domingo, 8 de julio de 2018

Acantilados de Moher (Irlanda Parte 2)

Los Acantilados de Moher

            Después de un primer día largo y cansado, a todos los niveles, en Dublín (del cual pueden leer en esta liga), me sentía muy agradecido de salir de la capital irlandesa, y más porque era para ver maravillas de la naturaleza.

            Para mi semana en Irlanda tuve que contratar tres tours, porque la logística no me daba y, cuando fui corroborando la impuntualidad de los transportes públicos, me alegre por dicha decisión. Así que los programé en días intercalados, para así ir descansando de los días intensos que me impongo cuando voy por mi cuenta. Además de que llevaba el cansancio acumulado de una semana en Escocia.
 
Obama irlandés
            El camino de ida

La guía era una australiana altota, sabrosa y muy cagada. Eso sí, su mezcla de acento australiano con irlandés me dificultaba mucho el entenderle pero a esas alturas, después de escuchar el acento escocés durante una semana, ya me había acostumbrado a intuir lo que me decían.

            Hicimos la parada obligatoria para abastecernos de víveres, pasar al baño y echar gasolina al camión. Lo chistoso del paradero, fue que había una sección dedicada a dos de los presidentes gringos con ascendencia irlandesa: (obvio) John F. Kennedy y (sorpresivamente) Barack Obama.

            Lo sé, mis prejuicios me cuestionaban “¿Un irlandés negro?”, pero al parecer era verdad. No lo voy a negar, eso me chocó mucho, no sólo lo del irlandés negro (eso se logra con el mestizaje), sino por esa necesidad que tienen los irlandeses de considerar “suyos” cualquier descendiente popular que comprueben que tuvo ancestros irlandeses. Ése fue el primero de muchos ejemplos que me encontré, pero el tema lo abordaré más a fondo en los escritos finales (además de su contraparte al final de este ensayo).
 
Los acantilados son muy bellos
            Acantilados de Moher

            “Simplemente espectaculares” es lo que piensas cuando llegas a esta maravilla de la naturaleza, misma que tiene ocho kilómetros de longitud y, en sus puntos más altos, hasta 240 metros de caída al mar y 120 en los puntos más bajos.

            Los acantilados son una de las atracciones naturales más populares de Irlanda (si no es que la más popular). Su vastedad e imponente paisaje te deja sin aliento al ver algo de tal magnitud.

            Es tal la cantidad de turistas que hay gran estacionamiento y un centro de visitas porque, al ser algo natural, la entrada es gratis, pero por eso te ofrecen servicios para explotar el atractivo turístico del sitio.
 
Desde la torre a la mitad de los acantilados
            Nos dieron dos horas para recorrerlos, mismas que me habrían sido suficientes para ir de punta a punta, pero me apendeje a la mitad, sacando muchas fotos y visitando la torre que, para la vista sesgada que te ofrece, fue un desperdicio de tiempo.

Resulta curioso porque, a lo largo de 500 metros de cada lado del centro de visitas, hay una pequeña barda protectora, y letreros que te dicen que está prohibido traspasarla.

Cuando acaba la responsabilidad de Centro de visitas, ya no hay una barda bien montada, así que ya eres libre de sacar excelente fotos que, obviamente, tiene su nivel de riesgo.
 
El homenaje advertencia
Pero hay de riesgos a riesgos, porque hay gente pendeja que literalmente se pone en la orilla y por eso luego se caen. En promedio mueren unas 8 personas al año en los acantilados, cifra que me parece baja para la gran cantidad de visitantes que recibe y lo enorme que puede resultar la estupidez humana. De hecho hay un letrero que es una especie de homenaje/advertencia a los caídos en el lugar. Es un mensaje bastante sugerente y eficaz para que cuides tu vida.

El lugar vale mucho la pena, también hay tours que te llevan en barco para que veas los acantilados desde abajo, así como visitar una cueva que está en su base. Todo eso sonaba muy chido, pero en mi tour aún íbamos a visitar otros dos lugares, así que me conformé con las vistas desde arriba, que siguen siendo bellísimas.
 
The Burren
The Burren

            Paramos en el Parque nacional del Burren, un lugar pedregoso en donde existen tumbas megalíticas, cruces, dólmenes y demás muestras de la cultura celta que solía habitar el lugar.

            Al tomar tanto tiempo para ir de Dublín a Clare (el condado en donde está Moher), nuestra parada en el Burren se limitó a 15 minutos, en los cuales nos dejaron tomar algunas fotos, para la cuales había excelentes tomas, lo malo era toda la gente que había, por lo cual no podíamos tomar imágenes limpias.
 
No nos llevaron a la parte chida del Burren -_-
            Más adelante vimos a los otros tours que habían parado en una zona más rica e interesante del Burren, algunos incluso practicando rappel, pero ellos tenían más tiempo para visitar el lugar y no tenían una tercera parada, cómo estaba diseñado mi tour (aunque eso no quiere decir que fuese mejor).

            Galway

            Llegamos a Galway, una ciudad tan pequeña como sencilla. De entrada la guía nos dio muchos tips e información sobre el sitio, recomendándonos que utilizáramos nuestras dos horas de manera sabia, por “todo lo que había por ver” en su centro histórico.
 
Ventanal dentro de la iglesia de Galway
            Siendo honestos, con una hora bastaba y sobraba para ver dicho lugar. Como era festivo, era como domingo, así que había puestos callejeros que le daban un sabor diferente al lugar (y eso medio salvó la visita)

Preferí hacerle el gasto a la gente local que vendía comida, postres o  bebidas todas caseras, así como artesanías. De hecho no compré nada en los negocios comerciales y que, a fin de cuentas, ofrecían lo mismo que en Dublín.

Tal vez hubiese utilizado una de las horas en el museo local pero estaba cerrado, justamente por el día festivo (o sea, ¿no se supone que debería ser al revés? ¿Abrir en los días en los que la gente puede irlos a visitar?). En fin, otra atracción del lugar, muy cerca del museo era “el Arco español”, mismo que fue una auténtica decepción, porque de esos (y mejor conservados) he visto en San Juan de Ulúa y con más producción, pero para los irlandeses era lo máximo. La Iglesia del lugar tampoco era la gran maravilla y lo que más me llamó la atención fue el bonito río que tenían, el cual estaba chido y traía un buen de corriente (así que me imagine el buen Rafting que se podría armar ahí).
 
Galway y su bonito río
Honestamente hubiera preferido que una de las horas de Galway nos la hubieran dado en el Burren y me hubiese divertido más. Así que ese consejo les doy, si toman un tour a Moher, omitan Galway y privilegien los que les den más tiempo en el Burren.

            Reivindicando a Argentinos y Españoles.

            Decía en el tour de las Tierras Altas, en Escocia, que normalmente privilegio visitas guiadas en inglés ya que los españoles y argentinos son escandalosos. En este tour, en el cual no había ni ibéricos ni sudamericanos, recordé que el intolerante soy yo, porque tampoco soporte el escándalo de los gringos y, en general, no soporto el escándalo de la gente y, para acabar pronto, no soporto a la gente (por algo soy un misántropo certificado del Instituto Schopenhauer – Nietzsche).
 
Los caminitos por los que uno va en Molher
            No sé qué tienen los tours que hace que mucha gente saque el cobre porque eso sí, mucho primer mundo pero no llegan a la hora de partida indicada (unas alemanas), no pasan al baño antes de subirse al camión como se nos dice y producen paradas no programadas (un francés) o, la peor de todas, una pinche señora gandaya (gabacha) que tomando de pretexto que su hija se sentía mal, ocupo los asientos de adelante de manera arbitraria y armó todo un desmadre en el camión por no respetar los lugares asignados, lo cual desató un efecto domino (porque todos empezaron a ocupar otros lugares) y se armaron muchas discusiones entre el resto de pasajeros.
 
Los que sí se divirtieron en The Burren
            De por sí los gabachos no son los más populares y estas acciones no ayudan a mejorar esa percepción del resto del mundo. Otra acción de una señora de Estados Unidos causó molestia, y es que había WiFi en el autobús, el cual te piden que sólo usemos para navegar o chatear, no para bajar vídeos, archivos pesados ni streaming, ¿y qué hacen los gringos? Hacer vídeo llamadas a Alabama, para que sepan que están pasándosela bien ¬_¬

            En busca de algo perdido.

            Si leyeron los escritos de Escocia, no recuerdo haber mencionado nada respecto a visitantes gringos, y es que no me crucé con ninguno en toda mi semana en tan hermoso país.
 
Algunos escudos de armas en Galway
            Pero en Irlanda las cosas cambiaron, ya que los gabachos eran el turismo mayoritario, estaba infestado de ellos y me los encontraba por todos lados. ¿La razón? Por un lado el vuelo de Noreste gabacho a Dublín dura unas cinco horas, así que es relativamente cercano pero, por el otro, hay una necesidad muy fuerte del gringo de saber de dónde vienen.

            Y aquí viene el comentario de don amargado, ya que me parece ridículo lo que hacen. Y no me malentiendan, creo que es muy sano conocer de dónde vienes, tus raíces y qué hicieron tus ancestros, yo mismo hice un viaje a mis más profundos orígenes en mi estado natal para conocer más de mi historia familiar, por eso me enteré que mis bisabuelos (tanto maternos como paternos) fueron inmigrantes de Cuba y España, además de otras cosas que me fueron muy valiosas.
 
Hermosos los acantilados de Moher
            A pesar de ello, no me voy a poner a investigar de qué pueblos españoles o cubanos vinieron ellos y qué eran, ya que eso fue muy lejano. Por eso me parecen ridículos todos esos gringos que vienen a buscar historias de ancestros emigraron de Irlanda hace más de 160 años y por ello se creen irlandeses. ¡Qué no mamen! Yo sí conocí a mis bisabuelos maternos y no ando mamando con mis origines ancestrales europeos o caribeños, ¡soy mexicano y punto!

            Pero si juntamos ese anhelo gabacho de creerse europeo y el de los irlandeses de considerar suya cualquier situación que tuvo contacto con su cultura, pues ambos se vuelven inmamables. Pero en fin, ese tema lo retomaré después.

            Volviendo al tour, a pesar de tener sus bemoles, fue una buena jornada, y eso me recargó las pilas para continuar con mejor ánimo el día siguiente, del cual pueden leer en la siguiente liga.

            Hebert Gutiérrez Morales.

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