sábado, 10 de marzo de 2018

Phil Collins en México: Mejor tarde que nunca.


Hace unos días, en el Twitter, alguien posteó que hace 26 años salió el primer episodio de “Sailor Moon” al aire. Muchos empezaron a postear que extrañaban las aventuras de Usagi Tsukino y el resto de Sailors Scouts, pero yo no.

¿Por qué afirmo esto si es de mis animaciones favoritas? Porque ver dichos capítulos es relativamente fácil; si le rascas tantito, los encuentras en Internet (legal o ilegalmente), o puedes comprar los episodios (legal o ilegalmente). Por lo que es una pendejada afirmar que la extrañas porque está disponible todo el tiempo. Mi respuesta a dicho post fue: “Yo no extraño a ‘Sailor Moon’, en realidad extraño la época en la que veía sus aventuras ¡Maldita Nostalgia!”, respuesta que se ganó algunos likes.


Porque ahí está el detalle, puedes volver a ver esos capítulos que tanta alegría te dieron pero ¿volverás a sentir lo mismo que la primera vez que los vistes? Es muy probable que no, en realidad vas a recordar lo que sentiste, pero es factible que ya no seas capaz de replicar el mismo sentimiento.

Y se preguntaran “¿Y qué chingados tiene que ver esta introducción con el concierto?”, al final lo entenderán.

            Gira “Not Dead yet”

            El pasado Viernes 9 de Marzo fui con mis amigos al Palacio de los Deportes, a ver la Gira “Not Dead yet” del maravilloso Phil Collins. Personalmente estaba emocionado porque era la primera vez que iba a verlo en vivo. Las reseñas previas eran muy favorables, pero hubo un comentario que me llamó mucho la atención.


            No recuerdo si le preguntaron a Tony Banks o a Mike Rutherford, pero le sugirieron que con el regreso de Collins a los escenarios, tras 8 años de ausencia, se abría la puerta para que “Genesis” hiciera lo propio.

            “Primero tenemos que esperar que Phil sobreviva a esta gira y ya después hablaremos de alguna reunión”, fue la ocurrente respuesta del entrevistado. Así que, durante el concierto, esa respuesta, más el título de la gira me hicieron mucho click.

            Por cierto, la falta de fotos del concierto se debe a que mi celular murió justo al empezar el mismo, lo cual me impidió capturar imágenes del recuerdo. Por otro lado, también fue una ventaja no tener la distracción del celular, porque me permitió estar más presente durante la velada. Antes de entrar con el evento principal, quiero dedicarles unas líneas a los teloneros de lujo que tuvo el Sr. Collins.


            The Pretenders

            Cuando compramos los boletos, y nos enteramos que los que abrían el evento eran “The Pretenders”, nos pusimos contentos, porque sabíamos quiénes eran pero, después reflexionamos, y nos dimos cuenta, que sólo conocíamos un par de sus canciones más importantes.

A pesar de nuestro limitado conocimiento de la banda, de todas formas estábamos felices por tener alguien de renombre, en lugar de chutarte algún artista moderno e infumable.

            “The Pretenders” resultó ser una gran sorpresa y es que todos, absolutamente TODOS los integrantes de la banda, tuvieron interpretaciones excelsas. La batería tenía mucho punch, el bajo impecable, el guitarrista se echaba unos solos impresionantes, que nos dejaba a Luis y a mí muy emocionados y la vocalista interpretando como hace tres décadas. De hecho la ves y no crees que tenga 66 años (uno menos que Phil Collins), porque la mujer parece que encontró la fuente de la juventud, ya que está casi idéntica que su versión noventera.


            Con esa actuación tan majestuosa y la interacción tan cálida con el público, la verdad se nos pasó muy rápido la presentación y se ganaron grandes ovaciones de nuestra parte.

            Siendo honestos, aunque fuimos a ver a Phil Collins, la presentación de “The Pretenders” superó con creces a la del evento principal, sin la necesidad de tener los mismos recursos audiovisuales, pero con la interpretación tan soberbia de sus temas, puedo afirmar que le ganaron al Sr. Collins.

            Impactos iniciales
 
Así era antes
            Unos minutos antes de que saliera Phil y su banda, empezaron a poner en las pantallas fotos de su juventud. Imágenes que me ocasionaban una sensación cálida en el pecho, por esa dulce nostalgia de épocas lejanas en las que fuimos felices. Tal vez por esa sensación, el verlo entrar fue de los momentos más impactantes de la noche.

            El Sr. Collins llegó al escenario con un paso pausado y auxiliado por un bastón. Esa imagen resultó un tanto brutal, sobre todo después de haber visto sus fotos de joven y al ver a “The Pretenders”, que tienen una edad similar, moviéndose como alguien en sus veintes.

            Phil se veía cansado, sabíamos que había estado enfermo, y seguramente eso lo había avejentado. Obviamente no es un jovencito (porque tiene 67) pero, con su lenguaje corporal, aparentaba fácilmente 80.
 
Así se ve ahora
            Así que entre la expectativa y la ternura que te daba verlo, el recibimiento del público fue abrumadoramente cálido; y ahí reafirmé mi gusto por ir a conciertos en la Ciudad de México: porque la gente es más pasional y entregada, no como los poblanos mamones que sienten que el artista se lo debe ganar antes.

            Aprovechando la calidez del momento, abrió la velada con “Against All Odds” y fue como una bomba de sentimentalismo que nadie pudo resistir, misma que cantamos al unísono con él.


            Ya encarrilados, prosiguió con “Another Day in Paradise” así que continuábamos disfrutando de este idilio con el cantante inglés. Estábamos disfrutando el momento, en especial para los que era nuestra primera vez y que, probablemente, también iba a ser la última que los veríamos sobre un escenario.

            Bajando la euforia

            Entre la tercera (“I missed again”) y cuarta canción (“Hang in long enough”), mientras se nos bajaba la euforia de las dos primeras, me hice consciente de que Phil estaba muy madreado, parecía alguien mucho mayor a su edad real. El hecho de verlo sentado durante toda la velada, y constatar el esfuerzo que le significaba cantar, era algo doloroso de presenciar.

            Obviamente él nos daba todo lo que tenía, algo que (y perdón por ser tan ingrato) era muy poco para lo que uno disfrutó a lo largo de su carrera. La edad era una losa notoria en el artista y, por más buena actitud con la que cantara, era evidente que el padre tiempo no había sido benévolo con el buen Phil.
 
Ya señores
            Con “Throwing it all away” se me olvidó un poco la sensación de las dos anteriores, ya que era la primera canción de “Genesis” que me regalaba en la noche, y que sirvió para poner la mesa para el momento más relevante de la noche, por lo menos para mí.

            Llorándole a Genesis

            No me lo esperaba, así que el impacto fue mayor. Vino el momento que valió la noche entera, de esas vivencias que te hacen agradecer el hecho de estar ahí y ahora. “Follow you, Follow me” es una canción que me gusta de “Genesis” pero, ciertamente no es mi favorita.
 
Así eran de chavos
No lo sabía pero, a partir de este concierto, dicha canción se volvió muy especial para mí, y eso que es la única sobre la que no les puedo dar una reseña de cómo cantó Phil porque, literalmente, no le puse atención. Y es que (brevemente) se logró mi sueño de ver a la banda inglesa en concierto.

            En las pantallas gigantes, aparecieron distintos vídeos e imágenes de “Genesis”, tanto en conciertos como en videos, en gira, en grabaciones y demás, y no sólo el “Genesis” de Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks, sino el de Steve Hacket, Peter Gabriel y hasta el de Ray Wilson.

Al ver esas imágenes viajé literalmente al pasado, a una época que no me tocó vivir, en locaciones en las que jamás estuve, literalmente dejé de escuchar a Phil Collins, porque en ese instante estaba escuchando a mi amado “Genesis” ¡y me puse a llorar! Y no pude detenerme a lo largo de la canción, simplemente no podía (ni quería) evitarlo.
 
Y sólo quedaron tres
Tal vez nunca veré a mi amada banda en vivo, así que Phil me regaló un pedacito de historia con esa colección de escenas, que me hacían tan feliz y, al mismo tiempo, me ponían tan triste por no haberlos visto en persona.

Me sentí tan agradecido, tan feliz, tan pletórico y, al mismo tiempo, tan triste, tan desolado y con el corazón tan roto, que no podía contener el sentimiento, por eso salían lágrimas de alegría y tristeza a lo largo de la canción (de hecho, mientras escribo esto, el llanto vuelve a surgir tan sólo de acordarme).

            Volviendo a la realidad


            Cuando cantó “Separated Lives” con una de sus coristas, me resultó más evidente el deterioro de Phil, ya que la señora sería unos 10 años menor, pero su potencia de voz y vitalidad era notoriamente superior al buen Collins.

            Esa vejez y/o cansancio se reflejaba un poco en su actuación, como me señaló Les, el hecho de que se la pasara sentado durante todo el concierto, le quitaba mucha energía al evento.

Obviamente era notorio que no podía estar de pie, porque hasta cantaba de ladito y, en ocasiones, parecía que lo hacía recostado por el dolor, la enfermedad o los años. Se notaba el gran esfuerzo que significaba para Phil cantarnos en vivo y, por eso mismo, se agradece que nos diera todo lo que tenía.

Al ver eso me volteé y le dije a mi amiga “Definitivamente no va a tocar ningún dueto de batería el día de hoy. Vamos a conformarnos con que acabe el concierto”
 
El Sr. Collins y el Junior
La Banda

            A media velada nos presentó a su banda, misma que todo el público aplaudió de manera generosa, sobresaliendo tres ovaciones: primero la de uno de sus guitarristas que conocía desde hace 50 años, mismo que lo acompañó y soportó en sus años con “Genesis”. La otra gran ovación se la llevó su bajista, un señor con una barba blanca, larga e impecable, mismo que era conocido por tocar de apoyo en otras bandas ochenteras como Toto.


Pero la ovación más grande de la noche, después de las del propio Phil (obviamente), se la llevo el baterista, un chico de 16 años que es el hijo del Señor Collins.

            El chico toca bien la batería, habilidad que heredó de su padre. Ciertamente está un poco verde porque había intervenciones en donde le faltaba un poco de “Punch” a su interpretación, específicamente recuerdo “In the Air Tonight” en donde se quedó un poco corto. Sin embargo aún es joven, así que estoy seguro que va a desarrollar ese talento para estar a la altura de su padre, por lo menos en la batería.

En verdad fue una lástima que Phil estuviera tan madreado, porque hubiera sido chido ver un dueto de bateristas entre él y su hijo, sin duda hubiese sido algo memorable que, por lo menos yo, hubiese apreciado mucho.

Antes de la recta final


La introducción e interpretación de “In the air Tonight” fue una de las mejores de toda la noche, sobre todo porque es una melodía no tan exigente para el vocalista, además de que se apoya mucho en los instrumentos, cosa que le dio un buen respiro a Phil para cerrar con fuerza. La coordinación entre las imágenes, los instrumentos y el juego de luces dieron como resultado una de las mejores canciones de la noche, con más energía, con potencia y, consecuentemente, con la respuesta apasionada del público.
 
Bailando como Fred Astaire y Ginger Rodgers
“Can’t hurry love” es otra de mis favoritas en el repertorio de Phil como solista, mucha gente se levantó a bailar con ella y, aunque también me tenía moviéndome en mi asiento, en realidad estaba analizando la interpretación, porque me quedó claro el gran apoyo que estaba recibiendo de su banda.

Notaba cómo los volúmenes estaban un poco más altos en los instrumentos, cómo los coristas lo soportaban y hasta cantaban algunas de sus líneas y, cómo Phil nos ponía a cantar en muchas de las estrofas en varias canciones. Digo, esa práctica de hacer cantar al público es de casi todos los artistas, pero sentí que el Sr. Collins se apoyaba mucho en dicho recurso para descansar un poco.


La tercera canción que cantó de “Genesis” fue “Invisible Touch” que estuvo bien, y me gustó. Por un momento fantaseaba, que cantaba una de mis favoritas de la banda inglesa (“Domino”, “Driving the last Spike” o “Fading lights”), pero sabía que eso, además de poco probable, hubiera sido mala idea, porque dichas melodías son muy largas y, para el vocalista, son muy exigentes por el nivel de energía, así que desistí de mi anhelo, prefiriendo quedarme con las versiones de estudio, antes de ver disminuida una de mis favoritas a ser interpretadas con tan poco fuerza.

Easy Lover

Al inicio del concierto le decía a Les que estaba seguro que iba a cantar “Easy Lover” ¿Por qué? Porque tenía coristas negros, así que estaba en condiciones de cantarla porque, en su versión original, canta con Philip Bailey, integrante de “Earth, Wind and Fire” (que también es negro, por si no les quedó claro)
 
Amo ese vídeo
“Easy Lover” la escuchó con relativa frecuencia, así que obviamente estoy muy adaptado a la versión original de 1984 (yo tenía 8 años). Y tal vez por ello la escucho tan seguido, porque el sentimiento que me causa lo asocio con un mundo que era, según mis sentir, más decente, puro, inocente, con más esencia y mejor lugar para vivir. Seguramente esa percepción es producto de mis fantasías nostálgicas, pero esa sensación que me regala dicha melodía es una certeza que me acompañará el resto de mis días.

El cariño que todos necesitamos

El primer detallito padre que me lleve de la interpretación fue el cariño que Collins recibió de sus coristas, ya que la cantó con un hombre y una mujer. Ella lo acariciaba y apapachaba al cantar juntos, mientras que el vocalista masculino abrazaba al artista inglés. Ese cariño que le expresaron me pareció muy bonito.

El otro detalle que me encantó es que durante las intervenciones más animadas de Collins en la canción, por breves instantes, y durante algunas estrofas, Phil regresaba en el tiempo y daba los mismos tonos con las que grabó dicha melodía hace ya 34 años, y esos breves momentos los aprecie más que la canción entera.

            El Cierre

            Le comentaba a Les un par de días antes en la oficina que “Sussudio” me caga, sin embargo, ya en el concierto, sin duda la iba a cantar. Así que para qué resistirme si sabía lo que iba a pasar.

            La verdad es que cuando empezó “Sussudio” la gente enloqueció y cantó (ejem . . .cantamos ¬_¬) a todo pulmón (lo que hace a emoción de estar ahí). La verdad es que la buena vibra de la melodía y el ambiente tan padre que había en el Palacio de los Rebotes hicieron de la canción una experiencia muy padre.


            Con “Sussudio” terminaba oficialmente el Show, con una ovación sostenida bien merecida para Phil y su grupo. Así que regresaron para el Encore, que fue “Take Me Home”, también en una versión larga y muy chida. ¡Y ya!

Nunca me había tocado un Encore de una sola canción, normalmente son entre tres y cinco pero, viendo la salud frágil del Sr. Collins, no se lo tomé a mal, a pesar de dejar tantas canciones maravillosas sin tocar.
           
            Entre ellas, la que más me dolió fue “I wish it would rain now”, también me hubiera gustado que tocase algunas de mis favoritas de “Genesis”, pero al no ser de las comerciales, sabía que eso era imposible (incluso poco probable en un concierto de “Genesis” tal cual).

Por otro lado, una que sí está tocando en esta gira y que, por fortuna, no tocó fue “You know what I mean”, misma que me encanta pero que, irremediablemente, me entristece en exceso.
 
Amo a esta mujer
            ¿Paramore?

            Durante algunos pasajes del concierto me venía a la mente “Paramore”, en especial la interpretación en vivo de “Last Hope” en Chicago (canción que me encanta). Pero ¿Por qué tenía que recordarlos durante el concierto de Phil Collins?

            Es raro que me guste la música “nueva” y la entrecomillo porque “Paramore” ya tiene más de 10 años cantando, pero sólo tengo unos meses que los conozco. De hecho creo que estoy enamorado de Hayley Williams, no porque sea la más bella del mundo, sino por su actitud tan desenfadada y libre que me encanta.


            Entendí que me venía a la mente la banda gringa porque unos meses atrás habían tocado en ese mismo escenario, concierto del cual me enteré muy tarde y ya no pude conseguir boletos.

            Pero no sólo era Paramore, en el Palacio de los Deportes había visto conciertos de Annie Lennox, Sting y Keane entre otros, además del Show del Cirque Du Soleil de Michael Jackson, así como otras exposiciones.

            Pero recalco ¿por qué me acordaba de todos estos eventos estando presente el Sr. Collins en el escenario? Porque no sólo es ver a tu artista favorito, sino el verlo en el momento adecuado.

            Entendí que cuando tienes la oportunidad de ver a tu cantante favorito, vayas sin pensarlo, sobre todo mientras está en plenitud. No importa que pidan dinero prestado y que vayan hasta el lugar más lejano del foro, vayan y vivan a su artista en todo su esplendor, porque es una oportunidad que tal vez no vuelvan a tener. Así que ahora estaré cazando conciertos de Paramore para confesarle mi amor a Hayley Williams.


            Y esto va de la mano con mi conclusión del concierto.

            Not Dead yet (but very close)

            Decía al inicio que no extrañaba los capítulos de “Sailor Moon” sino la época en la que los vi por primera vez. Y es que la ventaja con personajes ficticios es que puedes congelarlos en el tiempo y jamás van a envejecer.

            Desgraciadamente, en la vida real, el tiempo nos pasa factura a todos. Ciertamente podría congelar al Sr. Collins en todos los discos que tengo de él y “Genesis” de hecho, de alguna manera, así lo tenía.

            Verlo en vivo lo desmitificó un poco, aunque verlo envejecido no fue algo que disfrutara. Claro que me hubiera gustado verlo hace 20 ó 30 años cuando aún poseía esa potencia de interpretación lo que, seguramente, resultaba en conciertos memorables.
 
Padre e hijo
            No es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después pero, aunque no lo ví en su plenitud, por lo menos lo vi en vivo y pude darme una idea de lo que eran sus presentaciones en su momento de mayor plenitud.

            Este concierto me dejó muchas cosas valiosas, como la actuación de “Pretenders”, mis lágrimas por “Genesis” y cantar algunas canciones en vivo que, hasta antes, sólo había cantado en privado.


            Tal vez muera con mi anhelo de ver a “Genesis” en vivo y, si se logra, también me voy haciendo a la idea de que no va a ser como era antes, pero está bien. A veces es mejor aprovechar algunas oportunidades, aunque sea de manera tardía, que no haberlas alcanzado nunca.

            Muchas gracias Sr. Collins, primero por el concierto que nos brindó, en donde no me queda duda que dio todo lo que tenía. Sin embargo, le agradezco más por todos esos momentos de gozo que me regaló con sus canciones a lo largo de mi vida. Y ya sólo por ese simple hecho, valió la pena irle a aplaudir en vivo.

            Hebert Gutiérrez Morales.

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