domingo, 22 de abril de 2018

Blue Lagoon y Reykjadalur (Islandia, Parte 7 de 8)

En la Blue Lagoon

            Después de un día intenso en Thórsmörk, del cual pueden leer en esta liga, nos quedaba de lujo que la jornada siguiente fuese para consentirnos.

            Las aguas termales

            Otra oportunidad en que nos pudimos levantar relativamente tarde, ya que nuestro tour empezaba a las 9AM, además estábamos emocionados ya que, después de la chinga que nos llevamos un día antes, en esta ocasión iba a ser pura relajación, ya que nos tocaba visitar aguas termales.

            También fue nuestro segundo tour privado, no porque así lo hayamos contratado, sino que tuvimos fortuna y así se dio. En esta ocasión nuestro guía fue un hombre de negocios que dejó el mundo financiero para ser feliz: Tätur, pero no venía solo, ya que trajo a su hijo Gabriel (18 años) con nosotros.
 
El Valle de la Montaña Hellisheidi
            Nuestro destino era el valle de las aguas termales llamado Reykjadalur, el cual está a 45 minutos de Reikiavik que se encuentra en el hermoso valle de la montaña Hellisheidi. Así que fuimos descendiendo por unos caminitos que, después de Thórsmörk eran pan comido, de hecho Tätur nos felicitó por haber tomado dicho tour, y más aún por tomar un día de relax después de tan intenso día.

            Llegamos a un rio de aguas termales, lugar en donde mientras más subes, más caliente se pone el agua. Como Tätur, Gabriel y nosotros teníamos buena tolerancia a las altas temperaturas, nos fuimos a una parte alta con poca gente.
 
En el Río de allá abajo nos bañamos
            Y menciono lo de poca gente porque, aunque eran las 10 de la mañana de un Viernes, había bastantes bañistas en el lugar, y es que este bello paraje natural es libre y gratuito. Junto a la orilla están instalados una especie de biombos en donde te puedes cambiar y dejar tus cosas, a la intemperie, sin el miedo de que alguien te las vaya a robar.

            Nos metimos al agua y empezamos a platicar con Tätur sobre su país y el nuestro. Cuando le comentábamos que en Islandia hace mucho frío, el buen islandés nos la mató diciéndonos que “en Islandia no hay mal clima, simplemente hay gente mal vestida”. Aunque su argumento fue bueno, me sigo quedando con el clima de mi país ;-)
 
También hay rutas de senderismo que pasan por acá
            Nos preguntó sobre el clima de México, y le compartimos la gran variedad que tenemos en un país tan grande, pero cuando le comentamos de temperaturas extremas de más de cuarenta grados, él nos decía que para el islandés más de 25 ya es sofocante y sienten que se les quema el cerebro.

            También platicamos de la libertad de los islandeses, que pueden tener tanta como quieran y que pueden ser lo que quieran ser. Por ejemplo Tätur renunció a un gran trabajo, en Estados Unidos con mucho dinero, por hacer lo que le gusta, además de que ocasionalmente da tours, porque es amigo del dueño de Arctic Adventures. O Svenni, nuestro guía del siguiente día, le hace a lo de la guiada de manera Freelance porque es una actividad que le da tiempo de trabajar en sus filmes.
 
Riachuelo pequeño pero rico
            Aunque es muy cómodo estar en agua caliente, y más en un clima tan frío, la verdad es que uno termina por cansarse, así que después de dos horas nos fuimos del lugar y Tätur nos pasó a dejar a la casa de Huéspedes. Sabía que nuestro destino de la noche era la Blue Lagoon y, aunque es un “must” en Islandia, nos decía que no había comparación con las que recién habíamos disfrutado.

            Leyes extrañas (pero “cool”)

            Dentro de lo mucho que platicamos con Tätur, nos compartió algunos hechos curiosos de su cultura. Y es que los islandeses pueden parecer un pueblo bastante cándido y hasta inocente, sin embargo tienen sus raíces en el pueblo vikingo, así que sobran ejemplos de esos origines guerreros y hasta salvajes.

            En una ocasión los otomanos (los turcos) llegaron a la isla y se robaron a 10000 mujeres. Los nórdicos quedaron tan encabronados que promulgaron una ley en la cual podías matar a un turco sin castigo alguno, y esa ley siguió vigente hasta hace poco más de 20 años en la cual fue anulada (supongo que alguien mató a un turco y se quedó sin castigo).
 
¿El Guason cornudo?
            Otra ley dictaba que la mayoría de edad eran los 14 años, por lo cual ya podías consumir alcohol o casarte desde entonces. Cabe recordar que el concepto de adolescencia es relativamente nuevo, ya que antes se pasaba de la niñez a la adultez, y esto rondaba entre los 12 y 15 años. Así que con las leyes vikingas, a los 14 años ya eras adulto.

            Esta ley tuvo que ser actualizada ya que muchos islandeses, considerados adultos en su país, iban al extranjero y se metían en problemas legales o, simplemente, no eran admitidos sin la compañía de un adulto de verdad. En fin, que con un pueblo tan civilizado, escuchar de esas leyes tan extremas suena como algo de ciencia ficción, pero existieron y son buenas anécdotas para ellos.

            Recorriendo Reikiavik (Segunda parte)

            Aunque nuestra base en Islandia (además de los dos días en Akureyri) fue Reikiavik, en realidad sólo pudimos conocerla algunas horas en días salteados, y es que siempre íbamos de un tour a otro.
 
Gran estilo
            Antes de partir a la Blue Lagoon, teníamos unas tres horas para comer y recorrer un poco más de la capital, así como comprar algunos recuerditos. Por tal motivo recorrimos a pie buena parte del centro, disfrutando muchos de los graffittis tan creativos que adornan las paredes, y seguimos fascinados por esa extraña dicotomía entre pueblo y ciudad que es parte del encanto de este lugar.

            La personalidad de sus negocios es totalmente hippie, esta esencia se debe en gran parte a la ausencia de las tiendas enormes de las grandes marcas que siempre encuentras alrededor del mundo, a excepción de Reikiavik.

            Creía que iba a ser difícil encontrar un ejemplo más equilibrado entre socialismo y capitalismo que Alemania, pero Islandia es otro boleto, porque se respira un ambiente en donde el capitalismo casi no se nota y eso es refrescante. Obvio en Cuba también respiras un ambiente sin capitalismo, pero tampoco hay la libertad que sí tienes en este pequeño país nórdico.

            De haber tenido más tiempo hubiéramos conocido alguno de sus museos pero preferimos dedicar esas pocas horas a empaparnos de su ciudad que encerrarnos en un único edificio por algunas horas. En esta ocasión no era el tipo de viaje que nos permitió museos, como sí lo fue Londres.
 
Desde pequeños expresan su arte
            Blue Lagoon

            Creo que el principal atractivo turístico de Islandia, además de las auroras boreales, es el Blue Lagoon, tanto así que es necesario reservar con anticipación por lo concurrido que se encuentra el lugar, y eso que fuimos en temporada baja.

            El Blue Lagoon, más que unas aguas termales es considerado un spa y, debido a su cercanía con el aeropuerto internacional de Keflavík, es muy popular visitarlo antes o después de un vuelo, para relajar las tensiones del viaje. Con mucho gusto habríamos tomado esa opción, por desgracia los tiempos de nuestros vuelos de llegada y salida no se acoplaban a los del lugar.
 
José y yo con nuestras mascaras de arcilla
            El Blue Lagoon no es propiamente una creación de la naturaleza, ya que intervino la mano del hombre. Al lado del lugar hay una planta Geotérmica, de hecho las aguas termales pasan por dicha planta y, una vez utilizada, se hizo una laguna al lado (que justamente es la Laguna Azul).

            En 1976, uno de los empleados de dicha planta alguna vez pidió permiso para meterse en dichas aguas, ya que sufría de psoriasis y no quería meterse a sitios públicos. Con los baños que se dio en dicho lugar se vio aliviado rápidamente de su problema, de ahí se expandió la noticia y se empezó a explotar dicho lugar.
 
José (ya sin la máscara de arcilla)
            Y es que, además del agua caliente (40º C), la arcilla de dicho lugar es rica en silicio, azufre y otros minerales que se dice que es buena para la piel. De ahí pusieron una cascada artificial, construyeron instalaciones alrededor de la laguna y se ha armado toda una infraestructura para que los miles de visitantes diarios pasen un buen rato. Todo esto aunado al paisaje lunar que te da una vista irreal del lugar.

            Lugar comercial

            Cuando subimos al camión que nos llevó al lugar, subieron unas gringas borrachas, bastante sabrosas (para qué negarlo), pero bastante imprudentes. Ahí nos dimos cuenta que estas aguas termales no atraían al mismo tipo de personas que las que experimentamos más temprano o en el lago Mývatn.
 
Pues sí, me veía más guapo después de la mascarilla
            El lugar tiene MUCHA producción, fue el único lugar 100% capitalista que vi en nuestra estancia en Islandia (además del aeropuerto de Keflavík, obviamente). Lo bueno que los de Arctic Adventures nos advirtieron que lleváramos nuestras chanclas, trajes de baño y toallas, porque allá todo te cobran, además de que fuésemos comidos, ya que la comida de ahí es cara, y conste que ya estamos hablando de un país MUY caro (el más caro en el que he estado).

            Por ley islandesa, te debes bañar antes (por la mugre) y después (por los minerales) de ingresar al lugar. Ya dentro hay una variedad enorme de servicios: masajes, sauna, baño de vapor, servicio de bar y restaurante (éste no está dentro de la laguna), además de toda una serie de cosméticos basados en la arcilla del lugar, y mucha mercadería del sitio (toallas, peluches, imanes, ropa, bebidas y demás).
 
Había sitios más profundos
            Nosotros no consumimos nada (ya habíamos comprado los souvenirs en Reikiavik, en donde también habíamos comido). Así que sólo disfrutamos de este lugar fresa, bonito y sus muchos detalles (además de que había muchas chicas bastante guapas y/o sabrosas H_H).

¿Nos la pasamos bien? Sin duda, estuvimos payaseando, nos pusimos nuestras mascarillas de arcilla, entramos al sauna y nos dimos un hidromasaje con las cascaditas que hay ahí dentro. Es sofisticado, fresa y bien producido, ¿quién no quisiera visitar un lugar tan cómodo y popular?

Me alegro de haberlo visitado pero, si regreso a Islandia algún día, preferiría repetir las aguas termales de Mývatn, en donde hay un gran paisaje, no tanta gente y se siente más natural, o como en el río de aguas termales de Reykjadalur, en la que uno se la pasa tan bien mientras la corriente natural te masajea.
 
Un poco de masajito en la espalda
Creo que esos lugares son más reales y auténticos que este enorme spa diseñado para los turistas y, precisamente por ese motivo, es que el islandés no va al Blue Lagoon, porque tiene tantas aguas termales, naturales, gratuitas y hasta alejadas, que no va a pagar un dineral por ir a algo artificial y concurrido de turistas superficiales.

El siguiente será el último escrito, el último día de actividades en este bello país y, como todos los anteriores, visitamos lugares inolvidables. Esa última entrega la pueden leer en esta liga.

Hebert Gutiérrez Morales.

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