viernes, 22 de junio de 2018

Escocia, más allá de las gaitas y Kilts (Escocia Parte 7)

La Abadía de Holyroodhouse

            Para leer sobre la visita a Loch Ness y las Tierras Altas, pueden darle click a este enlace. A lo largo de la semana que estuve en Escocia observé muchas cosas que me llamaron la atención, algunas de las que ya tenía una idea y otras que resultaron sorpresivas. Como no eran temas de algún escrito en específico, las acomodé en este ensayo.

Clima Escocés

A pesar de estar a mediados de primavera, y que en México dejé climas mínimos de 15 y máximos de 25, en Escocia el clima era como el Invierno que tenemos en el Centro del país.

Cada mañana estaba fría y casi todas nubladas, “¡Justo el clima que debe tener Escocia!” pensé, y era muy feliz de que así fuera. De hecho ni sé para qué llevé camisas diferentes, ya que todos los días me la pasaba con rompevientos porque el clima jamás rebasó los 13 grados, y por las tardes bajaba hasta los 5 ó 6 grados.
 
La Milla Real en Edimburgo
El clima escocés está constantemente nublado porque se encuentran los vientos del mar del norte con los del Golfo de México, se condensan y provocan nubes constantes y vientos fuertes, pero nunca tormentas como en México, en las que parece que se va a acabar el mundo; en realidad en Escocia el frío es constante con un chipi chipi ocasional.

Por eso, cuando había sol, la gente lo disfrutaba mucho. Recuerdo que platicaba con una chica del Staff del monumento a Scott, una griega bastante guapa, y me decía que tenía suerte por el clima soleado de aquel día, lo cual me recordó que lo mismo me dijeron en Londres en su momento, porque “aquí el clima cambia en 5 minutos”, comentario que me llamó la atención porque lo mismo me dijeron en Islandia y Japón, así que me pregunté ¿será percepción de los locales para hacerse los originales? o ¿estamos viendo las consecuencias del cambio climático?
 
Humor escocès
Bendita tecnología

Sé que he mentado madres de la tecnología, que nos ha vuelto más inútiles y dependientes de un aparatito. Sin embargo, cuando viajas por tu cuenta, sin alguien que te guie, debo reconocer que los avances tecnológicos te hacen la vida bastante sencilla.

Empecemos por el Wi-Fi, que en Escocia hay por todos lados y de muy buena potencia, y no sólo me refiero a los museos, sino que en los trenes, en los autobuses, en las estaciones, en los restaurantes y casi todos los sitios turísticos que visitabas, con excepción obvio de lugares históricos tipo castillos o iglesias.

Otra herramienta que me hizo el viaje más sencillo fue el Google Maps, ya que pude llegar a cada sitio de manera eficiente. No me imagino todo el tiempo que se perdía antes buscando un sitio a través de los señalamientos de los locales. Aunque me bajé los mapas sin conexión, casi siempre pude usarlos on-line por la buena cobertura de Wi-Fi que había.
 
Homenaje a héroes de guerra en Glasgow
Algo nuevo que me tocó vivir se debió a un extravío, ya que en Glasgow perdí el itinerario impreso que siempre llevo. Ese día me las arreglé con lo que recordaba y con algunos tips de Trip Advisor. A partir del siguiente día llevé el itinerario en Excel, así lo podía consultar en mi Smartphone. Así que ahora llevaré el itinerario en archivo para no depender de papelitos (sólo del teléfono ¬_¬).

Otra cosa que note en donde la tecnología está avanzando es en los vuelos. Por ejemplo, para los trayectos locales entre Edimburgo, Dublín y Londres, con la App de Aer Lingus hice el Check-In en mi celular y ni siquiera me imprimieron el boleto, ya que con la app pasaba directo.
 
El Rìo Ness en Inverness
Y no sólo es eso, en el aeropuerto ya no hay más que un solo dependiente, porque cada cual hace su papeleo en las maquinitas o la app y tú mismo echas el equipaje a la banda. Además los puntos de seguridad son rápidos y eficientes, no como mis vecinos gabachos que exageran en medidas de seguridad.

Dinero

Yo creía que era mejor comprar divisas extranjeras en el aeropuerto porque el tipo de cambio es más favorable que el del banco, lo cual es cierto para los dólares pero, por alguna razón, Bancomer da mejor tipo de cambio que el aeropuerto de la CDMX (ya ni mencionemos Heathrow) en el caso de las libras y los euros.
 
La Abadía de Melrose vista desde el Jardín Harmony
Por lo cual, mi recomendación es llevar pocas libras en Escocia, sólo para compras pequeñas o los pocos lugares en donde no te acepten tarjeta, y el resto pagarlo con el plástico, ya que el tipo de cambio fue mucho más favorable.

Y otra cosa, siempre mantener la postura de que “el que convierte no se divierte”, porque hubo una ocasión en que creí comprar unos imanes baratos y, por alguna razón hice la conversión y dije “¿Qué? ¿100 pesos por un imán?” ahí es donde recordé que no debo convertir y volví a pensar en libras y deje los pesos hasta que regresara a México.

Edificios engañosos.
 
Iglesia en Stirling
Como mencioné en los museos de arte moderno de Glasgow y Edimburgo, era una lástima que edificios tan bonitos albergaran tanta basura etiquetada de arte, pero no fueron los únicos edificios “mal utilizados”.

Por ejemplo, en la Royal Mile vi lo que, según yo, debería ser la catedral de Edimburgo, pero al entrar me quedé muy extrañado al ver que sólo era una cafetería, en verdad me sentía confundido.

De hecho fue algo común que encontré en Escocia, porque veías edificios muy bonitos, con arquitectura gótica pero que no eran otra cosa que escuelas, hostales, restaurantes, centros de información y hasta oficinas de gobierno. Me intrigó que edificios que se veían bastante viejos fuesen utilizados de manera tan mundana.
 
Arte callejero en Edimburgo
Inglés de la chingada

Durante los dos primeros días en Escocia no tuve ningún contratiempo para comunicarme, ya que a todos les entendía y todos me entendían. Después me escribí con mi amiga Dani, que vive en Alemania y, para cerrar nuestro chat me dijo  “A ver si les entiendes porque tienen un inglés de la chingada”, lo cual me llamó la atención.

Como no había tenido problema hasta el momento, sólo había dos posibles situaciones: O mi inglés estaba muy chingón o había hablado poco con los escoceses. Así que a partir del tercer día empecé a poner atención a lo que me decían y me di cuenta que, efectivamente, no les entendía muchas cosas, PERO aprendí a intuirlas, así que parecía que les entendía.
 
Hermosa la Catedral de Glasgow
Ese tercer día fui a Glasgow, en donde compré un boleto para la estación de Partick que, según yo, sólo había comprado de ida pero, según el boletero, se lo pedí de ida y vuelta. Al final me sirvió el boleto de regreso para ahorrar tiempos.

Otro ejemplo me aconteció en Stirling, después de visitar el monumento de William Wallace, le pedí indicaciones a la chica de la tienda y sólo le entendí los números del camión, el resto de su comentario no lo capté en absoluto. Me frustraba que desde el comentario de Dani ya no les entendía ni madres a los escoceses. ¬_¬U
 
Linlithgow
Estaba tan frustrado que hasta empecé a extrañar a los gabachos y su acento pitero a la hora de hablar. Y es que pensé que en Escocia iban a hablar como en Londres, con ese acento inglés, tan mamón como bonito y muy claro. Al acento escocés le falta o le sobra mamonería, así que es incomprensible. Supongo que esto es producto de la combinación con el acento gaélico o una especie de resistencia para adoptar el inglés por completo.

            Lo que sí es cierto es que mi comprensión del idioma mejoró horrores porque, en el vuelo de regreso de Aeroméxico, retomé una película de Batman que dejé a la mitad en el trayecto de ida y, de regreso, la comprendí sin ayuda de subtítulos.
 
Camino en Rosslyn
Extranjeros en Escocia

No sólo me refiero a los turistas, sino a los extranjeros que viven en Escocia y que son una parte vital para la economía local. Por ejemplo, el primer día cené en un restaurante de comida rápida atendido por un hindú.

Estos restaurantes los identifiqué desde Italia y se han vuelto una plaga en Reino Unido y, supongo, otras partes de Europa.  Y es que tienen precios baratos y buen sazón. Sin embargo los hindúes y turcos traen algunas mañas de sus países, así que se deben adaptar a la idiosincrasia del país al que llegan.

Lo menciono porque le pedí el baño y me dijo que no tenía, “Pero ve al Café Frankestein o Café Nero” lo cual me llamó la atención y le dije “¿Les aviso al momento de entrar?” y el me contesto “¡No sólo entra y ya! En este país nadie te dice nada por entrar al baño”.
 
Bellas Casitas en Plitochry con clásico cielo escoces
Me enojé, porque una cosa es que los escoceses sean amables y te dejen pasar al baño y otra es que este gandaya se aproveche de esa amabilidad para no tener baño y, adicionalmente, sacarle provecho a la buena voluntad de los locales.

Un pequeño paréntesis con los baños. Por alguna razón en Escocia (e Irlanda) los sanitarios tienen puertas dobles para ingresar a ellos ¿La razón? Supongo que seguridad o higiene. ¡Ah! Y en NINGUNO había cesto de basura, TODO el papel se avienta al WC, porque en este país comprendes que el papel sanitario está diseñado para disolverse en el agua, y no para crear más basura al echarlo en botes. Pero volvamos con los extranjeros.
 
Atardecer junto a la fachada de St. Anthony
Otro grupo que vi con muchos representantes fueron los españoles, tanto turistas como residentes, y es que me los encontraba por todos lados. Le pregunte a una chica que atendía una tienda de souvenirs por qué había tantos de sus compatriotas y me comentó que con la crisis económica que habían pasado, fueron muchos los que emigraron por toda Europa en busca de estabilidad laboral.

Pero además lo escoceses valoran mucho la aportación de sus inmigrantes. Justo después del Brexit, cada inmigrante legal recibió una carta de la Primera Ministra escocesa diciéndoles que no se preocuparan, que en Escocia eran valorados con todo lo que le aportaban al país y que les pedía, de la manera más atenta, que no se fueran. ¡Wow! Si recibiera una carta así en el país en que estoy de inmigrante, me sentiría muy conmovido y comprometido con el mismo. Pero esto del Brexit va a traer más efectos.
 
Elvis en Kelvingrove
El efecto inglés

Como ya mencioné durante los escritos de este país, hay una animadversión implícita de los escoceses a los ingleses, y con justificada razón, debido a todas las injusticias que han recibido por parte de sus captores del sur.

En 2014 hubo una consulta para independizarse del Reino Unido, misma que perdieron por 10 puntos los independentistas. Pero eso fue antes del Brexit, porque en Escocia sí les gusta pertenecer a la Unión Europea, así que es factible que venga otro ejercicio democrático y es probable que (ahora sí) logren ser totalmente independientes.

Y ojalá se dé, porque no creo que a Escocia le cueste mucho separarse de Inglaterra, además de que ya tienen una identidad propia muy marcada (sólo les faltaría definir un himno nacional del cual carecen).
 
Monumento en la Capilla de Rosslyn
Aunque estoy a favor de dicha separación, y viendo la cultura escocesa a lo largo de una semana, también hay que darles crédito a los ingleses de lo que han alcanzado los escoceses en la actualidad, ya que ellos les dieron disciplina y orden a esa esencia tan alternativa y festiva. Ese efecto me quedó caro cuando visite a Irlanda días después, pero de eso hablaré en otros escritos.

Ser peatón en Escocia

A diferencia de Londres y de Japón, en donde me la pase en mucho transporte público, en Escocia camine mucho, así que comprobé que afectaba a mi Status Quo la conducción a la derecha.

Es por eso que me sorprendía cuando, según yo, veía niños, gente dormida, sin utilizar las manos, abuelitos o hasta perros manejando, para darme cuenta que eran los copilotos.
 
Mi bello Lago Ness
Pero no sólo eran los autos. Por ejemplo en Japón y Londres la gente camina con la misma lógica que manejan, y se mantienen a la izquierda. En Escocia no había dicha lógica, ya que trataba de irme a la izquierda y encontraba gente de frente, entonces me iba a la derecha ¡y encontraba gente de frente! y ahí me di cuenta que no tienen un orden para trasladarse ¬_¬.

Así que me sentía tan desorientado, tanto por su caminada como por su manejada que, cuando cruzaba una calle, optaba por voltear a ambos lados, sin importar que fuese de un solo sentido, para evitar cualquier accidente. Y ya que hablo de cruzar la calle, en ese aspecto son igual que nosotros: se cruzan en cualquier lado, no en las esquinas como en otros países más ordenados como Inglaterra, Alemania o Japón. ¡Ah! Y también se cruzan cuando está el rojo para el peatón, si no hay coches obvio, lo cual no veo mal, porque es sentido común.
 
Selfie con las Kelpies
Eso sí, desordenados o no, los escoceses caminan muy rápido. Ya había comentado que veía mucha gente corriendo en el Parque Holyrood, pero no sólo es cuestión deportiva, sino estilo de vida. Por ejemplo, en México yo camino rápido y siempre ando rebasando gente que camina muy lento, pero en Escocia casi no rebasaba a nadie, por el buen ritmo que se trasladan.

Algo que me llamó la atención, sobretodo en Edimburgo, es que vi indigentes, no tipo Estados Unidos que hay ciudades con uno en cada esquina, pero sí varios, algo que nunca había visto en una ciudad europea o, por lo menos no lo recuerdo de lo raro que resulta, y eran locales no inmigrantes. Eso sería nada a comparación de lo que vería en Dublín, pero de eso ya escribiré cuando traté el viaje a Irlanda.

Y ya que hable de gente que no se cuida, eso me lleva al siguiente punto.

¿En qué momento te vale madre la vida?
 
El Cementerio del Dean
Después de visitar el museo de arte moderno de Edimburgo, pase por el Dean Village y recordé que días antes había comido rico en un lugar de ahí cerca, así que decidí ir de nuevo. Ahora había más gente en el lugar, por lo que había una mesera adicional, misma que estaba MUY madreada, ya que estaba toda desaliñada, chimuela y, lo que es peor, olía a alcohol cabrón, de hecho creo que estaba borracha.

No lo voy a negar, me asusté, no sólo por mi fobia a los alcohólicos sino porque me he dedicado a crear un ambiente bonito y en paz a mi alrededor, por eso cuido mucho de quién me rodeo. Sé que existen muchas situaciones tristes, injustas, crueles, feas, culeras y demás en el mundo y sé que eventualmente me va a tocar afrontar alguna de ellas, porque no puedo vivir en una burbuja, PERO me gusta diseñar mi mundo bonito.
 
Water of Leith
Volviendo a la señora, no sólo me impacto su olor a alcohol, sino su marcado descuido, porque ¿qué tan baja debes tener la autoestima para no arreglarte los dientes? ¿Para no comprarte una cremita? O ¿Para no rasurarte los pelos de la barbilla? Digo, creo que todos deberíamos arreglarnos (en la medida de nuestras posibilidades) para dar nuestra mejor cara al mundo, así que es triste ver a alguien que le deja de importar, y más triste es que sea una mujer que, generalmente, cuidan más su apariencia a comparación de lo poco que nos cuidamos los varones.
 
La Necrópolis de Glasgow
Pero no fue un caso único. En Tweedsbank, estación a la que llegas para la Abadía de Melrose, se subió una señora con una apariencia muy descuidada. Aunque rondaba los 70 u 80 años, creo que no es pretexto para mostrar tu cabeza despeinada y con pocos cabellos, y no porque esté mal estar calva pero, por amor propio, hay gente que se pone una peluca o, en su defecto, utiliza un sombrero o una especie de turbante. Eso fue en el camino de ida a la Abadía, pero en el de regreso, subió un negro con rastas y todo mugroso, de aspecto bastante descuidado y, por ende desagradable. También vi a otra señora cuando estuve en Falkirk con características similares.
 
Catedral de Linlithgow
¿Y qué tiene que a estas personas no les importa cuidar de su apariencia? Sé que lo importante está por dentro, pero el bienestar debe ser integral, y el exterior debe ser un reflejo del interior. Cuando te amas se nota a primera vista.

Esta crítica es muy puntual a esas personas, porque no quiere decir que TODO Escocia fuese desaliñado o mugroso, en realidad la gente se veía limpia y arreglada. Y tampoco quiere decir que en México no tengamos gente desarreglada o que le valga pepino su vida. Creo que este es un tema más personal.
 
El Castillo de Stirling
Tal vez tarde, pero aprendí que el arreglarte y cuidarte es sinónimo de quererte, y me resuena mucho cuando veo a alguien que no lo hace, es más, me duele. Y no por ello voy a tratar mal a esas personas, ya que ellas solitas lo están haciendo muy bien, sólo que me dan tristeza y, por qué no admitirlo, algo de repele (por eso ni me acercaba a ellas).

Volviendo a lo de mi mundo feliz, es por eso que mi círculo es breve y de calidad, porque son muy valiosos por dentro pero también lo reflejan en su exterior cuidado, y no deben ser unos dandis o unas damas de sociedad, porque su estilo puede ser pandroso, pero hasta para eso hay maneras de llevar un estilo digno.
 
Princes Street Gardens
En fin, esos fueron casos extremos de algunos escoceses sin amor propio, pero ¿cómo es la apariencia escocesa?

La gente en Escocia.

Los escoceses son una raza muy homogénea, no al nivel de los japoneses, en donde casi no hay mestizaje, pero ciertamente la raza caucásica es ampliamente dominante. Por ejemplo, para tanto emigrante que tienen, sólo vi al negro que mencioné en la sección anterior y a ninguno más, por eso llamaba tanto la atención, porque yo era lo más oscuro que había por los lugares a los que iba, y es que la gente es muy blanca por allá.
 
Jardín Botánico de Edimburgo
Eso sí, para la cantidad de pelirrojos que presumen, en donde se dice que son el país con más “rojos” en el mundo, la verdad es que vi muy pocos, y no el 13% de la población que tanto pregonan. Aunque, honestamente, me fije más en las mujeres, porque los hombres me valían madre.

Y hablando de mujeres, a diferencia de otros lugares, ahora no me vi agobiado por muchas bellezas. Obviamente sí encontré féminas hermosas (como la chica en el tren de Glasgow), pero el porcentaje de mujeres atractivas es lo normal, nada espectacular como en Londres, Nueva York, Berlin, San Francisco, Tokio o Chicago.
 
"The Dene" en The Water of Leith
Tal vez tenga que ver su complexión, ya que tienden a ser rellenitas, sin tener que ser propiamente obesas, de hecho no vi gente obesa, con sobrepeso sí, pero no esos gordos mórbidos que te encuentras en Estados Unidos.

Por un momento pensé “¿será que ya me he vuelto muy mamón y no las veo guapas aunque lo estén?” pero luego veía turistas alemanas, francesas, noruegas, canadienses y demás y me dije “No, no estoy mal, las escocesas no están tan guapas”. O tal vez es que no se producen como en las grandes urbes que mencioné líneas arriba. Por ejemplo, las escocesas jóvenes se veían bien, pero eso es natural, porque la juventud es el mejor cosmético del mundo.
 
Atardecer en mi amado Parque Holyrood
Mi percepción cambió con el paso de los días. Decía Carlos, mi mejor amigo de la prepa: “De tanto convivir, les encuentras lo bonito”. En Japón me pasó: al tercer día ya veía con otros ojos, a esas chicas delgadas. En Escocia pasó el mismo efecto: aunque eran como güeras de rancho, había algunas a las que sí les daba su buen arrimón de tripas. Lo sé, soy un gato corriente, además de un albañil, pero me prometí que así lo iba a escribir, y me gusta mantener mis promesas ;-).

Último comentario de Escocia.
 
Castillo de Edimburgo
            Amé Escocia. Es un país tan interesante, tan bello, tan educado, tan solidario, tan profundo, tan cálido, tan orgulloso y demás, que es imposible no quedar prendado de él. Vine para cumplir unos cuantos sueños, y me llevé tesoros más valiosos de los que venía a encontrar. Sin duda alguna Escocia ha entrado a mi Top 5 de sitios favoritos y, seguramente, algún día voy a regresar para conocer tantos lugares increíbles que me faltaron de visitar en este hermoso país.

            Muchas gracias por todo Escocia, eres un país tan rico y generoso, que me llevé mucho más de lo que jamás hubiese imaginado. :’-).

            Hebert Gutiérrez Morales.

No hay comentarios: