardín tan especial.

            St. Dunstan at the East
 
La increíble belleza que nació de la destrucción
Durante los bombardeos alemanes de la segunda guerra mundial, la Iglesia de St. Dunstan at the East fue parcialmente destruida y nunca fue restaurada. Conforme pasaba el tiempo la naturaleza empezó a invadir el lugar, así que nació la idea de convertirlo en un jardín público en 1967.

La idea de mantener las ruinas de dicho bombardeo y hacerlo un jardín, es que sirviera de homenaje a la fortaleza que tuvieron los londinenses en dicha guerra, además de que sirve de alegoría para dar a entender que la vida renace sin importar la destrucción.
 
Se respira mucha serenidad
El lugar está escondido, no sólo entre los edificios modernos que lo rodean, sino en una callecita que, de no ser por el google maps, jamás habríamos dado con ella. El jardín es pequeño pero, con las ruinas de la iglesia el sentimiento que te provoca es de una profunda paz, pero no tanto por la religión, sino por la combinación entre la naturaleza, las ruinas, las bancas, el canto de las aves y la ausencia de ruido humano que se vive, tan sólo a unos metros de distancia de todo el barullo citadino londinense.
 
La fachada de St. Dunstan
Este jardín es una de las joyas mejor guardadas de Londres, ya que, aunque es un lugar sencillo, te sientes profundamente agradecido que un sitio así exista en una de las urbes más importantes del mundo.

Nuestro siguiente destino también era un jardín y, al igual que éste, también era gratuito, pero hasta ahí llegaban las similitudes, porque el lugar próximo era mucho más sofisticado, ya que estaba en un piso 35.

The Sky Garden.

Veía las fotos y pensaba “Debe ser broma ¿Cómo puede ser gratis la entrada a dicho lugar?” lo cual me parecía más increíble al ver la obscena entrada al observatorio de “The Shard”. Por fortuna nos encontramos con el Sky Garden y, gracias a esta visita, nos ahorramos la entrada al edificio más alto de Europa.

Obviamente el observatorio de “The Shard” está en el piso 72, mientras que el Sky Garden “únicamente” en el 35, sin embargo, las vistas de la ciudad son excelentes y no tengo nada de qué quejarme en la relación calidad-precio.
 
El ventanal principal del Sky Garden
Por lo mismo de que es gratuita la entrada, se debe reservar vía Internet o, en caso de no tener reservación, llegar muy temprano (a la apertura) para que te dejen pasar, con su rigurosa revisión de seguridad. Otra forma de entrar es reservar en alguno de sus restaurantes.

No tendrá esa atmosfera íntima y tranquila de St. Dunstan, porque este jardín está muy fresa, pero casi no había gente, así que disfrutamos con toda calma las excepcionales vistas en un ambiente es relajado. Nos tocó atestiguar una clase de yoga que dieron en la parte de arriba, a la cual asistieron señoras “Nice” (de muy buen ver por cierto H_H).
 
Muchas plantas bien distribuidas
El jardín tiene distintas plantas (tanto naturales como de pisos), y debido a que los ventanales son enormes, se siente un calorcito rico sin llegar a ser bochornoso. Los restaurantes (que se ven bastante exclusivos) estaban cerrados por la hora, pero la cafetería sí estaba funcionando y, a pesar de lo fresa del lugar, los precios estaban bastante accesibles, como una cafetería normal en la ciudad, lo cual complementó la buena imagen que tenía de los dueños que, perfectamente podrían cobrar la entrada y no lo hacen, además de dar precios accesibles en sus negocios.
 
Londres desde las alturas
Me sentí tan agradecido que les hice el gasto y me compré un chocolate caliente con un muffin, esto sin importar que ya hubiera desayunado. Como en el ventanal principal hay unas mesitas para que te sientes, degusté a gusto mi segundo desayuno, mientras contemplaba el paisaje londinense. Por cierto, los baños eran unisex, lo cual me causó bastante curiosidad.

No sé cuánto tiempo más vaya a ser gratuito el Sky Garden pero, sin duda, es un lugar que vale la pena visitar en Londres (y de paso te ahorra unas 25 Libras del Shard).


Borough Market

Ciertamente mis mercados favoritos fueron Brick Lane y Camden, también me gustó mucho Leadenhall Market y el que se me hizo muy pretencioso fue Covent Garden. Sin embargo, el único lugar que en verdad se acercaba al concepto de mercado que tenemos en México era el mercado de Borough, al lado del Rio Támesis.

El Mercado de Borough es un mercado tal cual, en donde encuentras frutas, gallinas, verduras y mucha comida. Obviamente los mercados ingleses están más limpios de lo que acostumbramos en nuestro país, así que resulta curioso para uno que ha crecido con una imagen diferente de los mercados

Museo de Historia Natural

Algo que me encantó de Londres es que sus Museos son gratis, lo cual es una delicia para mí que me encantan. Fuimos al de historia natural mismo que es brutalmente grande, es un edificio bestial, tan grande que no alcanza a entrar en una sola foto. Pero no sólo es el tamaño del edificio, sino su inigualable belleza al estar en un edificio viejo, histórico y excelentemente conservado.
 
Es neta que no cabe en una sola foto de lo grande que es
Como he comentado en ocasiones anteriores, este tipo de Museos me encantaban de niño pero, recientemente, me empezaron a dar tristeza al hacerme consciente de la gran cantidad de animales muertos que exhiben. Así que, aunque recorrimos todo el museo, me concentre más en otro tipo de exposiciones en vez de los animales disecados.

Una de las exposiciones que más me gustaron, y eso que la geología no suele ser un tema que capture mucho mi atención, fue el Viaje el centro de la tierra, al cual accedes a través de una esfera enorme (simulando el nacimiento de la tierra) que es cruzada por una escalera eléctrica.


Lo primero que me llamó la atención fue ver la ubicación de los 7 súper volcanes alrededor del mundo (de los cuales los más famosos son el de Yellowstone y el de Toba). Aunque ya había leído al respecto, me eché toda la explicación de ellos, mismos que podrían significar nuestra extinción en el futuro próximo.

Ya hablando de volcanes más “democráticos”, no pude evitar emoción al ver uno de los nuestros: el Popocatépetl, exhibiendo algunas fotos y objetos relacionados con su estudio, así como una imagen de Cholula. En la exposición también te hablaban de algunas de las explosiones volcánicas más mortíferas a lo largo de la historia.


Más adelante, dentro de la misma sección, se adentraron en el tema de los terremotos, en donde te compartían información sobre los más grandes registrados (con magnitudes de hasta 9.5 en la escala de Richter) o los más mortíferos (con 255000 víctimas el que más gente mató).

Me acordé del museo de Ciencias de San Francisco al ver que en este museo también tenían un simulador de temblores, esto para que la gente que no había sentido alguno (porque en Europa no tiembla) tuviera la experiencia. José y yo entramos y, aunque sí estaba relativamente decente el temblor, no se compara a sentir uno de verdad, como los que nos tocan en el círculo de Fuego.

Porque no es lo mismo sentir la experiencia mientras estás en un cuarto que, de antemano, sabes que estás seguro porque todo está controlado, que saber que la tierra se está moviendo de verdad y no saber si la construcción en la que estás se vaya a desplomar o incluso abrirse el suelo y caer en el hueco.

De ahí nos dirigimos a una exposición sobre cómo fue cambiando el planeta desde la Pangea hasta los continentes, misma que se conectaba con la sección de los dinosaurios, un tema que siempre nos ha encantado a ambos, exposición que está muy completa y divertida, con muchas secciones interactivas, además de las ya clásicas osamentas de los grandes reptiles. También vimos otros animales extintos de la era del hielo, algo que ya he visto en otro par de museos pero que siempre resulta tan fascinante como interesante.
 
En el Salón de recepción del Museo
Después fuimos a la sección de mamíferos marinos, en la cual hay esqueletos y reproducciones de los mismos, incluido el de una gran ballena azul, para que nos demos una idea de lo enormes que son estos animales.

Como ya dije, a pesar de que el museo es gigantesco, pudimos recorrerlo todo, ya que es una maravilla que todo el mundo debería conocer (y siendo gratis, aún más). Nuestro siguiente destino estaba ahí al lado.
 
Interactuando con la sombra
Museo de Ciencias de Londres

Tal vez no tan grande ni interesante como el anterior, pero el Museo de Ciencias también es divertido y ameno. Te encuentras con una exposición de autos y de aviones antiguos bastante completa y que resulta una delicia recorrer. Además también te exponen otros aparatos (Trenes, motores, cámaras, bicicletas, relojes y demás) que te enganchan aunque no tengas esa visión ingenieril de la tecnología.

Pero la mejor sección de este museo está en las plantas altas, en donde hay exposiciones más modernas e interactivas, mismas que te enseñan a través del juego. Una de ellas te explica cómo funciona el cerebro y sus reacciones químicas cuando vemos algo que se nos antoja.

También hay juegos que evidencian tus reflejos, tu manera de pensar, de decidir y de juzgar en base a tu educación, tu raza, tu país, tu cultura. De igual forma había unas pantallas en las cuales tu silueta interactuaba con juegos de luz, algo que era muy divertido, sin importar la edad que tuvieras.
 
Un Museo divertido
El abandono

Es difícil viajar conmigo, primero porque mi personalidad puede ser compleja, aunado  mi necesidad del control, tengo otra característica cuando voy de viaje: soy muy físico. Sin importar que tomemos transporte público, mis itinerarios son tan ambiciosos que los pies acaban destrozados día tras día.

José sintió ese rigor. Llevaba un contador de pasos que, al mismo tiempo, le decía la distancia recorrida por día. Todos los días, con excepción de dos, recorríamos una media de 20 kilómetros caminando. La excepción fue el día de Stone Henge (que fue tour y sólo caminamos como 6 kilómetros) y otro día fue el primero en el cual caminamos 30 kilómetros.

De hecho nos pesamos el último día, con una báscula que nos prestó Nash, y yo había bajado cinco kilos en una semana de tanto caminar, lo malo es que los recuperé en Islandia (ya después se enterarán del motivo).
 
Ana Bolena
Así que, después del museo de Ciencias, mi hermano claudicó y me dijo que estaba muy cansado, por lo que se iba a regresar a la casa de Nash e Ivana a bañarse y dormir. Ciertamente también estaba cansado, pero aún había luz de día y todavía podía ver un sitio más. Así que decidí a ir a uno que sabía que a mi hermano no le iba a interesar.

National Portrait Gallery

Me regresé a la Plaza de Trafalgar y entré a la Galería Nacional de Retratos, misma que no es el mejor museo ni el más espectacular de Londres, pero tiene algunos aspectos rescatables.

Primero hay una sección dedicada a los Tudor, incluyendo a Enrique VIII y Ana Bolena, cuya calentura y manipulación (respectivamente) dieron origen a la iglesia Anglicana (todo para que Enrique se pudiera divorciar y ponerle con la Bolena).
 
Wallis, Duquesa de Windsor
También hay una sección dedicada a la familia real actual, como un par de cuadros de la Reina Isabel II o de sus nietos William y Harry en trajes militares, así como un retrato de su madre: Diana de Gales.


Hay una pintura del escultor de los Leones de la Plaza de Trafalgar, así como de Wallis, la Duquesa de Windsor, mujer dos veces divorciada de la que se enamoró el Príncipe Eduardo (posteriormente Rey Eduardo VIII) y, por reglas de la realeza, tuvo que abdicar para poder casarse con ella. No todos eran retratos de la realeza, también los había de artistas ingleses como David Bowie o Paul McCartney.

            Y con esa visita terminé el penúltimo día de actividades, dejando un itinerario muy ambicioso para el final, mismo que iba a ser de los más intensos, el cual podrán leer en el siguiente escrito, que está disponible en esta liga.

            Hebert Gutiérrez Morales.

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