domingo, 22 de abril de 2018

Golden Circle (Islandia, Parte 8 de 8)

La Cascada de Gullfoss

            Para leer del día de las aguas termales, pueden dar click en esta liga.

            El último día de actividades en Islandia fue, al igual que el resto, muy entretenido, y es que íbamos a uno de las rutas más populares de la isla: el Golden Circle, en donde se ven tres de sus atracciones más importantes, como lo son la cascada de Gullfoss, El original Geysir y el parque nacional de Thingvellir (en donde ya habíamos estado para Silfra).

            Sin embargo, como esa actividad está diseñada para medio día, fuimos a otro lado antes de conocer dichos lugares, algo que a José no le hacía mucha gracia dadas las experiencias previas.
 
Un Rafting muy encillo
            Rafting en el Río Hvítá

            Por nosotros pasó Svenni, un tipo enorme (unos dos metros) que, al igual que Tätur un día antes, traía a su hijo para acompañarlo en el tour, el chamaco se llamaba Antón y tenía 9 años. Esto de que los guías trajeran a sus hijos me pareció un gran detalle, además de que habla que las relaciones entre padres e hijos son bastante cálidas en el país nórdico.

            También lo traía porque, por tercera vez, íbamos a tener un tour para nosotros solos, lo cual llamo una auténtica suerte porque tuvimos una atención personalizada y fuimos a nuestro propio ritmo sin esperar a otras personas.
 
De haber sabido que me iba a mejor, mejor saltaba ¬_¬
            Después de la experiencia en The Beast of the East, a José no le causaba emoción volver a meterse al río (y era completamente entendible), sin embargo Svenni le aclaró que este descenso era más bien para novatos, un río muy tranquilo con rápidos leves. Es más, no sólo era un río tranquilo, la temperatura del agua estaba más soportable a diferencia de Akureyri.

            Y, efectivamente, los Rápidos eran clase 2, nada del otro mundo, de hecho se podría decir que fue un río relativamente aburrido, lo único rescatable eran las rocas volcánicas que flanqueaban la rivera. Había un salto de unos cinco metros pero, aunque le he ido agarrando mucho gusto a los saltos gracias a mis amigos de Ruta Huasteca, opté por no hacerlo.
 
Nada que ver con los bellos ríos en México
            ¿La razón? Al otro día volábamos temprano y, por experiencia propia, sabía que la ropa no se iba a secar, y definitivamente no quería llevarla empapada en mi equipaje. Aun así, nuestro guía tenía otros planes y nos volcó durante un juego, así que tuve que llevar ropa húmeda en mi maleta ¬_¬.

            De alguna manera me agradó que José pudiera constatar que no todos los Rafting son tan extremos (aunque los chidos sí lo son) y con ello aminorar un poco el mal sabor de boca que le generó The Beast of the East.

            Mientras navegábamos por el río fui consciente que no sabes lo que tienes hasta que lo comparas con otras cosas. En México estoy acostumbrado a Raftings muy bellos (como Barranca Grande o Tampaón), así que cuando veo estos ríos pelones y sin chiste, es que me doy cuenta de lo afortunado que soy por tener tan cerca ríos tan bellos y complejos para hacer rafting. Al final, no lo sabría, pero ése iba a ser mi último descenso en río de ese año, y pase 14 meses sin volver a subirme a una balsa, todo debido al Herpes Zóster -_-.
 
José y yo en Gullfoss
            Después del Rafting, Svenni nos llevó río arriba, para visitar la cascada que da origen al río que acabábamos de navegar.

            La Cascada de Gullfoss.

            Gullfoss (que significa “Cascada dorada”) es la caída de agua más famosa de la isla y, sin duda alguna, una belleza natural impresionante. Ciertamente Islandia es un país excesivamente caro pero, para compensar, el acceso a sus tesoros naturales es gratuito, y eso lo agradeces.
 
Una belleza de cascada
            La cascada es espectacular, la caída es de 32 metros en tres niveles, además de ser bastante ancha. El volumen de agua es brutal y no dudo que ha de lucir más bella cuando la vegetación de verano está en todo su esplendor. Al ver la majestuosidad del sitio, no te quedan dudas de por qué es la cascada más famosa y espectacular de Islandia.

            Además de las obligadas fotos en cada punto de observación, no hay mucho más que hacer en este sitio, así que Svenni nos llevó al siguiente destino.
 
A pesar de mi sonrisa fingida, estaba feliz de estar ahí
            El original Geysir (Geiser)

La palabra geiser proviene de la islandesa “Geysir” que significa “Agua que emana”, y el que inspiró este término se encuentra en el Golden Circle. Un geiser es una fuente de agua termal que periódicamente emite una columna de vapor y agua caliente.

El Geiser original estaba acordonado por razones de seguridad, dado el gran volumen de agua que expulsa, sin embargo, habían pasado años desde la última emanación que hizo. Esto se debe a dos factores: por un lado los minerales en su interior se van desgastando, así que las emanaciones se van haciendo más espaciadas.
 
El Geysir original (el papá de todos)
Por otro lado, la ignorancia de los visitantes aporta para “dormir” a Geysir, ya que le echaban piedras y monedas por lo que la acumulación de dichos objetos, ha ido sofocando el chorro de agua. De hecho en el Parque hay seis Geiseres y, a pesar de los letreros que indican que no les avientes objetos, la gente lo sigue haciendo ¬_¬.

Aunque el Geysir estaba dormido, por fortuna, su hijo estaba activo: Strokkur es el nombre de otro Geiser activo, mismo que hace erupción cada 14 minutos y que llega a alcanzar alturas de 25 metros. Nada que ver con su “papá” que alcanza alturas de hasta 122 metros pero, como turista, aprecias el espectáculo aunque sea en menor medida.

Strokkur saliendo

Thingvellir

Ya habíamos tenido una probadita de este hermoso parque nacional el día de Silfra pero, por fortuna, Svenni no desperdició nuestro tiempo en los otros dos lugares que, aunque bellos, no había mucho que hacer además de contemplar el paisaje.

Además de Silfra, Thingvellir no tiene un atractivo tan espectacular como Gullfoss o Geysir PERO, en conjunto, es un lugar mucho más bello y espectacular que los otros dos sitios que visitamos de manera previa.

El paisaje en Thingvellir es único, no en vano es un patrimonio de la humanidad para la Unesco. Primero porque estás rodeado de montañas y volcanes que hacen del paisaje una maravilla (aquí también se grabaron escenas de “Juego de Tronos”), esto aunado a los ríos, cascadas y hermosos valles que te transportan a otras épocas.

Hablando de otras épocas, te vas al año 930, en donde se estableció el primer parlamento en Europa, justamente por los Vikingos en dicho lugar, cuyo nombre es Althingi.
 
La Belleza de Thingvellir
Como ya mencioné, en este sitio se encuentra la fisura entre las placas tectónicas de Norteamérica y Europa, pero no es la única maravilla geológica, ya que puedes recorrer avenidas en donde pasas por paredes de lava que son brutales.

A primera vista Thingvellir no tendrá mucho que ofrecer pero, conforme lo vas recorriendo, quedas enamorado por su gran belleza natural.

Caro como la chingada
 
Caminos creados por la lava seca
            En el 2016 visité tres islas: Japón, Reino Unido e Islandia, de las cuales pensé que esta última iba a ser el destino más barato, sin embargo la realidad fue totalmente distinta: Japón me pareció muy barato (esto gracias a la deflación de las últimas décadas), Londres no me pareció tan caro como me habían comentado, incluso me esperaba costos más exorbitantes, pero Islandia fue una auténtica mamada en cuanto a precios.
 
Paisajes fríos pero hermosos
            Por ejemplo, nuestra comida más barata fue en “Chuck Norris Grill” de Reikiavik, en donde el combo de una hamburguesa, con papas y refresco, nos salió en 500 pesos. Una botella de agua costaba alrededor de 100 pesos. Las playeras de recuerdo que normalmente compro en unos 20 USD, aquí estaban en 50USD (las baratas).

            Es más, cada tour nos costó una media de 6000 pesos, cuando el Tour de Stone Henge saliendo de Londres nos salió la tercera parte de ello. Por fortuna las reservaciones las hicimos con meses de anticipación, por lo que conseguimos descuentos y pudimos pagar de forma paulatina.
 
Con la vegetación de verano debe ser aún más bello
            Esto no es raro, ya que las economías nórdicas tienen un costo de vida muy elevado, pero en el caso de Islandia la situación es peor ya que, a excepción de la pesca y la energía geotérmica, carecen de recursos naturales, así que deben importar mucho de lo que consumen, lo cual encarece las cosas.

            En fin, que Islandia es un país muy bello pero, debido a la lejanía y los precios, no era casualidad que sólo viéramos gente de países ricos en su turismo, y nadie de nuestros países latinos.
 
Parque nacional de Thingvellir
Clima, flora y fauna

En Islandia casi no hay árboles, de hecho son una rareza. Y eso no fue natural sino obra del hombre, en particular de los vikingos, mismos que arrasaron con los bosques de esta pequeña isla para construir sus embarcaciones de guerra, casas y fuertes.

El problema es que, con la tierra de origen volcánico, es difícil que dicho árboles crezcan con facilidad, así que ha tomado (y tomará) cientos de años ir plantando y cuidando árboles para que la isla vuelva a ser verde.
 
Silfra a mis espaldas
Por fortuna para ellos, al ser un sitio tan pequeño, los vientos del mar se llevan cualquier potencial contaminación, lo cual mantiene bastante limpio el aire. Además hay muy poca polución al ser un país con mucha consciencia ecológica.

Ya que hable del tipo de tierra, en Islandia no hay hormigas, serpientes ni mosquitos. En realidad  los mosquitos no se dan por el clima frío aunque, para su ubicación, esta pequeña isla tiene un clima bastante benevolente.
 
Seljalandsfoss 
Obvio cuando vienes de un clima cálido, las únicas variaciones que notábamos eran cuando pasábamos de tener frío, a cuando teníamos menos frío, a cuando teníamos MUCHO frío, todo eso en un lapso de cinco minutos, porque el clima en la isla es muy caprichoso.

Sin embargo, el frío en Islandia es soportable a comparación a otros países en su misma latitud o más abajo. Y es que gracias a la corriente del Golfo, el frío en la isla no es tan extremo, de hecho los inviernos en Europa continental suelen ser más crudos que en este pequeño país, en donde se alcanzan mínimas de -10º C, cuando en un Alemania alcanzan los -25º C.

Las temperaturas máximas islandesas alcanzan los 20ºC, lo cual es una temperatura normal y agradable en México pero, para ellos, es un calor bochornoso (y pensar que en Yucatán a esa temperatura ya sienten frío).

Hasta luego Islandia
 
Blue Lagoon
Y con esto cierro esta saga por un país bello, enigmático e interesante. Un sitio que tiene mucho que ofrecer, aunque el costo por visitarlo es bastante elevado, sin duda es una inversión que vale la pena. No sólo por los paisajes diferentes, sino por su gente tan cálida.

Aunque no era un viaje que anhelaba, me alegro haber seguido la corazonada que me indico visitar este pequeño país nórdico. Fue una grata sorpresa encontrarme con paisajes tan diferentes, con gente que tiene una visión tan sabia y, al mismo tiempo, tan sencilla de la vida.
 
Gracias a mi hermano por compartir este viaje conmigo
Como en cada viaje, me sirve también para valorar lo mucho que tenemos en México y que no siempre aprovechamos como deberíamos. Eso me encanta de viajar, porque puedo espejear distintas realidades contra la nuestra e intentar sacar cosas buenas para aplicarlas en mi país.

Me fui agradecido de Islandia y con mucho gusto volvería a dicho país, ya veremos si las condiciones se presentan en el futuro para regresar a esta pequeña isla que tanto tiene que ofrecer.

Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

Jose Antonio Hernandez Morales dijo...

Muchas gracias a ti por ser mi traductor, resevador de viajes, guia fue un viaje caro pero con gustoblo volveria hacer