domingo, 13 de mayo de 2018

Razones por no votar por AMLO (Segunda parte: ¿Por quién sí votar?)


            En la primera parte (que pueden leer en esta liga) compartí un poco lo antecedentes que preceden a esta elección, lo cual le ha dado un gran impulso a un sujeto tan nocivo de ser presidente de México. Pero analicemos un poco a AMLO.

            Un candidato deshonesto, marrullero e incongruente

            En el escrito anterior decía que México no tiene memoria, y de eso se ha aprovechado un sujeto sin vergüenza que se vale del enojo de la mayoría de la población. Mucha gente igual y no lo recuerda, pero tengo perfectamente presente que cuando perdió la elección del 2006, el señor hizo su berrinche porque decía que había ganado. Vamos a decir que es factible que haya ganado y que le hayan hecho fraude (porque sé en qué país vivo), pero aquí la forma descalificó al fondo.

            El Peje tomó avenida Reforma, causando un caos en la zona y afectando a los residentes y trabajadores del lugar, provocando grandes pérdidas económicas. Pero, no contento con eso, armó todo un show al declararse Presidente legítimo de México y descalificando al verdadero mandatario al llamarlo Pelele y presidente espurio.


            Eso deja en claro que el Sr. López Obrador es intolerante y cerrado, y que sólo acepta los resultados que le favorecen. Además de mostrar un amplio desprecio por las instituciones al ningunearlas y proclamarse de manera arbitraria para un puesto que, años después, tiene el cinismo de volverse a postular de manera oficial.

            A ver, si fue presidente legítimo ¿Cómo se atreve a competir nuevamente? ¿Acaso eso no es eso reelección? “Ah, es que eso fue un teatrito” podrá decir y, de ser así ¿Cómo te atreves a presentarte nuevamente a la campaña?

            El Peje es tan incongruente que, aunque dice que va a acabar con la corrupción y va a ahorrar no sé cuántos miles de millones de pesos, no predica con el ejemplo, ya que en su equipo y/o candidatos, tiene personajes despreciables y tóxicos para México, como lo son los casos de la maestra Elba Esther Gordillo, Napoleón Gómez Urrutia, Fernández Noroña y hasta Cuauhtémoc Blanco o Sergio Mayer. Obviamente, en un país corrupto, los partidos están infestados de gente así, pero no puedes presumir lo que no tienes.


            AMLO es un sujeto que quiere el poder por el poder, no por una auténtica necesidad de gobernar y guiarnos a un desarrollo, y sus políticas populistas no se limitan a la economía y a lo social, sino que tampoco respeta la investidura que debe tener un líder mundial.

            El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México


            AMLO está mame y mame con dos temas de aviones: el primero consta de querer cancelar la construcción el nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México (aunque ya ha ido suavizando su postura) y la segunda es la de vender el avión presidencial.

            Empecemos con el aeropuerto. La ciudad de México es una de las urbes más importantes del mundo y, por tal motivo el tráfico aéreo que tiene es bastante grande. A pesar de que se abrió una segunda terminal en el Aeropuerto Benito Juárez, ya no es suficiente para lidiar con el volumen de vuelos, además de que la ciudad ya se lo tragó y se ha vuelto uno de los lugares más difíciles (por no decir peligrosos) para aterrizar. No en vano les pagan más a los pilotos que deben hacerlo ahí.

            El aeropuerto es una inversión necesaria. Si queremos ser un país de vanguardia, tenemos que tener infraestructura a la altura. Se trata de imitar a las naciones del primer mundo e intentar alcanzarlos, y no quedarnos con aeropuertos moleros, que piensas que con un simple parche ya está y seguimos adelante.


            Ahí se demuestra la falta de visión de AMLO, que no entiende la necesidad de inversiones en infraestructura, entre otros rubros. Para que venga inversión extranjera, es necesario darle los medios para transportar sus materias primas, ejecutivos, productos, empleados, empaques, maquinaría y demás. Y no sólo es el aeropuerto, sino las carreteras, puertos, servicios y demás medios que necesitamos desarrollar para ser un sitio atractivo para invertir, visitar, conocer y demás.

            Los recursos se deben invertir para que la economía crezca, la gente obtenga mejores oportunidades y tenga las condiciones para alcanzar su propio desarrollo, no en regalarles dinero por no hacer nada. Bien dicen que no les des el pescado, sino que les enseñes a pescar (y procurar las condiciones óptimas para hacerlo, agregaría yo). Pero las inversiones no es lo único en lo que le falta visión a AMLO.

            El avión presidencial

            Pasando al famoso avión presidencial, mismo que ha amenazado con venderlo, que no tengo nada en contra de ello, al fin que no es mío. El problema no es deshacerse de él, sino que dice que se va a trasladar en vuelos comerciales.

            A ver señor López Obrador, si usted pretende ser presidente (de verdad, no “patito”) de México, debe de entender que éste es uno de los países más importantes del mundo, independientemente que seamos tercermundistas, y por lo mismo debe respetar la investidura que ello conlleva y comportarse a la altura.


            Si tiene una cumbre del G-20 o una reunión en la ONU, no puede decir “Pues no llegué” sólo porque se atrasó el vuelo. Usted debe entender lo importante que es dicho puesto, ya que se ha pasado más de dos sexenios en campaña para obtenerlo. No se trata de un juego o un simple pretexto para satisfacer su hambre de poder, sino de un privilegio y, como tal, debería comportarse a la altura.

            Venda el avión si quiere, pero tiene que comprar otro, sin importar que sea más barato, pero es necesario que como presidente de México tenga uno. Es increíble que ese hecho lo entienda un simple ciudadano en lugar de alguien que anhela gobernarnos. Definitivamente un tipo corrupto, incongruente, irresponsable, populista y sin visión no debe ser presidente de México. Pero ¿y quién sí?

            Entonces, ¿Por quién votar?

            Parece que en este país nunca podemos tener opciones claras en las votaciones, así que cada seis años la tenemos más difícil porque tenemos que elegir nuestro veneno ante la imposibilidad de encontrar una opción más o menos aceptable, ya que todos tienen sus bemoles.


            Es un hecho que la mayoría del electorado NO queremos al Peje, el problema es que no estamos apoyando (en este momento) a algún candidato en específico. En realidad estamos a la expectativa, no queremos votar por AMLO pero, siendo honestos, las otras opciones tampoco son maravillosas. Analicémoslas de manera breve:

A)    Ricardo Anaya

Normalmente voto por el PAN y Anaya me caía bien hasta hace unos meses. Personalmente creo que pudo haber logrado la candidatura de su partido de forma limpia y congruente, lo cual hubiera unificado a sus militantes para respaldarlo.


El problema es que, literalmente, secuestró al partido, empezó a hacer las cosas de manera arbitraria, eliminó a sus contrincantes y se aseguró (de una manera bastante sucia) la candidatura a la presidencia. Esa manera gandaya, al omitir un proceso interno real, es lo que provocó la desbandada de importantes figuras del PAN que prefirieron irse antes que apoyar al Chicken Little.

A pesar de ello, creo que Anaya es alguien inteligente, con visión y que entiende lo que se requiere para ser presidente. Ciertamente no son las formas correctas, pero hay que reconocerle que logró lo que se propuso. El problema es que la forma en que lo hizo no fue la correcta y deja un mal sabor de boca.

B)    José Antonio Meade

Me parece un tipo decente e inteligente, incluso hasta una buena opción, pero el problema no es él, sino “su” partido que no es “su” partido: el PRI, el gran cáncer de este país. Y, a pesar de toda la historia cochambrosa y el daño que le ha hecho dicho partido a México, incluso votaría por el abanderado de estos hampones antes de hacerlo por Obrador, ya que los considero menos nocivos que AMLO.


C)    Margarita y el Bronco

No tengo nada en contra de estos dos, es más, es factible que sean buenos candidatos (bueno, lo era Margarita) y, en un país desarrollado, con gusto votaría por ellos aunque no tuvieran posibilidad. Es más, dejando a un lado lo de “un país desarrollado” (eso nunca me va a tocar verlo), pero si tuviéramos opciones de una calidad similar, con gusto les regalaría mi voto.

El problema es que tenemos una opción mucho más nociva y peligrosa que las otras, por tal motivo, no puedo desperdiciar mi sufragio en una opción que no tiene posibilidades, así que no les daré mi voto a ninguno de estos dos, por más buenas ideas que puedan tener. La reciente renuncia de Margarita a la candidatura es una muestra de que no tenía posibilidades, ni apoyo, para seguir en contienda.


El voto útil

Tengo claro que no voy a votar por el Peje pero, de los restantes dos candidatos con posibilidades (Anaya o Meade), ¿por quién voy a votar? Aún no lo sé.

Eso lo voy a saber durante la semana previa al 1º de Julio, en las cuales me voy a dar a la tarea para ver quién va en segundo lugar según las encuestas en el extranjero, y es que en las de México no se puede confiar.

Así que voy a sondear tantas encuestas foráneas haya disponibles para tomar mi decisión y votar por el que pueda ganarle a AMLO, sin importarme su pasado y sus potenciales pecados, porque no quiero que alguien con ideas tan nocivas llegue a la presidencia.


En verdad me encabrona verme ante una elección en que debo elegir (otra vez) al menor de los males, en lugar de buscar la mejor opción, pero éste es el México que hemos formado, no sólo con nuestros políticos corruptos, gobernantes incompetentes e instituciones burocráticas, sino también con ciudadanos indolentes, irresponsables y huevones, que quieren que alguien más les venga a resolver la vida.

Consejos para cerrar

Tengo cuatros consejos o comentarios finales para cerrar este tema:


A)    A la gente que no cree en AMLO, no descalifiquen a sus seguidores (con apodos como Pejezombies o Chairos). Para empezar ya están muy dogmatizados y no van a cambiar su voto. Recomiendo evitar discusiones con ellos porque sólo es incrementar la violencia en este país (que ya tenemos bastante). Ya si no se libran de la discusión, traten de hacerlo con argumentos y no con insultos, aunque no van a entender. Si entran al juego de la discusión acalorada, más se prenden y más se empecinan con su mesías.

B)    Tristemente el mexicano no lee y, es más, no analiza. ¿Se han dado cuenta quienes ganan normalmente las elecciones en este país? No es el que tiene mejores propuestas, sino el que hace declaraciones más polémicas o llamativas, el que ataca con más carrilla a su rival, el que se ve más “malote” o “astuto”. Pero no es algo exclusivo de nosotros, ya vimos que los gabachos también se dejan llevar por el Show y también eligen presidentes pendejos.


C)    Recuerde que al final, sin importar el color o ideología, siguen siendo políticos, mismos que no saben cómo nos llamamos y, en realidad, les vale madre lo que pase con nosotros. No vale la pena dañar las relaciones con sus seres cercanos por una estúpida elección que no va a sacar adelante al país (aunque sí nos puede hundir más)

D)    Les recuerdo que sin importar quien gane en ésta, en la siguiente y en las elecciones que quieran, vamos a seguir siendo una república banana, misma que no sólo da risa al interior del país sino al exterior más ¿por qué? Por la actitud que tenemos como pueblo. Obviamente los ciudadanos no vamos a construir carreteras, hospitales o escuelas, ni vamos a gestionar acuerdos internaciones o aprobar nuevas leyes (aunque no nos haría nada mal respetarlas). Sin embargo nuestra honestidad, civilidad o respeto serían grandes pasos para tener una mejor sociedad y, por ende, políticos de mayor calidad y así, tal vez en un futuro, podamos elegir al mejor de los candidatos en lugar de al menos malo.

A usted que lee esto, le solicito de favor y, sobretodo, por amor a este país, que no vote por AMLO, sé que las otras opciones tampoco inspiran mucho, pero créanme que las cosas se pueden poner mucho peor.

Muchas Gracias.

Hebert Gutiérrez Morales.

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